| Noticias | Especiales | |
| Portada | Imparcialidad | Precisión | Transparencia | Responsabilidad | Independencia | |
![]() | |
![]() Todo programa o artículo informativo de la BBC debe ser ecuánime y preciso, además de respetar adecuadamente la verdad. Nuestros periodistas pueden explorar cualquier tema, siempre y cuando existan buenas razones editoriales para hacerlo. Al informar sobre una posición particular en un debate o conflicto, se debe hacer con imparcialidad e integridad. Venezuela polarizada - José Baig, enviado especial de la BBC a Caracas. Venezuela es, tal vez, el mejor lugar del continente para poner a prueba la imparcialidad periodística. Con una prensa privada que actúa como vocero -y en ocasiones como propagandista- de la oposición y con una prensa oficial dedicada enteramente al proselitismo a favor del gobierno, parece que no hay espacio para el equilibrio. Las pasiones políticas, no cabe duda, están desatadas y en esas circunstancias, nada hay más sospechoso que la imparcialidad. Sin embargo, es en la guerra donde el soldado debe hacer uso de sus mejores armas. Y una de las armas de este oficio es precisamente el intento de ser imparcial. Pero, ¿cómo medir si se es imparcial en una situación en la que cada bando tiene "su" verdad? Un medidor de imparcialidad Ser imparcial es no tomar partido. ¿Pero cómo es eso de no tomar partido si cada uno de nosotros viene de un determinado entorno y tiene un conjunto de valores que le indican lo que está bien y lo que está mal? Creo que el esfuerzo tiene que enfocarse hacia una lectura honesta de nuestro propio material, en la que nos preguntemos si el tono general de una nota, el uso de una determinada palabra, e incluso el orden de los hechos no inclina la balanza hacia uno de los bandos. Nadie ha inventado un medidor de imparcialidad, pero la extrema polarización política de Venezuela nos llevó a tratar de buscar una manera de evaluar si estábamos reflejando la situación de manera adecuada. Y esa manera llegó gracias a la respuesta de los lectores. Durante los días del paro convocado por la oposición –entre diciembre de 2002 y febrero de 2003-, recibimos un promedio de cien mensajes de correo electrónico al día. Palabra por palabra Tras analizar palabra por palabra el contenido de nuestras notas referidas a la situación venezolana, algunas de nuestros lectores creían descubrir argumentos para señalar que la BBC, o al autor de la nota, estaban inclinados hacia un lado o hacia el otro. Lo sorprendente es que la cantidad de mensajes en los que se nos acusaba de apoyar al gobierno de Hugo Chávez, coincidía casi siempre con la cantidad de misivas que nos señalaban como defensores de la oposición. Estando en Venezuela, recibí dos mensajes de correo. En uno me acusaban de haberme vendido al gobierno. En el otro, de ser un agente de "la oligarquía". Lo curioso es que los dos mensajes se referían a la misma nota. |
| ^^Arriba | << Volver a la portada | ||