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 Introducción
 La guerra en Irak, John Simpson
 Por la causa en México, Elva Narcía
 El Medio Oriente, Orla Guerin
 Venezuela polarizada, José Baig
 España, terrorismo, Marcelo Risi
 Bajo la lupa en elecciones
 Presión electoral, Fernán González
 El votante en Brasil, Paulo Cabral
 Referendos, la cobertura
 La voz del pueblo, Maximiliano Seitz
 La magia del equilibrio, Alfredo Ochoa
 Puntos de vista ofensivos
 Vínculos en la red, Roberto Belo
 
La guerra en Irak, John Simpson

La "imparcialidad debida" es el nivel de imparcialidad apropiado a la naturaleza del sujeto y el tipo de programa o artículo.

No se trata de absoluta neutralidad ante todos los hechos o de un alejamiento de los principios democráticos fundamentales. La imparcialidad debida tampoco se logra mediante una fórmula matemática para equilibrar un punto de vista con otro opuesto de igual valor.

La BBC mantiene el compromiso de reflejar en toda su producción informativa una gran diversidad de opiniones.


La guerra en Irak - John Simpson, jefe de Información Internacional de la BBC

Durante la guerra de Irak, las opiniones estaban marcadamente divididas. Ambas partes tenían la certeza de poseer la razón.

Y en medio estaba la BBC. Algunos nos calificaban de "lame botas" del gobierno británico en el preciso momento que otros nos acusaban de estar en contra de la guerra y de Estados Unidos.

Siendo objetivos

Por eso, como periodistas, teníamos que estar muy claros con respecto a nuestro papel: ofrecer al público los hechos tal como ocurrían, de la forma más amplia y honesta posible.

No tenemos que decirles lo que deben pensar; eso se lo dejamos a los periódicos.

Incluso si estamos totalmente seguros de que una de las partes tiene la razón y la otra no, debemos mantener una actitud abierta y transparente ante los hechos.

Hay que dejar que los actos hablen por sí mismos; si tratamos de hacer que la gente piense de una manera, nos convertiremos en políticos, en vez de ser periodistas imparciales.

Equilibrio

Tenemos el deber de informar de forma equilibrada y mesurada, incluso en casos en los que se da por sentado una posición moral determinada.

"No hay cabida para el lenguaje adjetivado", advertía al personal de la BBC la Junta Directiva de la organización al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

En otras palabras, había que evitar calificativos como "diabólico" y otros insultos, incluso en el caso de Hitler y los nazis.

Además, tenemos que recordar que nuestro público está en todo el mundo, y está integrado por pueblos con creencias y principios muy distintos.

El legado

Todos tienen el derecho a esperar que la BBC represente esas creencias y esos principios de forma ecuánime, aunque el tema sea los asentamientos israelíes, los derechos de los palestinos, la política exterior de Estados Unidos o el legado de Saddam Hussein.

Nunca lograremos que todos estén satisfechos con nuestra cobertura informativa, pero mucha gente en todo el mundo piensa que –haciendo un balance general- informamos sobre lo que está pasando de forma honesta, justa y mesurada.

Ése es el invaluable legado de la BBC que no estamos dispuestos a malgastar.


 
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