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 Introducción
 Periodismo a la BBC, Nigel Chapman
 Conflicto de intereses, Martin Murphy
 Publicidad indirecta, Jonathan Legard
 La confianza del publico, Zahir Tanin
 Opinión personal, Xabier Celaya
 El poder del drama, Fiona Ledger
 Las relaciones públicas, Nick Rankin
 En caso de duda
 Los riesgos legales
 
Opinión personal, Xabier Celaya

La BBC tiene una larga tradición de series y especiales de radio, televisión y -en los últimos años- internet, que dan acceso a una amplia gama de opiniones que permiten ampliar el debate informativo.

Esto ayuda al público a comprender mejor lo que ocurre, sobre todo cuando se trata de perspectivas inusuales en áreas en las que son bien conocidas las posiciones tradicionales.

No obstante, la BBC no tiene opinión propia y sólo puede manifestarse en los temas sectoriales que le competen como medio de comunicación. Los periodistas de la BBC deben ofrecer al público un recuento imparcial y preciso de lo ocurrido, que le permita formarse su propia opinión.

El "secreto" es que la audiencia de la BBC no pueda identificar la posición personal de nuestros presentadores y periodistas cuando informan sobre temas controvertidos y delicados.


La opinión personal – Xabier Celaya, Sección Latinoamericana de la BBC

Cada vez que estalla una guerra, los periodistas sacamos de algún cajón lleno de irrelevancias, lápices mordidos y bolígrafos que no escriben, aquella manida frase de "La verdad: la primera víctima del conflicto".

Después de todo, la expresión no es del todo mala; lo único malo es que ya está muy gastada, y ahora la voy a ajar un poquito más, aunque en otro contexto. Esta vez no hay guerra, sino opinión, y la víctima es otra: la credibilidad.

El mundo se me viene encima cada vez que sugiero entre colegas o en seminarios organizados por la BBC que la labor primordial del periodista no es educar, ni denunciar, ni mucho menos derrocar gobiernos, sino –simple y llanamente- informar manteniendo su credibilidad.

"¡Para eso uno ha estudiado tantos años!!!", "Y si uno no lo hace, ¿quién lo va hacer???", "Entonces, ¿de qué sirve esta profesión???" y, como ésas, muchas interrogantes más para las cuales no tengo respuesta.

Pensando en el público

Lo que sí creo es que el público tiene el derecho a recibir la información de la manera más imparcial y amplia posible y a estar al tanto de todas las posiciones de una controversia, para sacar sus propias conclusiones, no las mías personales o las de mis colegas.

También creo que en nuestra labor periodística, tan pronto se asoma la opinión personal, comienza a sufrir la credibilidad que supuestamente nos da la profesión.

Por supuesto que al opinar no perdemos nada ante nuestros amigos o correligionarios, pero dejamos fuera a quienes no comparten nuestros puntos de vista y a quienes aún no se han formado una opinión propia.

Un reportero puede y debe expresar su opinión profesional para realzar su cobertura de los hechos, haciendo sentir, por ejemplo, la magnitud de una tragedia, reflejando el dolor humano o revelando el ángulo ignorado.

Sin embargo, incluso esos juicios profesionales deben tener un elemento de imparcialidad y transparencia.

Cuándo sí y cuándo no

La clave está, precisamente, en esa labor primordial del periodista: informar con credibilidad; en hacerle saber al público cuándo estamos "informando" y cuándo estamos "opinando", para evitar confusiones.

Se trata exactamente del mismo principio que se aplica en los "publirreportajes", o publicidad disfrazada de artículos de prensa, que los medios impresos responsables identifican claramente con un recuadro y la leyenda: "Espacio publicitario".

Lo mismo pasa en los canales de radio y televisión también responsables, donde cualquier espacio publicitario o mensaje político que se pueda confundir con noticieros o programas del canal está claramente identificado con un mensaje escrito y hasta con la voz de un locutor.

"¡Pero eso -no faltará quien me diga- no tiene comparación!", y yo miraré hacia el suelo.

¿Qué diferencia hay entre tratar de vender un producto o una idea a un lector/oyente que cree que lo estamos informando de forma imparcial e independiente, y tratar –consciente o inconscientemente- de "venderle" nuestra opinión personal?

A estas alturas, con tantas opiniones, mi credibilidad -¡pobre víctima!- debe estar por el suelo. Juro que, más que personales, estos juicios expresados tratan de ser profesionales… de verdad.
 
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