|
Santos 5 x Pinochet 0 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Com a morte muito natural ainda há pouco do ex-ditador Augusto Pinochet, eu cismei de me lembrar da reinauguração oficial do Estádio Nacional do Chile, em 1973, como campo para a prática de futebol e não como de torturas e extermínio. Na minha cabeça, um locutor distante me dizia, “Foi o Santos! Foi o Santos que legitimou a volta ao nobre esporte bretão!” Como era 1973, eu estava no Brasil e trabalhava num jornaleco ultra-censurado (podem chamar de Pasquim que ele não liga), o mesmo locutor invisível me anunciava que a notícia passara em brancas nuvens e em brancas nuvens continua até hoje. Achei difícil. Fui fazer algo que gosto de fazer e no qual brinco nas onze: googlar. Google a mais não poder. Nada, nada, nada. Tentei todas as variações possíveis contendo as palavras “santos”, “Chile”, “futebol”, “1973” e, conforme se dizia no tal jornaleco, blicas. Pedi o auxílio de gente melhor informatizada que eu. Depois de horas um amigo achou algo. Não era delírio meu e nem lenda urbana. O Santos foi lá e deu de 5 a 0 na seleção chilena, que não fora nem presa nem torturada. Meu amigo encontrou num blog, “O biscoito fino e a massa”, numa nota de quarta-feira, 11 de maio 2005 e que leva o título de “Blogueiro convidado, Felipe Victoriano, Futebol e Ditadura Militar no Chile.” Para que o registro viva um pouco mais do que vive, limito-me hoje a transcrever trechos pinçados. Lá vai: “É um orgulho meu ser amigo e orientador de Felipe Victoriano, que vira doutor no próximo dia 24. Felipe é um dos maiores ensaístas chilenos da sua geração, autor de uma tese de mestrado sobre os desaparecidos e de uma série de textos críticos sobre literatura. Convidei-o a que hoje nos contasse uma história: a da conversão no Estádio Nacional do Chile em campo de concentração. Essa história se mistura com a da partida de futebol fictícia que o Chile disputou contra a União Soviética depois do golpe militar e que classificou o Chile para a Copa de 1974. (…) O tema hoje é futebol e sangue. Com a palavra, Felipe Victoriano:) Para recuperar la historia que une al Estadio Nacional de Chile a la dictadura de Pinochet, será necesario rescatar un episodio que, según el escritor Eduardo Galeano, se conserva como 'el partido más patético de la historia del fútbol'. Dos semanas después del golpe de estado en Chile, el 26 de septiembre de 1973, se jugó el partido de ida por un cupo al mundial de fútbol de Alemania, el mundial del 74’, entre la selección chilena y la selección de la Unión Soviética, en el estadio Lenin de Moscú. El partido de vuelta estaba programado para el 21 de noviembre, y se jugaría en El Estadio Nacional, por entonces, campo de concentración y tortura de la junta golpista. El encuentro de ida no fue televisado, y según trascendió, concluyó con un histórico empate a cero, ante aproximadamente 60 mil personas, y respecto del cual se harían célebres los talentos defensivos de Quintano y Elías Figueroa. Sin embargo, la clasificación al mundial dependía del partido en Santiago. El presidente de la federación de fútbol soviética, Valentín Granatkin, había manifestado su rechazo a jugar el partido de vuelta en El Estadio Nacional. La decisión final provino del Kremlin. De acuerdo al libro de Gilberto Agostino, Vencer ou Morrer. Futebol, Geopolítica e Identidade Nacional, el centralismo de Moscú operaba con estrictos cálculos de Estado, los cuales diseñaban el comportamiento deportivo de sus selecciones. (…) Sin embargo, las razones de no presentarse a jugar, aparecerán oficialmente el 2 de noviembre de 1973, difundidas por la agencia UPI: por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos. (…) La Unión Soviética formula una resuelta protesta y declara que en las condiciones actuales, cuando la Federación Mundial de Fútbol, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en territorio chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA. La URRS no jugaría el partido de vuelta, menos en El Estadio Nacional. En términos formales, esto significaba que Chile clasificaba al mundial de fútbol por 'secretaría': la Unión Soviética no pisaría El Estadio Nacional, salpicado con sangre, permitiendo así la victoria del elenco chileno por falta de rival. Sin embargo, un detalle importantísimo en este contexto, sería la mención que el comunicado soviético hace de la FIFA. Tendría expresa relación con una comitiva, liderada por un suizo y un brasileño, que arribaron a Chile en su representación el 24 de octubre, y con manifiesta intención de garantizar El Estadio Nacional como escenario viable para una eliminatoria. Estuvieron 48 horas, dentro de las cuales se reunieron con el ministro de defensa de facto, almirante Patricio Carvajal, y visitaron el estadio, en cuyos recintos permanecían aún cerca de 7 mil personas detenidas por los militares y sus organismos de inteligencia. Jorge Iturriaga, en un valiosísimo artículo dedicado a conservar la memoria de estos hechos, resume así la presencia de la FIFA a los días de instaurada una de las dictaduras más feroces del Cono Sur: Para cerrar su visita al país, los emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa (…) a quien le regalaron un prendedor de corbata y unas colleras de oro con el sello de FIFA. ‘El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total’. El brasileño tranquilizó a los dirigentes chilenos: ‘No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo. Pero luego pasará’. Sin embargo, lo que vuelve citable esta historia radica en el hecho de que, mientras la presencia de la escuadra soviética fuera descartada con anticipación, dejando con ello la clasificación en el bolsillo, el encuentro de vuelta en El Estadio Nacional se jugó de igual manera aquel 21 de noviembre de 1973. (…) Las razones por las cuales se jugó el partido de vuelta con la 'URSS' en El Estadio Nacional, pueden resultarnos, ahora, anecdóticas. Jorge Iturriaga nos revela que acudieron sólo 11 mil espectadores ese domingo de septiembre. La selección chilena vistió de rojo, con una formación compuesta por los mundialistas Quintano y Figueroa, Reinoso, Valdés y el gran Carlos Caszely. La parodia fue completa: el orfeón de carabineros tocó el himno nacional, izándose la bandera chilena. Un árbitro hizo sonar el silbato y dos jugadores chilenos salieron en busca del ‘arco soviético’. Trotando, sin rivales enfrente, pasándose la pelota entre ellos, los chilenos llegaron a un arco vacío. A un metro de la línea de gol, Chamaco Valdés convierte un tanto ficticio. Ese gol ficticio, le deba la clasificación a Chile al mundial de Alemania de 1974, constituyendo el triunfo deportivo más importante iniciada la dictadura. Sin embargo, la puesta en escena de ese gol ficticio necesitó devolver El Estadio Nacional a una significación que había perdido. En efecto, mientras la Asociación Chilena de Fútbol (ACF) organizaba aquel patético encuentro en El Estadio Nacional miles de chilenos permanecían prisioneros, sufriendo los nuevos procedimientos de la política represiva impuesta por los militares. Tal vez, esto último venga expresado de modo siniestro por las palabras de un miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, ante la negativa soviética de pisar el Estadio Nacional: Si Granatkin dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre dicho escenario estará a disposición del fútbol. El Estadio Nacional, el recinto deportivo más grande de Chile, se convirtió tempranamente el día del golpe en el lugar de la imaginación concentracionaria de la dictadura. Dicha imaginación había calculado el número de 'enemigos' con relación a la capacidad de público que El Estadio Nacional poseía (80.000 espectadores), convirtiéndolo aquel 11 de septiembre en el campo de concentración más grande en la historia del país. En esa oportunidad, para cerrar la 'gloriosa' jornada de clasificación al mundial, fue invitado el Santos de Brasil, sin Pelé: Chile 0 Santos 5. En el mundial de Alemania del 74’ Chile no ganará ni un sólo partido". E es esto aí, digo eu. |
NOTÍCIAS RELACIONADAS Você é o melhor presente13 dezembro, 2006 | BBC Report Nem blim nem blom11 dezembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Palavras, palavras, palavras...08 dezembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Drásticas medidas06 dezembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Nas malhas da rede04 dezembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Sinfonia do café01 dezembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Carga de chargista29 novembro, 2006 | BBC Report Ivan Lessa: Agora é cinza27 novembro, 2006 | BBC Report | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||