La excéntrica historia del rey (electo) de una diminuta isla de Irlanda

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- Autor, Nicola Busca
- Título del autor, BBC Travel
La pequeña isla Tory de Irlanda no es hogar para muchos. Hay 150 habitantes, una calle, una iglesia, una bodega (que también hace el papel de oficina de correos), un faro, un hotel, una pensión, un club social y –a pesar del Acta de Unión de 1800 que unificó los reyes de Irlanda y Gran Bretaña- tienen un rey propio.
Su nombre es Patsy Dan Rodgers, tiene 71 años y ha vivido en la isla del condado de Donegal, de 5km de largo y 1km de ancho, desde que tenía 4.
Se convirtió en rey en 1993. Pero no por herencia, como uno puede esperar.
Tal y como lo dicta la tradición de la isla, fue electo.
Por temor a los piratas
Es una costumbre que, de acuerdo con Rodgers, data del siglo VI, cuando San Columbano (Colm Cille en irlandés) desembarcó en Tory como misionero.
"Cuando llegó a la isla eran todos paganos", cuenta. "Los isleños acordaron conocerlo y san Colm Cille tuvo una conversación con un hombre llamado Duggan".
Duggan, continúa Rodgers, le comentó al santo sus temores a los piratas que desembarcaban en la isla y destruían sus casas.
San Columbano le otorgó el honor de ser rey, agregando que la isla sobreviviría al peligro retaba a los piratas.
Cuando se cumplieron las predicciones de San Columbano, los paganos se convirtieron al cristianismo y erigieron un monasterio en memoria del santo. Destruido en 1595, la campana que quedó es hoy en día uno de los símbolos de Tory).
San Columbano también le dio a Duggan un regalo, un pote con barro con propiedades mágicas.
Todavía se cree que el barro sagrado, que desde entonces ha mantenido la isla sin ratas, es mágico y solo lo puede aplicar el miembro más viejo del clan Duggan.
"Desde entonces, los isleños son muy serios" sobre la tradición del rey, asegura Rodgers.
Embajador y guía de turistas
Hoy en día el rey cumple funciones de embajador tanto en tierra firma como en el exterior, recibiendo a visitantes cuando llegan al puerto y despidiéndose de ellos cuando se van.
También entretiene a turistas en la noche tocando el acordeón o contándole historias sobre su tierra.

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Además de ser rey, Rodgers también es pintor.
Junto con otros artistas de Tory mantiene una tradición de 50 años de pinturas primitivas que empezó con el pintor inglés Derek Hill cuando visitó esta isla en 1956.
El tema principal de Rodgers es la isla: el suave sol del verano y latigazos de las violentas tormentas del atlántico en el invierno.
Temperamento isleño
No solo las pinturas del rey están influenciadas por Tory.
Su temperamento también parece haber estado formado por los extremos escenarios de la isla.

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Como el mar áspero de un huracán, Rodgers puede ser indomable, particularmente cuando habla sobre el futuro de la isla o cómo la gente lo mira como un líder.
Pero cuando la ventisca pasa, vuelve a hablar con suavidad.
"La gente piensa que tengo un rango mayor de lo que soy", señala Rodgers. "Creen que tengo poderes para hacer cosas por la isla y si algo no sale bien, debo poder arreglarlo. Intento hacer lo mejor que puedo, pero realmente no creo que deberían verme así".
Mitos irlandeses
Aunque el reinado es la tradición más famosa de Tory, las leyendas de la isla datan de más atrás del siglo XI, y están muy vinculadas con algunas de los mitos más importantes de Irlanda.
Se dice que el rey Balor –un gigante de un ojo y amo de la raza supernatural de los fomorés- vivió en Dún Bhaloir (el fuerte Balor), un promontorio bastión en la costa este de Tory que data de la Edad de Hierro.
En la torre de Tor Mor –el punto más alto de la isla- se cree que Balor tenía encarcelada a su hija Eithne, por temor a la profecía que decía que sería asesinado por su nieto, el guerrero de la luz, Lugh.
El fuerte esta protegido naturalmente en tres de sus lados con acantilados de 90 metros de alto; y en el lado de la isla por cuatro inmensos bancos de tierra que se estima data del año 700 AC, mientras que la primera evidencia arqueológica de existencia humana es de 2500AC.

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Más allá de las leyendas, el paisaje que rodea el fuerte Balor es impresionante.
Al final de la única carretera que lleva al lado este de la isla –a través de East Town, uno de los únicos dos asentamientos en Tory- el camino se convierte en una pequeña vía que pasa sobre un puente natural y conecta los dos lados de la isla.
Después de pasar por una valla, la caminata continúa cuesta arriba hacia las ruinas del fuerte.
Aunque es muy difícil identificar el fuerte –queda muy poco y no hay ninguna señal- el paisaje bien vale el esfuerzo.
Al caminar por el campo de piedra dominado de precipicios hay que tener cuidado, pues un golpe de viento puede sacar a cualquiera del camino.
"En el invierno es muy difícil vivir aquí", comenta Eilis Rodgers, la hija del anterior rey de Tory Patrick Rodgers (sin relación alguna con el actual rey).
"Un año, por la noche, una ola gigante arrojó un tanque de plástico contra mi casa y destruyó una ventana. Recuerdo haber escuchado un gran chasquido, pero nadie salió herido".
Tory va la "guerra"
En 1974, debido a grandes tormentas del Atlántico, la isla de Tory quedó incomunicada durante casi dos meses.
El gobierno irlandés intentó reubicar a los isleños en Donegal.
"Desde el 11 de enero de 1974, siete semanas y tres días", recuerda el rey. "En ese entonces teníamos tres tiendas y pudimos dividir entre todos. No puedo decir que hoy no nos ayudaríamos, sino que ahora es completamente distinto".

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"Ellos (el gobierno) le ofrecieron a cada familia de la isla una casa en tierra firme y lograron animar a 130 personas. Eso fue muy, muy triste", continúa Rodgers.
"Fue una guerra con nosotros, pero la peleamos y aquí estamos hoy, todavía en la isla".
Sin embargo, tanto la supervivencia de la comunidad como de su peculiar tradición "real" están en peligro.
"No estoy seguro de querer ser rey hasta que muera", confiesa Rodgers.
"Por el bien de la isla espero que haya otra persona, pero depende de quién es más activo en la isla. Desearía poder elegir al siguiente rey, pero no creo que ese sea el caso".
El turismo es la principal fuente de ingresos para los isleños.
Pero las condiciones climatológicas extremas y –según Rodgers- las dificultades de acceso están afectando negativamente a la isla.
"Para duplicar el número de visitantes, el ferry debe ser reemplazado", expica Rodgers.
"Otras islas con más o menos la misma población que Tory tienen dos ferrys con el doble de capacidad. Otras islas son muy fuertes y tenemos la misma cultura y lenguaje", continúa.
"Pareciera que nos hemos perdido en el camino, y eso no es justo".









