"Ha entrado en una fase de paranoia": cómo ha reaccionado el gobierno de Ortega y Murillo en Nicaragua a la captura de Maduro

Daniel Ortega

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Pie de foto, El gobierno de Ortega y su esposa ha reaccionado con cautela a la caída de Maduro.
    • Autor, Atahualpa Amerise
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Tiempo de lectura: 8 min

Tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y su posterior traslado a Nueva York, Nicaragua movió ficha.

El régimen de los copresidentes Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo anunció el pasado domingo la liberación de unas 30 personas encarceladas consideradas presos políticos.

Aunque el gobierno atribuyó esta medida al 19º aniversario de la llegada de Ortega al poder, expertos y activistas la vinculan al cambio de contexto regional tras los sucesos del 3 de enero en Caracas.

En la otra cara de la moneda, organizaciones de derechos humanos denunciaron decenas de arrestos a personas en toda Nicaragua por celebrar en redes sociales la operación de Estados Unidos.

A nivel geopolítico, la detención de Maduro sacudió el equilibrio del llamado bloque bolivariano, que aglutina a los tres países con gobiernos autocráticos de izquierda en América Latina: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Además de un aliado ideológico y político, la petrolera Venezuela ha sido durante años un importante sostén económico y energético para Cuba, mientras Nicaragua se ha mantenido en un segundo plano, con menor exposición internacional.

Ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura controlar los movimientos del gobierno venezolano, liderado por la que fue vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez.

El nuevo contexto ha puesto el foco no solo en el futuro de Cuba sino también en el de Nicaragua, cuyo gobierno ha respondido con dos tipos de medidas: las visibles, como la antes mencionada liberación de presos, y otras más subrepticias y reveladoras.

Daniel Ortega - Rosario Murillo

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Pie de foto, Nicaragua es el único país del mundo gobernado por dos "copresidentes": el matrimonio formado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Respuesta y represión interna

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El gobierno de Nicaragua condenó la acción militar estadounidense en Venezuela, pero en un principio lo hizo de una forma discreta y comedida.

En un comunicado bajo el título "'Nicaragua por la verdad, la paz, la justicia y la vida", exigió el "respeto a la soberanía del pueblo de Venezuela" y acompañó a Delcy Rodríguez a la hora de "exigir la liberación inmediata del Compañero Nicolás Maduro y de la Compañera Cilia Flores".

Este jueves, Ortega subió el tono y se mostró más contundente ante la captura de Maduro, asegurando que se trató de "un acto de terrorismo" y acusando a Washington de tener una "actitud imperialista".

"Se creen los dioses, los dueños de la tierra", afirmó el mandatario durante una ceremonia de graduación de cadetes de la Policía Nacional.

A estos posicionamientos públicos se suman una serie de acciones que evidencian la seriedad con la que el régimen de Ortega y Murillo están abordando el asunto.

De ellas, la más visible fue la campaña de arrestos de nicaragüenses que celebraron en redes sociales la captura de Maduro.

"Doce horas después de la captura de Maduro, Rosario Murillo convocó en secreto a una encerrona en el búnker de El Carmen y, junto con el jefe de la Policía y los principales operadores políticos, ordenó un estado de alerta", indica a BBC Mundo el periodista nicaragüense Carlos Chamorro, director de la publicación Confidencial.

Ese estado de alerta "pretendía incluso impedir que la gente se manifestara y se expresara celebrando la caída de Maduro o que hiciera algún comentario sobre el régimen", señaló Chamorro.

Esto desembocó en la captura de al menos a 60 personas, "todos civiles: personas mayores, jóvenes… no hay discriminación", afirma por su parte Claudia Pineda, directora de la Unidad de Defensa Jurídica (UDJ) de Nicaragua y portavoz de Monitoreo Azul y Blanco.

Aunque algunas de estas personas fueron liberadas, al menos 49 permanecían recluidas en las cárceles del país la semana pasada sin que se hayan conocido nuevos datos desde entonces.

Pero esto no es todo.

Manifestación contra Ortega en El Salvador

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Pie de foto, Manifestarse contra el régimen de Ortega y Murillo en Nicaragua es considerado "traición a la patria" y puede costar años de cárcel. La mayoría de activistas opositores lo hacen desde el exilio.

La "paranoia" de Ortega y Murillo

"El régimen sandinista ha entrado en una fase de paranoia", asegura el expolítico y académico nicaragüense exiliado Félix Maradiaga, presidente de la Red Liberal de América Latina (RELIAL).

En primer lugar, explica Maradiaga a BBC Mundo, se ha disparado "la desconfianza hacia su círculo íntimo, que es un patrón que se venía observando de manera clara desde hace ya algunos años, pero nunca con tanta fuerza como en este momento".

"Se ha obligado a los altos oficiales de la Policía y el Ejército, altos funcionarios públicos, jueces, magistrados y alcaldes de las principales ciudades a entregar sus pasaportes en la Secretaría del Frente Sandinista", revela Madariaga, citando fuentes de alto nivel dentro del Estado nicaragüense.

También afirma que "se han enviado brigadas del Partido Sandinista casa por casa" de líderes comunitarios regionales y locales para "hacer lo que ellos llaman un diagnóstico de la disposición combativa", que sirve para verificar la lealtad y cohesión dentro del aparato de poder.

Manifestación sandinista

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Pie de foto, La represión se ha intensificado incluso dentro del propio movimiento sandinista, aseguran expertos.

Pero, ¿qué llevaría a Ortega y Murillo a fiscalizar con tanto celo a los propios cuadros sandinistas?

Según Maradiaga, los dirigentes nicaragüenses creen que la captura de Maduro se gestó con traiciones internas dentro del esquema de poder venezolano, y temen que les ocurra lo mismo.

"El régimen, observando lo que ha pasado en Venezuela, ha llegado a la conclusión de que los círculos o los anillos de lealtad que tenían no son tan sólidos como pensaban", interpreta el académico.

El periodista Carlos Chamorro, por su parte, cree que Ortega y Murillo "se están viendo en el espejo de Maduro".

"Se están viendo en el espejo de que las dictaduras no son invulnerables y no tienen ningún socio ni aliado que las pueda apoyar y proteger cuando enfrentan acciones de Estados Unidos".

Chamorro asegura que "Nicaragua es un país muy aislado, que ha fabricado una narrativa para su propia base de que tiene una gran alianza con China y con Rusia pero, al ver el espejo de Venezuela, esas alianzas no sirven para nada en esta circunstancia".

Dependencia de EE.UU.

Es cierto que en los últimos años, Nicaragua ha reforzado sus alianzas con China y Rusia.

En 2021 rompió con Taiwán y restableció relaciones con el gobierno de Pekín, con el que firmó un Tratado de Libre Comercio, recibiendo préstamos de más de US$1.400 millones, además de inversiones en minería e infraestructuras.

Con Moscú la relación es más política y militar: cooperación en defensa, presencia técnica rusa en el país y alineamiento diplomático, incluida la aprobación de posiciones clave del Kremlin en foros internacionales.

Estas alianzas, sin embargo, no compensan el peso de EE.UU. en Nicaragua, en específico, en su economía.

Casi la mitad de las exportaciones nicaragüenses en 2025 tuvieron como destino el mercado estadounidense, amparadas por el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, vigente desde 2006.

Además, las remesas, equivalentes a casi un tercio del PIB de Nicaragua, proceden aproximadamente en un 80% del país norteamericano.

Personas en el aeropuerto

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Pie de foto, Las remesas que los emigrantes envían a sus familias desde EE.UU. son el principal motor de la economía de Nicaragua.

Debido a esa dependencia, las autoridades nicaragüenses son conscientes de que cualquier medida unilateral en su contra por parte de Estados Unidos puede tener serias consecuencias económicas y políticas.

Esto explica, según los expertos, la tibieza en la respuesta pública del régimen a la captura de su aliado Maduro, así como el reciente gesto de liberar a unas 30 personas consideradas presos políticos.

"Al liberar a presos políticos, el régimen de Nicaragua intenta congraciarse con el de Trump. Quiere ganar puntos con él, mostrando que responde a sus demandas", interpreta Laura Pineda, directora de la Unidad de Defensa Jurídica (UDJ).

Por su parte, Chamorro lo considera "una especie de gesto cosmético del régimen para tratar de oxigenar un poco su imagen, pero sin relevancia".

"La mayoría de los presos políticos que llevan más tiempo detenidos o desaparecidos -que son como 30- no fueron excarcelados. Y, en segundo lugar, los principales presos políticos -opositores, exmilitares o sandinistas disidentes encarcelados por Rosario Murillo- siguen en la cárcel", apunta.

Se desconoce el número exacto de presos políticos en Nicaragua, pero organizaciones estiman la cifra en al menos 50.

"Tenemos datos de detenciones arbitrarias de más de 150 personas, pero no todos se arriesgan a dar su nombre para aparecer en una lista de presos políticos", puntualiza Laura Pineda.

El régimen de Ortega y Murillo ha seguido en los últimos años la estrategia de sacar de sus cárceles a presos opositores, acusarlos de traición a la patria, quitarles la nacionalidad y enviarlos al exilio en el extranjero (o impedirles regresar si ya se encontraban fuera).

Centenares de nicaragüenses -entre ellos reconocidos políticos, académicos, religiosos, activistas y periodistas- permanecen en el exilio como consecuencia de esta política, que prácticamente ha desarticulado a la oposición interna en el país.

Sin impacto de Venezuela

Desde el punto de vista económico, la caída del régimen de Maduro no parece poner en peligro las finanzas o la estabilidad de Nicaragua.

El país centroamericano se diferencia de Cuba en que, a día de hoy, carece de un fuerte vínculo económico con Venezuela.

Aunque no siempre fue así.

Ortega y Maduro

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Pie de foto, La alianza política entre Ortega y Maduro era mucho más fuerte que la económica.

"Nicaragua tuvo una altísima dependencia de Venezuela entre 2009 y 2017, en la época de las vacas gordas del petróleo venezolano, y recibió unos US$5.000 millones fuera del presupuesto de la República", recuerda Chamorro.

Explica que "ese presupuesto paralelo fortaleció mucho la capacidad de la dictadura de Ortega entre 2007 y 2017, pero se acabó".

"Ya no hay mercado ni flujo de recursos desde Venezuela, de manera que la economía nicaragüense ya no tiene prácticamente ninguna relación con la venezolana, ni tampoco con la cubana. Nuestra dependencia es con Estados Unidos, con el mercado estadounidense", afirma.

Y este es precisamente el motivo por el que el régimen de Ortega y Murillo "ha pasado a una narrativa en la que intenta no provocar", en palabras de Félix Maradiaga.

"Es diferente al estilo bravucón, profundamente antinorteamericano y provocador que ha caracterizado a Rosario Murillo y al Frente Sandinista", sentencia.

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