Murió Samuel Ruiz, el obispo de los indígenas

- Autor, Alberto Nájar
- Título del autor, BBC Mundo, México
A la puerta de un restaurante en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una niña de la etnia tzotzil come un plato de sopa que le regaló una pareja de turistas. Del local sale una elegante mujer que, enojada, patea la comida de la pequeña. “¡Vete con tu obispo!”, exige.
La escena ocurre en enero de 1994. Semanas antes, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), había declarado la guerra al gobierno mexicano.
En esos días el obispo católico Samuel Ruiz era mediador en el conflicto y se esforzaba por mantener la tregua decretada unilateralmente por las autoridades.
Un papel nada fácil para el polémico sacerdote, practicante de la Teología de la Liberación y activo defensor de las comunidades indígenas en el estado.
Muchos en San Cristóbal de las Casas, en ese entonces una de las ciudades más conservadoras del país, veían con enojo la tarea pastoral del obispo. La inconformidad estallaba de varias maneras, como la agresión a la niña tzotzil.
Samuel Ruiz, quien murió este lunes en Ciudad de México, solía recordar esa época como una de las más difíciles en su sacerdocio.
“Ganaderos, comerciantes, profesionales y políticos seguían actuando frente a los indígenas como los antiguos encomenderos”, dijo a estudiantes de la Universidad Iberoamericana.
Al final, su trabajo a favor de la paz y por los derechos indígenas le valió el reconocimiento de casi todos, incluso del gobierno mexicano.
Anticomunismo
La diócesis de San Cristóbal de las Casas es una de las más antiguas de América Latina, pues se fundó en 1539. Está en una de las regiones con mayor índice de marginación del país y es habitada fundamentalmente por comunidades indígenas de cuatro etnias distintas.
Samuel Ruiz permaneció en el lugar durante 40 años, hasta que se jubiló en 1999.
Sus críticos decían que era un sacerdote liberal, e incluso algunos le acusaron de fomentar, con su trabajo, el levantamiento del EZLN.
Pero originalmente la formación religiosa del obispo fue conservadora. Durante algunos años fue un severo crítico del comunismo al que consideraba incompatible con la fe cristiana.
La visión del obispo cambió después de asistir al Concilio Vaticano II. A partir de ese momento promovió la formación de tuhuneles o diáconos indígenas, que oficiaban misas en las lenguas originarias de la región.
También apoyó reuniones de organizaciones sociales que, según algunos historiadores, facilitaron la creación del EZLN.
“Tatic”
El trabajo del obispo Ruiz no se limitó a Chiapas, pues también apoyó a otros movimientos sociales como la búsqueda de desaparecidos durante la llamada Guerra Sucia, en la década de los 70.

La senadora Rosario Ibarra, fundadora del grupo Eureka, el primero que se dedicó al tema, recuerda la disposición del sacerdote para acompañarlas.
“Saludaba a todas las doñas (madres de desaparecidos) con una palmada en la espalda. Siempre estuvo presente en las protestas, fue un protector insustituible”, dijo en conversación con BBC Mundo.
Una conducta que le permitió acercarse a las comunidades indígenas de Chiapas, donde en algunas partes prevalecían costumbres coloniales.
Durante más de la mitad del siglo XX, por ejemplo, los indígenas que visitaban San Cristóbal de las Casas caminaban encorvados y debían bajar de la acera e inclinar la cabeza cuando se cruzaban con una persona mestiza.
El obispo dedicó su trabajo a cambiar el rol de las etnias, lo que provocó molestia entre los “auténticos coletos”, como se decían los grupos conservadores de la ciudad.
Pero se ganó el apoyo de los indígenas, que le llamaban “Tatic”, padre en lengua tzotzil.
Condolencias de Clinton
Samuel Ruiz padecía diabetes y neumonía, pero su salud empeoró en pocas semanas.
Su muerte conmocionó a México. El presidente Felipe Calderón reconoció el trabajo del obispo “a quien admiramos, independientemente de credo religioso o convicciones políticas”.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien visitaba el país, también ofreció condolencias.
Los restos del sacerdote permanecerán en San Cristóbal de las Casas, donde pidió ser sepultado.









