"Luchadores desde niños"

- Autor, Luis Fajardo
- Título del autor, BBC Mundo
Aunque es poco conocida fuera de la ciudad, la historia de la operación Pedro Pan es un tema recurrente en Miami. Entre otras cosas porque muchos de los protagonistas más destacados del exilio cubano, y por lo tanto de la estructura de poder de la ciudad, fueron parte de esa migración extraordinaria.
Líderes de la política, la religión, las artes y los negocios llegaron al país como niños sin padres ni otros acompañantes de su familia, pasando meses o años en campamentos o en hogares de voluntarios que se ofrecieron a cuidarlos mientras los padres trataban de alcanzarlos en Estados Unidos.
Para algunos, la historia de los veteranos de Pedro Pan se encuadra en el ideal del "sueño americano". Jaime Suchliki, jefe del centro de estudios cubanos de la Universidad de Miami, dice que no le extraña que tantos de ellos han sido exitosos. "La vida estadounidense ofrecía oportunidades significativas", señaló el académico. El de Pedro Pan fue simplemente un caso "de niños creciendo en Estados Unidos y saliendo adelante", indicó.
Luchadores
Pero el alcalde de Miami, Tomas Regalado, valora de manera particular su paso por Pedro Pan. Esto pese a las dificultades, que en su caso incluyeron el hecho de tener que separarse para siempre de su padre, quien murió en la isla.

"Muchos tuvimos que aprender a luchar desde que éramos niños, incluso antes de ser adolescentes. No tenía a mi padre o mi madre. Tenía que tratar de sobresalir, y nos volvimos luchadores. Queríamos escribirle a nuestros familiares en Cuba que nos estaba yendo bien…", indicó a BBC Mundo.
Otro veterano, Juan Pujol, llegó a Miami como un adolescente. Su madre y hermano se quedaron en Cuba, donde viven hasta el día de hoy. Después de medio siglo de separación, habla seguido por teléfono con su madre, agradeciéndole siempre "la oportunidad que me dio de ser todo lo que he conseguido en este país".
Dulces y lágrimas
Muchos de los niños de Pedro Pan llegaron a Miami pensando que lo tenían por delante eran unas cortas vacaciones, no una vida en el exilio. Los niños que llegaban de La Habana todos los días en uno de los dos vuelos diarios repletos de infantes, eran recibidos en el aeropuerto de Miami por Jorge Guarsch, un empleado ya fallecido de la organización católica que se encargó del cuidado de los refugiados de Pedro Pan. Su hija, Lynn, le dijo a BBC Mundo que la rutina diaria de su padre incluía una parada camino al aeropuerto para comprar dulces que ofrecía a los recién llegados, en ocasiones bebés en pañales.
"Los niños pensaban que se trataría de una separación breve, de unas pocas semanas", recuerda.
Lynn Guarsch dice que hoy en día no deja de sorprenderse al ver a hombres maduros rompiendo en lágrimas cuando les muestra su nombre escrito en la bitácora que su padre usaba para registrar la llegada de cada uno de los Pedro Pan a Estados Unidos.
"Heridas del alma"
Ser un veterano de la Operación Pedro Pan es un motivo de orgullo para muchos de los cubanos de Miami.
Pero en medio de la leyenda de heroísmo que se ha tejido en torno a ellos, también están las voces que recuerdan el trauma que la experiencia dejó en algunos de sus protagonistas.
Ellas incluyen denuncias de supuestos abusos contra algunos de los niños durante el periodo que estuvieron al cuidado de las organizaciones caritativas supervisadas por la Iglesia católica en Miami.
El obispo auxiliar de Miami, Felipe Estévez, es otro veterano de Pedro Pan.
Le puntualizó a BBC Mundo que no tiene estadísticas exactas que indiquen cuantas personas sufrieron traumas psicológicos por cuenta de lo que experimentaron mientras esperaban a sus padres en Estados Unidos.
Pero reconoce que "algunas veces no todas las personas en las comunidades a cargo de los niños tenían la preparación adecuada para esa clase de asistencia. No es sorprendente que haya habido personas que sufrieron" por cuenta de esa situación.
El religioso asegura que, en su opinión, la mayoría de las historias de vida de estas 14.000 personas han sido exitosas, pero no niega el costo humano.
Para muchos de los veteranos de Pedro Pan, el área que necesita más atención "es a nivel del alma, las cicatrices, las frustraciones de la esperanza", recuerda el obispo.









