BBC Mundo
Última actualización: domingo, 2 de mayo de 2010 - 18:29 GMT

Jazz para sobrellevar el desastre

Ignacio de los Reyes

Enviado especial al Golfo de México

Mientras la mancha de petróleo vertido por la plataforma Deepwater Horizon llegaba este viernes a las costas de Luisiana, en Nueva Orleans se escuchaba, entre otros, a Earth Wind and Fire, a los Gipsy Kings y a una legión de bandas de jazz de culto.

Esta ciudad, tristemente acostumbrada a los desastres, convive estos días con su Festival Anual de Jazz y las reuniones para contratar a última hora a todo aquel que pueda ayudar en la colocación de barreras a lo largo de la costa.

Los medios locales reparten sus portadas casi a partes iguales entre el desastre ecológico del Golfo de México y Aretha Franklin, que por segundo año consecutivo canceló a última hora su actuación en el Festival.

A poco más de diez minutos en coche del lugar donde debería haber cantado está el célebre Barrio Francés de Nueva Orleans.

De los bares y restaurantes que pueblan sus calles se escapan en cada momento notas de jazz y los turistas patean las calles mojadas como si nada estuviera pasando en la desembocadura del Mississippi.

Los cruceros por el río siguen dejando en el puerto a miles de visitantes, que luego toman las mesas del popular Café du Monde y no se inmutan ante el paso de un autobús escolar convertido en una ruidosa discoteca móvil.

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Aprendiendo del pasado

No en vano, en esta ocasión la desdicha no le tocó directamente a la ciudad más poblada de Luisiana, que hace cinco años quedó bajo las aguas traidas por el huracán Katrina, sino a los vecinos pueblos pescadores del sur.

"Sé que muchos de vosotros tenéis interés por conocer los detalles del Katrina, pero para nosotros es duro hablar de ello, todos perdimos a alguien conocido", le dice a un grupo de turistas una guía que les hace un recorrido por las calles interiores del Barrio Francés.

Aunque siga siendo un tema controvertido, muchos no dudan de que tendrán que echar mano de aquella experiencia para superar las consecuencias del derrame de crudo, ya puede que también les acabe afectando a ellos.

"Parecía que ya nos habíamos recuperado al 100% de aquello. Esta primavera hemos tenido nuestra mejor temporada de turismo, incluso desde mucho antes del Katrina. Y ahora esto...", dice Antoni Tsatioulis desde el otro lado de la barra de una cafetería del centro de Nueva Orleans.

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"Todo está interconectado"

El vertido "afectará a los ecosistemas de la ciudad, incluso aunque haya ocurrido en el sur, todo está interconectado. Los turistas aún no se han dado cuenta, pero ya empezarán a notarlo cuando suba el precio de su comida", advierte.

En efecto, muchos locales coinciden en que el suministro de marisco puede estar en riesgo si el petróleo toca algunos santuarios de pesca, por lo que no descartan un alza a corto plazo en el precio de este manjar de la zona.

Kevin Route dirige un restaurante especializado en marisco de Luisiana a pocos metros del río. De momento le sigue llegando la mercancía, pero cree que si un golpe de viento arrastra el crudo hacia la dirección equivocada, los pescadores dejarán de venderle productos autóctonos.

"Podríamos sufrir las consecuencias durante años. Tendríamos que acabar importando marisco de Japón o de algún otro país", explica Route.

Teme, como Tsatioulis que, si los visitantes ya no pueden tomar el producto local, renuncien a visitar estos restaurantes, que podrían acabar cerrando en unos meses.

Pero en Nueva Orleans también son optimistas. "La vida es así", dice Antoni Tsatioulis. "Aunque pueda traer efectos negativos, esto no va a detener nuestra recuperación", asegura convencido mientras sirve los primeros cafés de la mañana. Al fondo suena una banda de jazz.