Margaret Mee, la ilustradora que reveló secretos de las flores de la Amazonia

Fuente de la imagen, TONY MORRISON
- Autor, Alejandra Martins
- Título del autor, BBC Mundo
Margaret Mee tenía 78 años cuando se embarcó en una expedición en la Amazonia brasileña para cumplir uno de sus grandes sueños.
Durante décadas, la ilustradora botánica había intentado captar a la misteriosa flor de la luna, Selenicereus wittii, un cactus que sólo florece apenas por unas horas durante una noche.
A pesar de su aspecto frágil, Mee era un mujer con una determinación de hierro. Varias veces había intentado pintar la flor, pero había encontrado la planta después de florecida o antes de que emergiera la imponente flor con su formidable fragancia.
Lo intentó hasta en 15 ocasiones a lo largo de tres décadas, la primera cuando tenía 47 años. Finalmente, en mayo de 1988, plasmó en su cuaderno de bocetos la corta vida de la flor. Fue la primera persona que logró pintarla en su medio natural.

Fuente de la imagen, Tony Morrison
Ahora la ilustración de la flor de la luna es una de las obras exhibidas en una muestra en Kew Gardens, el jardín botánico de Londres, llamada "Brasil, una fuente inagotable de plantas. Margaret Mee, artista pionera y su legado".
Apenas seis meses después, Mee falleció en un accidente automovilístico en Inglaterra.
Viaje a Brasil
Margaret Mee nació en 1909 en Chesham, una ciudad cercana a Londres.
Estudió arte en los institutos Saint Martin's y Camberwell y llegó a Brasil en 1951 junto a su esposo Greville.

Fuente de la imagen, KEW COLLECTION
La hermana de Margaret vivía en Sao Paulo, donde su esposo había obtenido un trabajo como ingeniero.
"Margaret y Greville decidieron iniciar una nueva vida en Brasil", según relató a BBC Mundo Tony Morrison, escritor y documentalista británico que conoció a la artista.

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"En aquella época, Reino Unido era un lugar muy diferente al actual, en términos de oportunidades laborales. En 1951 Europa estaba emergiendo todavía de la Segunda Guerra Mundial y todo requería ser reconstruido".
"En una mochila"
"Margaret inició su vida en Brasil enseñando en un colegio en Sao Paulo. Los fines de semana ella y Greville realizaban caminatas por la Serra do Mar", relató Morrison.
La artista se enamoró de la flora de Brasil y comenzó a ilustrar plantas. Su primera excursión en la Amazonia fue en 1956.

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"Empacó su material para pintar en una mochila y lo protegió envolviéndolo en algunas ropas. También llevaba un revólver", dijo Morrison.
La artista viajaba a menudo en canoa, simplemente con un guía, y pasaba varios días viviendo con comunidades indígenas, mostrando un interés respetuoso en aprender sobre plantas de los habitantes locales.
"Margaret estaba fascinada con la belleza de las flores de la Amazonia, pero también necesitaba dinero para vivir. Así que comenzó a realizar ilustraciones para el Instituto de Botánica de Sao Paulo", señaló Morrison.

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Esos trabajos permitieron un contacto con el jardín botánico de Londres, Kew Gardens, y la difusión de sus obras a nivel internacional.
Mee produjo 40 libros de bocetos, 15 diarios de viaje y extraordinariamente bellas ilustraciones de cientos de orquídeas, bromelias y otras plantas de Brasil.
A diferencia de otros artistas que prefieren cortar una planta para realizar su trabajo en la comodidad de un estudio, Mee siempre insistía en captar las flores, al menos en bocetos iniciales, en su medio natural.
La flor de la noche
Tony Morrison se encontraba en Brasil realizando documentales para la BBC cuando conoció a Mee.

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"Me di cuenta que su ambición de pintar al cactus que florece en una noche y la vida tan corta de esta planta eran una historia maravillosa".
Morrison relató a BBC Mundo aquella extraordinaria noche: "Es casi imposible describir la intensidad de las emociones de todo nuestro equipo".
"Gilberto Castro levantó a Margaret para que pudiera sentarse en el techo de su pequeña canoa. Sue Loram, una de las primera compañeras de viaje de Margaret, sostuvo las luces, Brian Sewell filmaba y Sally Westminster, una de sus grandes admiradoras, estaba allí para ayudar en lo que fuera necesario", cuenta Morrison.

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"Yo sostenía el micrófono y urgía a todos a que se mantuvieran callados. Y Margaret siguió dibujando durante toda la noche. Algo increíble ya que tenía casi 79 años. Al amanecer sabíamos que la pintura era una realidad".
"Energía y habilidad"
Las obras de Margaret Mee son un llamado a conservar un mundo frágil y amenazado.

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"Muchas áreas de la Amazonia, no sólo en Brasil, se han abierto a la agricultura. Pensemos por ejemplo en Sinop, en Mato Grosso, apenas había algunas chozas cuando Margaret estuvo allí en 1964. Hoy hay una ciudad con más de 100.000 habitantes", dijo Morrison.

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Para Shirley Sherwood, curadora de la muestra en Kew y de cuya colección personal provienen varias de las obras exhibidas, "los viajes de Margaret y su apasionada defensa del medio ambiente han inspirado a muchos otros a pintar directamente en el medio natural".
"La muestra de Kew enfatiza su legado viviente", señala Sherwood.
El legado de Mee sigue vivo no sólo en sus obras. La fundación que lleva su nombre otorga becas a jóvenes artistas de Brasil para que viajen a Londres a estudiar ilustración botánica en Kew Gardens.

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Volviendo a la flor de la luna, Morrison recuerda que "es polinizada por una polilla y esa alianza ha evolucionado a lo largo de miles de años".
"Es una asociación frágil y pienso que el mundo es afortunado de que Margaret tuvo la energía y la habilidad para captar al menos parte de esa historia."









