El hombre que defiende a los delincuentes juveniles en Brasil

Fuente de la imagen, Marco Zaoboni
- Autor, Donna Bowater y Priscilla Moraes
- Título del autor, Río de Janeiro y Recife
El número de jóvenes recluidos en instituciones para delincuentes juveniles en Brasil ha crecido casi 40% en los últimos cinco años para ubicarse en 23.000.
Esto se debe a que los adolescentes en el país sudamericano están siendo arrestados a tasas similares a las de los adultos, según sugieren cifras del gobierno.
Se espera que el número de menores en custodia se eleve aún más si un nuevo proyecto de ley es aprobado para bajar la edad de responsabilidad criminal de 18 a 16 años.
El proyecto de ley está siendo estudiado en estos momentos por congresistas luego de que una comisión determinó que reducir a 16 la mayoría de edad es constitucional según el derecho brasileño.
Quienes apoyan la legislación argumentan que permitir a los jóvenes de 16 años ser tratados como adultos ayudará a combatir la percepción de impunidad que existe en el país.
"Condiciones medievales"
Un 40% de los jóvenes arrestados han cometido robo, pero también ha aumentado el número de adolescentes involucrados en delitos ligados al narcotráfico.

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Además, la tasa de reincidencia a lo largo y ancho del país es sumamente alta: 70%.
Sin embargo, los críticos aseveran que la propuesta para bajar la edad de responsabilidad criminal puede ser un riesgo que terminará criminalizando a una nueva generación.
"Las condiciones en las prisiones para adultos en Brasil son medievales", afirma Atila Roque, director ejecutivo de Amnistía Internacional Brasil.
"Tener a adultos y jóvenes en las mismas prisiones sería catastrófico y pone a los menores en peligro dentro de un sistema de cárceles hacinadas que funciona bajo precarias condiciones y con altos niveles de abuso, situaciones inhumanas y tortura".
Muchos abogados dicen que no hay un argumento legal para reducir la edad límite y los trabajadores sociales advierten que deshumaniza a los menores.
Educación vs. castigo
Adalberto Teles Marques, que dirige un hogar que ha sido objeto de reconocimientos para resocializar a delincuentes juveniles en la ciudad de Recife, señala que los jóvenes están en riesgo de ser reducidos a simples "frutas podridas".

Fuente de la imagen, Priscilla Moraes
Agrega que más que ser perpetradores, realmente son víctimas de la violencia.
"Los crímenes cometidos por adolescentes corresponden al 0,5% del total de los delitos, pero es más fácil castigar a un muchacho que educarlo".
Marques cree que el sistema de prisiones brasileño fracasa a la hora de rehabilitar a delincuentes juveniles, algo que trata de lograr en su Proyecto Caso Jaboatao.
En el hogar que él dirige, los delincuentes juveniles son colocados en hogares de ocho personas en vez de los tradicionales pabellones que existen en los centros de detención.
Las casas están alrededor de una escuela donde los 70 adolescentes viven, aprenden lecciones y comen con sus maestros.
Los salones de clases son pequeños, con entre 12 y 15 estudiantes, y donde la asistencia es de un 100%.
La tasa de reincidencia entre los que están en ese programa es de solo 9%.
Falta de inversión

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Marques indica que el problema con el sistema judicial es que trata a los delincuentes juveniles no como niños, sino como frutas podridas.
"Conocí a un muchacho de 14, 15 años que lideraba una guarida de drogadictos de 90 personas. A los 14. ¿Qué puedes hacer? ¿Arrestarlo y llevarlo a una prisión? ¿Te los vas a llevar desde el seno materno? Cada día, el crimen se lleva más niños", dice.
Marques argumenta que no es una cuestión de impunidad.
"El problema es que el gobierno no invierte en estas cosas", dice para referirse a la falta de fondos en programas de resocialización.
Y no son sólo los trabajadores sociales los que se oponen a reducir la edad de responsabilidad criminal.
Clicia Salmeron, que representa al Consejo Nacional para los Derechos del Niño y el Adolescente, asegura que permitir que niños de 16 años vayan a juicio podría además minar el sistema de justicia.
"La discusión que no se ha hecho es que estos jóvenes podrían ser puestos en un sistema penitenciario que no funciona", asevera Salmeron.

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"La reducción de la edad penal viola todos los derechos humanos, no sólo a nivel nacional, sino especialmente a nivel internacional", agrega.
"Dando el ejemplo"
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, también ha expresado su oposición a la iniciativa, que ha sido patrocinada por congresistas conservadores y un número importante de políticos con influencia.
El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ha respaldado públicamente el proyecto de ley, argumentando que la gente que es lo suficientemente madura para votar, también lo es para asumir las consecuencias de sus acciones.

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"La gente puede votar a los 16 años y votar es una gran responsabilidad que el individuo puede ejercer con un efecto relevante".
Mientras la discusión sigue en la Cámara de Diputados, Marques -quien afirma que su trabajo fue ampliamente influenciado por su madre- espera seguir siendo un ejemplo para sus pupilos.
"Tuve a mi madre que me cuidó. Creo que esta es una manera de regresar el favor de lo que yo recibí", afirma.
"Vengo de un ambiente muy pobre. No creo que yo sea especial, pero pienso que todo es posible para aquellos que quieren hacerlo".









