Escocia: qué significan las devoluciones de poder

Jóvenes en Escocia celebran la victoria del No

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Pie de foto, El No a la independencia obtuvo el 55% de los votos y el Sí el 45% en el referendo de Escocia.
    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC Mundo

Tras la victoria del No en el referendo de Escocia, sólo un tema parece estar en boca de los británicos: "devo max", maximum devolution, o máxima descentralización.

El referendo sacudió los cimientos del Reino Unido y según algunos analistas abrió una caja de Pandora.

Hombre sentado junto a un cartel que dice "Inglaterra"

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Pie de foto, Otras regiones piden ahoar los mismos beneficios que Escocia.

En los días previos a la votación y temerosos de una posible victoria independentista, los líderes de los tres principales partidos británicos prometieron a última hora mayores poderes a Escocia.

Y estas nuevas competencias son ahora reclamadas por otras regiones del país que también resienten el yugo del poder central en Londres.

"Así como el pueblo de Escocia tendrá más poder sobre sus asuntos, los pueblos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte deben tener una mayor voz en los de ellos", dijo el primer ministro David Cameron tras conocerse la victoria del No en Escocia.

Algunos analistas hablan de una futura "revolución constitucional". ¿Pero qué es exactamente devo max y hasta donde llegará?

Descentralización

"Devolution" es un término inglés utilizado para describir un tipo de descentralización o traspaso de poderes de un poder central a entidades regionales o locales autónomas.

David Cameron

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Pie de foto, Cameron prometió que Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte tendrán una "mayor voz" en sus asuntos.

No se trata de federalismo, como en el caso de Estados Unidos o México, en que los gobiernos provinciales están garantizados a nivel constitucional.

La descentralización en el Reino Unido está concedida en leyes que pueden ser enmendadas o incluso revocadas.

En el caso de Escocia, el proceso comenzó cuando Tony Blair ganó el apoyo popular escocés en las elecciones generales de 1997 con una promesa de mayor autonomía.

Poco después se creó por ley el Parlamento escocés que comenzó a funcionar en 1999, con competencias limitadas en materia de seguridad social, vivienda y algunos impuestos.

El clamor de los escoceses por mayor descentralización se explica en parte, según analistas, por el rechazo visceral a las políticas de Margaret Thatcher en los 80, que diezmó a los sindicatos de industrias pesadas importantes a nivel local.

Thatcher también utilizó a Escocia como conejillo de Indias de un polémico impuesto llamado poll tax o impuesto per capita, basado en el número de personas en un hogar y no en el valor de la propiedad y que muchos vieron como una transferencia del costo de servicios locales de los ricos a los pobres.

Tras protestas masivas el poll tax fue abolido, pero dejó heridas particularmente en Escocia que nunca terminaron de cerrar. Y el desencanto con Londres creció aún más cuando, a pesar del rechazo popular, Blair llevó al país a la guerra de Irak.

Mayores poderes

En su promesa previa al referendo, los líderes de los principales partidos dieron algunos detalles de la nueva "devo max".

La última palabra sobre cuánto dinero se gastará en el Servicio Público de Salud o NHS a nivel local la tendrá el parlamento escocés, asegura el texto.

Calle de Manchester

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Pie de foto, En Manchester ya algunos hablan de mayor descentralización o "devo Manc".

Escocia tendrá mayores poderes en materia de gasto social y recaudación de impuestos y los políticos también se comprometieron a mantener la llamada fórmula de distribución Barnett, un sistema de distribución de gasto público diseñado por el exministro de Economía Joel Barnett, en los años 70.

Básicamente, la fórmula asegura que Escocia -con su menor población- reciba suficientes recursos para el funcionamiento de sus servicios públicos y concede fondos per cápita 19% superiores a Inglaterra.

Apenas una hora después de conocerse el resultado oficial del referendo Cameron nombró al encargado de supervisar el traspaso de las nuevas competencias.

El proyecto de ley debería estar listo para enero, aunque debido a las elecciones previstas para mayo, no será aprobado antes del cambio de legislatura.

Conservadores, laboristas y liberal demócratas ya han dejado en claro que difieren en detalles cruciales. ¿Podrá el Parlamento escocés no sólo aumentar la recaudación sino también aumentar los topes impositivos afectando a los sectores de mayores recursos?

Nada está claro más allá de los principios generales.

¿Y el resto del Reino Unido?

Otras regiones británicas ya piden los beneficios prometidos a Escocia.

"Los políticos demostraron que cuando quieren pueden ser tan rápidos como un rayo. Ahora necesitamos que todos los partidos se comprometan a la descentralización dentro de la unión, los dos pilares que deben guiar al Reino Unido en el futuro", dijo el parlamentario laborista Graham Allen.

Otro parlamentario laborista, Hilton Dawson, creó un partido llamado el Partido del Noreste de Inglaterra, y afirmó que hará campaña para obtener "todo lo que obtuvo Escocia".

En el pueblo de Berwick sobre el río Tweed, que separa Escocia de Inglaterra, Derek Sharman, un guía local, dijo a la BBC: "Los políticos le dieron todo a Escocia y nosotros aquí sentimos que estamos muy abajo en la lista de prioridades".

En la poderosa ciudad de Manchester ya algunos hablan de "devo Manc". "La descentralización para Manchester es una consecuencia inevitable del debate en Escocia", dijo el analista Jonathan Schofield, de la revista Manchester Confidential, quien señala que la ciudad debería tener más control del gasto a nivel local.

"El genio ha salido de la botella", según el legislador Peter Hain. "Debemos reconocer la realidad de que el Reino Unido debería tener una estructura política federal con una base constitucional que defina una demarcación de poderes entre Westminster y el resto del país".

La pregunta del millón

Un tema clave que deberá ser resuelto tras el referendo en Escocia es la llamada "cuestión de West Lothia", así llamada porque fue planteada por Tam Dalyell, parlamentario escocés del distrito de West Lothia en Escocia en los años 70.

Bandera del Reino Unido junto a un cartel de Escocia

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Pie de foto, El proyecto de ley de descentralización con nuevos poderes para Escocia debería estar listo ya en enero.

La pregunta es básicamente si es justo que parlamentarios de Escocia, Gales e Irlanda del Norte decidan asuntos que afectan sólo a Inglaterra.

Legisladores escoceses en el Parlamento en Londres votaron, por ejemplo, a favor de triplicar las matrículas en las universidades públicas, una medida polémica que sólo se aplica a Inglaterra.

Pero los legisladores ingleses no pueden votar en muchos temas que afectan a Escocia porque estas competencias fueron descentralizadas al Parlamento escocés en 1997 y ahora habrá aún más áreas en las que los parlamentarios ingleses no podrán votar.

La cuestión de West Lothia y otras interrogantes clave serán objeto de intensas negociaciones en los próximos meses. Pero algo es seguro, los escoceses exigirán cambios concretos.

En su discurso al aceptar la derrota, Alex Salmond, ministro principal escocés e impulsor de la independencia, aprovechó la oportunidad para recordar a Cameron:

"Escocia espera que las promesas sean cumplidas. Cuanto antes".