Escocia y el desafío de haber logrado una participación histórica

Jóvenes haciendo campaña en Escocia

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Pie de foto, Ambos bandos en el referendo de Escocia lograron enfervorizar a la población y lograron una concurrencia a las urnas de 84,5%.
    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC Mundo

"Récord", "histórica", "asombrosa", es como la prensa británica e internacional describe uno los aspectos más destacados del referendo en Escocia: la gran concurrencia a las urnas.

Con una participación electoral de 84,5%, la votación de Escocia no tiene precedentes desde que se introdujo el sufragio universal en el Reino Unido en 1918.

El récord previo a nivel nacional era de 83,9% en las elecciones generales de 1950, y supera por lejos la concurrencia en comicios recientes como el de 2010, que logró una participación de 65,1%.

En total, de una población total de poco más de 5 millones, concurrieron a las urnas 3.619.915 personas, muchas de los cuales jamás habían marcado una papeleta o hacía años que no se acercaban a un centro de votación.

Ambos bandos en el referendo lograron energizar a la población y un elemento clave fue la participación de los jóvenes. Por primera vez se permitió a los adolescentes de 16 y 17 años tener una voz en el futuro de la nación, un derecho que algunos políticos ya piden extender a los comicios generales.

Desafío

La concurrencia a la urnas en el referendo escocés fue aún mayor en algunas áreas, como Stirling, con una concurrencia de 90%, y East Dunbartonshire con 91%.

Adolescentes con uniformes aguardan para votar

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Pie de foto, Antes del colegio, las urnas. Adolescentes aguardan para entrar a un centro de votación en Escocia.

En Glasgow, la mayor ciudad del país, la participación fue de 75%, casi el doble de comicios anteriores, y un logro descrito por Colin Fox, del Partido Socialista Escocés, como "impresionante, teniendo en cuenta los niveles de pobreza y los grandes problemas sociales que vive la población de esta urbe".

Cox señaló que "la gran historia de la jornada fue la concurrencia impresionante, a la par de lugares como Corea del Norte, China y Cuba".

Por su parte Alex Salmond, líder del Partido Nacionalista Escocés y principal impulsor de la independencia, dijo al reconocer la derrota: "La forma en que tomamos esta decisión como nación es un crédito para Escocia. Se trata de una de las participaciones mas altas en el mundo democrático y es un triunfo para la democracia".

La gran pregunta es cómo lograrán los políticos que no solo los escoceses sino los británicos en general mantengan este interés.

Los altos niveles de concurrencia en Escocia dejaron en claro las enormes ansias de ver cambios en las estructuras políticas tradicionales.

Mantener el entusiasmo de los votantes dependerá, según observadores, de que el primer ministro David Cameron y los otros líderes políticos cumplan las promesas hechas a Escocia.

Sólo así creerán los electores lo que millones sintieron en el referendo escocés, que su voto sí puede ser un catalizador de cambios.