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Marjorie Taylor Greene, la republicana "extremista" que apoyaba a QAnon a la que expulsaron de los comités del Congreso de EE.UU.
- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- Tiempo de lectura: 3 min
Defendía la teoría de la conspiración QAnon, aseguraba que los tiroteos masivos en las escuelas son un montaje para restringir el uso de armas y no dudó en señalar a algunos de sus colegas demócratas que consideraba deberían ser "ejecutados" por traidores.
La congresista republicana Marjorie Taylor Greene, defensora a ultranza de Trump que logró un escaño en la Cámara de Representantes por el estado de Georgia en las elecciones de noviembre con una agenda calificada de "extremista", está en el centro de una enorme polémica.
Este jueves los representantes demócratas en el Congreso de EE.UU. votaron una resolución para expulsar a Greene de los diversos comités de los que forma parte tras hacerse públicos en las últimas semanas mensajes suyos "extremos" publicados en las redes sociales.
Antes de la votación Greene ofreció un discurso en el reconoció haberse equivocado en el pasado al creer y hacerse eco de diversas teorías de la conspiración y atacó a los medios de comunicación y a la "cultura de la cancelación",
Acoso a un joven activista
Hace unos días salió a la luz un video de 2018 en el que la congresista aparecía acosando e interrogando a David Hogg, un joven activista del control de armas y sobreviviente del tiroteo ocurrido ese año en Parkland, Florida.
Además, los medios estadounidenses informaron que en 2018 y 2018 Greene había mostrado su apoyo a mensajes que pedían "ejecutar" a políticos demócratas como Nancy Pelosi, a la que calificó de "traidora" por acoger "a los enemigos de la patria", así como a agentes del FBI que "trabajaban" contra Donald Trump.
Antes de ser elegida congresista, Greene defendió la teoría de la conspiración QAnon, algunos de cuyos seguidores estuvieron implicados en el asalto al capitolio del pasado 6 de enero y que asegura que existe una red de pedofilia y satanismo infiltrada en el gobierno, el mercado y los medios de comunicación que tenía el objetivo de derrocar a Donald Trump cuando era presidente.
Pese a que a lo largo de la campaña de cara a las elecciones de noviembre intentó distanciarse de QAnon y ha repetido en varias ocasiones ser contraria al uso de la violencia, su presencia en el Congreso inquieta a los demócratas, sobre todo tras lo sucedido en el Capitolio.
Tanto es así que la legisladora afroestadounidense Cori Bush pidió que la cambiaran de oficina en el Congreso tras denunciar haber sido acusada por Greene.
"Represento a la gente"
La congresista republicana, quien se estrenó en su cargo con un proyecto de juicio político contra el presidente Joe Biden, dijo ya hace unos días que no tenía intención de dimitir y aseguró que la consideran "una amenaza para el objetivo del socialismo" que busca el Partido Demócrata.
"Vienen por mí porque saben que represento a la gente, no a los políticos. Vienen por mí porque, como el presidente Donald Trump, siempre defenderé los valores conservadores. Quieren echarme porque represento a la gente. Y lo odian absolutamente", dijo en un comunicado.
Los demócratas querían que el líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, la expulsara de los comités de educación y trabajo, y presupuesto por sus posturas radicales.
Ya que no fue así, este jueves aprobaron una resolución para expulsar a Greene de esos comités, sin contar prácticamente con el apoyo de los republicanos (solo 11 votaron a favor de la expulsión).
Parecen haberse dados por satisfechos con el arrepentimiento mostrado por la congresista.
Algunos legisladores demócratas temen que la expulsión de Greene siente un precedente que pueda ser utilizado por los republicanos cuando recuperen el control del Congreso para tomar represalias contra congresistas por declaraciones que pudieran haber realizado antes de ser elegidos para su cargo.
Según Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en Washington DC, la estrategia de los republicanos parecía ser dejar que la controversia en torno a Greenese desvaneciera y que la congresista dejara de ser el foco de atención.
En cualquier caso, el lunes pasado, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, condenó las teorías conspirativas apoyadas por Greene, que calificó de "mentiras alocadas" y "un cáncer para el Partido Republicano".
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