"Colombia puede ser un gran apoyo para Venezuela en la reconstrucción de su economía": Ricardo Lozano, último embajador colombiano en Caracas

Venezuela y Colombia

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    • Autor, Daniel Pardo
    • Título del autor, Corresponsal de BBC Mundo en Colombia
  • Tiempo de lectura: 7 min

Con menos de una semana en el poder, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sacudió una relación con Venezuela que estuvo 6 años congelada.

Petro prometió en campaña reestablecer las relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro, interrumpidas por las diferencias con los gobiernos de Juan Manuel Santos y, sobre todo, de Iván Duque.

El jueves, Petro y Maduro anunciaron embajadores para el otro país: el colombiano eligió a Armando Benedetti, un veterano congresista sin apegos ideológicos, y el venezolano a Félix Plasencia, excanciller del ala moderada del chavismo.

Antes, Petro había nombrado como canciller a un veterano político experto en negociaciones de paz, Álvaro Leyva. El ministro ya se reunió con altos funcionarios venezolanos y está ahora en Cuba explorando la reanudación de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional, una guerrilla.

Y Maduro, como ocurrió con las FARC hace 6 años, puede jugar un rol central en ese proceso.

Pero además de lo que a paz se refiere, tanto a Colombia como a Venezuela les interesa reabrir la inmensa frontera que comparten, cuyo cierre ha disparado la ilegalidad e impedido el flujo de comercio y la prosperidad de miles de empresarios.

En vísperas de que se anuncien las pautas del restablecimiento de relaciones, BBC Mundo habló con Ricardo Lozano Forero, último embajador de Colombia en Venezuela (entre 2015 y 2018).

Experto en diplomacia y relaciones comerciales, Lozano anticipa un proceso largo y complejo que, sin embargo, puede ser una "gran oportunidad" para ambos países.

Ricardo Lozano

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Pie de foto, Ricardo Lozano ha sido embajador en Ecuador, Venezuela y Costa Rica. Es líder gremial de empresarios y experto en comercio exterior.
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¿Qué opina del nombramiento de Armando Benedetti como Embajador en Caracas?

El embajador en Venezuela tiene que ser un gran gerente para mover esta agenda tan grande.

Tiene que tener un olfato político agudo.

Y debe trabajar de la mano y entender tanto el sector empresarial como el sector público colombianos.

No es solo un trabajo de política. El que tenga esas condiciones es el indicado.

¿Por qué es necesario abrir la frontera?

Porque el cierre ha potencializado un entorno de ilegalidad. Hace 6 años teníamos tres grupos armados en la zona, y ahora hay 16.

Hay 45 municipios en la frontera, y el 80% tienen relación directa, cotidiana, con Venezuela. Hay vínculos comerciales, familiares, personas que vienen y van a estudiar por el día.

Cuando usted cierra algo tan vital, el espacio se lo toma la ilegalidad, porque la vida fronteriza no para aun con la frontera cerrada.

Según la Cámara colombo-venezolana, hay más de US$1.500 millones de artículos legales que están pasando ilegalmente. Esas mercancías pasan sí o sí.

Entonces abrir es regularizar eso, permitir el flujo normal de la vida en un lugar donde en ningún momento dejó de haberla.

Frontera Venezuela Colombia

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Pie de foto, Los puestos fronterizas ya están en proceso de remodelación.

¿Quiénes son los mayores beneficiados?

Pues todos. La gente que vive ahí, los comerciantes y las economías de ambos países.

Colombia puede ser un gran apoyo para Venezuela en la reconstrucción de su economía.

Es que mire: durante la historia las ciudades fronterizas han estado tan integradas que realmente parecen una sola. La gente que vive ahí tiene un pie en cada lado.

¿Por qué es tan difícil reabrir de repente?

Porque esto es como si usted va a construir un edificio: si lo hace de afán, fracasa. Necesita método y estructura.

Acá no hay relaciones hace 6 años. Los generales y ministros no se ven hace 6 años.

Abrir una frontera tan caliente genera muchos inconvenientes jurídicos, logísticos y de orden público. La reacción de los grupos armados puede ser violenta.

Si uno abre ya los 15 consulados, por ejemplo, ¿lo va a hacer sin gente? No, primero hay que nombrar funcionarios, trasladarlos, capacitarlos y, sobre todo, tener un plan preestablecido para saber lo que van a hacer. Buscar y encontrar esos perfiles no es fácil.

Hay que definir qué tenemos ya armado, porque esto tampoco puede ser borrón y cuenta nueva: por ejemplo, hay 200 acuerdos ya firmados en seguridad, infraestructura, comercio, cultura. ¿Cómo reactivamos esos acuerdos?

Porque además no es un trabajo que se hace desde las capitales, sino desde las regiones afectadas por la frontera y donde hay migrantes de ambos países, que es básicamente todas partes.

Si se hace un maquillaje, el resultado es parcial, con caos, con ilegalidad. Esto es lento.

Frontera Venezuela Colombia

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¿No cree que todo ese trabajo puede verse afectado por la llegada al poder de alguien que no sea afín a Maduro o Petro?

Claro. Es que parte del reto es que esto sea sostenible. No puede ser que la relación cambie dependiendo de quién está en el poder en Colombia o en Venezuela.

Esta relación ha sido siempre difícil, con altas y bajas. Pero eso no debería significar una ausencia de líneas de dirección, que van más allá del interés político.

Es decir: si usted pretende resolver algo tan complejo como la frontera colombo-venezolana con un criterio ideológico, fracasa.

¿Cuáles cree que son los puntos urgentes para que el proceso no fracase?

Primero hay que definir una agenda común bajo las premisas de dónde estamos y para dónde vamos. Generar confianza.

Lo segundo es alinear a los sectores públicos y privados de ambos países, que no es fácil.

También hay que resolver cuentas pendientes, no solo las deudas que el Estado venezolano tiene con algunas empresas colombianas, sino temas jurídicos de personas privadas de libertad.

Un siguiente punto es la migración: en Colombia hay 2,3 millones de venezolanos, pero un tercio de ellos no está regularizado. ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo?

Cada mes pasan a Colombia 10 mil venezolanos y el 80% se queda. Hay que tener muy claro qué esperan estas personas y qué está haciendo la cooperación internacional, que es muy grande y no siempre del todo eficiente.

Otra cosa: de dónde va a salir el dinero, porque es mucho el que se necesita para renovar puentes, sistemas de software, vigilancia.

En el norte de Santander hace dos años había 3.500 estudiantes venezolanos, y ahora hay 50.000. ¿Está Colombia en condiciones de recibir aún más? Hay que ver.

Y otro tema importante. Venezuela tiene unas sanciones con Estados Unidos: ¿cómo afecta eso a Colombia, y a quienes se vayan a relacionar con ellos?

El plan toca mostrárselo a los países que sancionaron al gobierno chavista.

Álvaro Leyva y altos funcionarios del chavismo

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Pie de foto, Álvaro Leyva ya estuvo en Venezuela reuniéndose con altos funcionarios del chavismo.

¿Por qué es tan difícil restablecer las relaciones diplomáticas?

Porque no tenemos reglas claras de cómo se va a hacer y cuáles serán los criterios de la relación.

Hay que ver si se pueden hacer consulados móviles. Los puentes viejos necesitan mantenimiento. Pensar cómo se van a hacer los pagos para las inversiones en un país con sanciones y restricciones financieras.

Esto se empieza con unas mesas de negociación para buscar diagnósticos y soluciones.

Mapa mostrando la frontera entre Colombia y Venezuela

¿Cree que la afinidad ideológica entre los gobiernos puede ser un problema o una oportunidad?

Es una oportunidad, claro. Pero tienen que primar los objetivos conjuntos, la construcción de bases sólidas que vayan más allá de estos cuatro años.

El fin último debe ser que la relación no esté mediada por la ideología de quien esté gobernando.

Pero hay quienes que creen que para negociar, Venezuela debería cumplir ciertos criterios democráticos.

Claro, pero es que la democracia de Venezuela no la puede resolver Colombia. Y relación tiene que haber, nos guste o no el tipo de gobierno que haya.

El puente de Tienditas

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Pie de foto, El puente de Tienditas, el más grande de la frontera, no ha podido ser estrenado. Lleva ocho años cerrado.

La apertura y la liberalización económica de Venezuela, ¿es una oportunidad para Colombia?

Por supuesto. La economía, con todas sus distorsiones y efectos humanitarios, se está estabilizando de a poco.

Ojo, no es que Colombia invada a Venezuela comercialmente aprovechándose de su crisis.

Esto tiene que ser un tema de complementariedad. Colombia puede ayudar a reconstruir el aparato industrial venezolano, exportar productos agro y luego bienes como textiles.

Y Venezuela nos puede ayudar con la negociación con grupos armados, sobre todo el ELN y las disidencias de la FARC. El plan tiene que estar basado en la reciprocidad.

Pero, en todo caso, es esencial que ninguno de los gobiernos se sienta que se le están quitando atributos o soberanía.

Si los venezolanos se sienten amenazados, vuelven y cierran el mercado.

Ayer dijo Juan González (asesor para América Latina del presidente de Estados Unidos, Joe Biden) que en el caso de los tratados entre Estados Unidos, Canadá y México se ha aprendido que lo mejor para todos es que a todos les vaya bien.

A Colombia lo que más le debe interesar es que le vaya a bien a Venezuela, más allá de si está o no Maduro en el poder. Porque si les va mal, nos repercute.

¿Reestablecer relaciones implica reconocer a Maduro como presidente?

Yo creo, sin saber qué está pensado, claro, que Petro está jugando a eso de manera tácita. Ya se reunieron los cancilleres y los ministros de Defensa. Quizá reunirse él con Maduro sea demasiado arriesgado, pero eso no es lo más urgente.

Es evidente que Maduro tiene el control de la soberanía, del territorio, de la economía. Eso no es una cuestión simbólica, es real.

Reconocer a Maduro debería ser una discusión superada. Él tiene el control de todo.

Gustavo Petro

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¿Fracasó el cerco diplomático de Duque?

Totalmente. Tenía objetivos loables, pero sacar a Maduro del poder no se pudo ni se puede. Es una ilusión.

Y el mundo ha cambiado. Ya pasó la Guerra Fría. González (el asesor de Biden) dijo que hace 40 años Estados Unidos habría hecho lo imposible por no dejar que Petro ganara. Y vea ahora. Esto cambió. El pragmatismo se tomó las relaciones internacionales.

Si hasta Estados Unidos está hablando con los venezolanos, uno no puede seguir pensando en la política interna de cada país. Hay que tener mente abierta y pragmatismo.

Usted trabajó de cerca con el chavismo. ¿Cuál cree que es la fórmula para tratar con el gobierno de Venezuela?

Hay que generar confianza y construir una relación de complementariedad.

Ellos juegan con reglas distintas a las de uno. Si uno tiene reglas de futbol, ellos tienen de básquet.

Entonces hay que hacer el esfuerzo de entender sus reglas, sus prioridades, qué los mueve y qué los espanta.

Eso no quiere decir legitimar autoritarismo y ceder más de la cuenta. Es, como en toda relación, construir desde la comprensión del otro.

Porque si usted no los entiende, se estrella con una pared.

Momentos clave en las relaciones entre Colombia y Venezuela en los últimos 20 años

Poco más de un mes de llegar al poder, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se declara "neutral" ante el conflicto interno de Colombia. Eso genera malestar en el gobierno del mandatario colombiano Andrés Pastrana, quien decide suspender una cumbre bilateral prevista para ese mes.

Colombia concede asilo político a Pedro Carmona Estanga, el expresidente de la patronal Fedecámaras que sustituyó en la presidencia de Venezuela a Chávez cuando este fue brevemente depuesto en abril de 2002.

En su momento, algunos medios señalaron que la decisión colombiana generó una cierta y corta tensión entre ambos gobiernos que no escaló a mayores.

Hugo Chávez ordena suspender las relaciones comerciales con Colombia y retira a su embajador en Bogotá tras la captura irregular de Rodrigo Granda, portavoz internacional de las FARC.

Granda fue detenido en Caracas el 13 de diciembre de 2004 por funcionarios y exfuncionarios policiales de Venezuela que -actuando por cuenta propia- lo llevaron hasta Cúcuta, donde fue entregado a las autoridades colombianas. Esto produce la primera ruptura de relaciones bilaterales.

Rodrigo Granda era conocido como el
Pie de foto Rodrigo Granda era conocido como el "canciller" de las FARC Crédito de la imagen Getty

En uno de los mejores momentos de la relación bilateral se inicia la construcción de un gasoducto de 225 kilómetros en la Guajira para conectar a Venezuela y Colombia.

Poco después, Chávez destaca el aumento del comercio bilateral y estima que en breve podría alcanzar a US$5.000 millones al año. Se queda corto. El intercambio escala hasta más de US$7.000 millones, tope histórico y, desde entonces, comienza a caer.

Acompañados del presidente de Panamá, Martín Torrijos, Uribe y Chávez acudieron al inicio de las obras del gasoducto de La Guajira
Pie de foto Acompañados del presidente de Panamá, Martín Torrijos, Uribe y Chávez acudieron al inicio de las obras del gasoducto de La Guajira Crédito de la imagen Getty

El presidente Álvaro Uribe autoriza la mediación de Hugo Chávez para la liberación de secuestrados en poder de las FARC a cambio de guerrilleros presos. Tres meses más tarde, el mandatario colombiano revocará esta decisión, generando gran descontento en Chávez, quien anuncia la "congelación" de las relaciones bilaterales.

En una incursión sobre territorio ecuatoriano, el Ejército de Colombia mata a Raúl Reyes, el número 2 de las FARC. En protesta por esta operación, Chávez retira al personal diplomático de Venezuela en Colombia, expulsa al embajador de Colombia en Caracas y ordena el envío de diez batallones a la frontera.

Las tensiones bilaterales se suavizan unos días más tarde en una cumbre del Grupo de Río en República Dominicana. Meses más tarde, la información incautada en el computador de Reyes es usada para acusar a Chávez de dar apoyo a las FARC.

La muerte de Raúl Reyes y el contenido del computador que le fue incautado generó una fuerte crisis entre Colombia y Venezuela
Pie de foto La muerte de Raúl Reyes y el contenido del computador que le fue incautado generó una fuerte crisis entre Colombia y Venezuela Crédito de la imagen Getty

Ante los planes de Uribe de dar acceso a Estados Unidos a siete bases militares de Colombia, Chávez ordena congelar las relaciones bilaterales con el país vecino. Poco después, Uribe denuncia el hallazgo en manos de las FARC de unos lanzacohetes vendidos por Suecia a Venezuela.

El mandatario venezolano niega que haya entregado esas armas a las FARC y ordena la retirada de su embajador en Bogotá. Semanas más tarde, Chávez afirma que es inminente la ruptura definitiva de relaciones con Colombia. Venezuela impone restricciones sobre las importaciones procedentes de Colombia.

Venezuela rompe las relaciones diplomáticas con Colombia, luego de que el gobierno de Uribe lo acusara durante una reunión de la OEA de dar refugio a miembros de las FARC y del ELN, algo que Chávez niega.

El entonces nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y Chávez se reúnen en Santa Marta y acuerdan relanzar la relación bilateral. En pocos meses, nombran nuevos embajadores y reestablecen el comercio bilateral que estaba congelado desde mediados de 2009. En noviembre, Santos se refiere a Chávez como su "nuevo mejor amigo".

Santos y Chávez relanzaron la relación bilateral y se decían
Pie de foto Santos y Chávez relanzaron la relación bilateral y se decían "mejores amigos" Crédito de la imagen Getty

Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez, afirma que es inaceptable la "conspiración permanente" contra Venezuela desde Colombia, luego de que Santos recibiera al líder opositor venezolano Henrique Capriles en el Palacio de Nariño. Santos rechaza las acusaciones como "descabelladas" y las califica como un malentendido.

En su página de Facebook, Capriles registró el encuentro con el presidente colombiano
Pie de foto En su página de Facebook, Capriles registró el encuentro con el presidente colombiano Crédito de la imagen Facebook

Maduro cierra el principal cruce fronterizo con Colombia como parte de una campaña en contra del contrabando, generando una crisis diplomática entre ambos países. En apenas dos semanas, Venezuela cierra seis cruces fronterizos y deporta a unos 1.500 colombianos sin papeles.

Su argumento, dice, es la lucha contra el narcotráfico y los paramilitares. Se estima que más de 20.000 colombianos abandonan Venezuela voluntariamente por temor a las medidas.

Movidos por el temor a ser deportados por el gobierno de Maduro, miles de colombianos abandonaron Venezuela
Pie de foto Movidos por el temor a ser deportados por el gobierno de Maduro, miles de colombianos abandonaron Venezuela Crédito de la imagen Getty

Luego de casi un año de cierre de fronteras entre Venezuela y Colombia ordenado unilateralmente por Caracas, Maduro y Santos acuerdan la apertura "ordenada, controlada y gradual" de los pasos fronterizos entre ambos países.

Maduro y Santos acordaron una reapertura de fronteras, pero la relación bilateral no se recuperó del todo
Pie de foto Maduro y Santos acordaron una reapertura de fronteras, pero la relación bilateral no se recuperó del todo Crédito de la imagen Getty

Tras la elección de una polémica Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela en unos comicios cuestionados en los que no participó la oposición, Juan Manuel Santos afirma que "es el fin de la democracia en Venezuela".

El presidente de Colombia, Iván Duque, reconoce a Juan Guaidó como mandatario legítimo de Venezuela, poco después de que este opositor y presidente de la Asamblea Nacional se declara presidente interino de ese país, alegando que la reelección de Maduro en 2018 había sido fraudulenta.

Juan Guaidó organiza con apoyo de Estados Unidos una operación para llevar ayuda humanitaria a Venezuela a través del principal cruce fronterizo con Colombia, el Puente Internacional Simón Bolívar.

El gobierno de Maduro bloquea el paso e impide la entrada de la ayuda humanitaria afirmando que detrás de la misma hay un "plan de intervención".

Maduro acusó a Colombia y EE.UU. de intentar intervenir en Venezuela a traves de su plan de ayuda humanitaria
Pie de foto Maduro acusó a Colombia y EE.UU. de intentar intervenir en Venezuela a traves de su plan de ayuda humanitaria Crédito de la imagen Getty

Maduro acusa a EE.UU. y a Colombia de organizar la llamada "operación Gedeón", un aparente desembarco de unas decenas de mercenarios, supuestamente entrenados en Colombia, organizado por un ex boina verde estadounidense con el fin de capturar a Maduro. La operación, cuyo origen sigue sin estar del todo claro, fue un total fracaso.

Maduro hace un llamamiento por la normalización de las relaciones comerciales y diplomáticas con Colombia, que se rompieron desde 2019 cuando Bogotá se negó a reconocerle como mandatario legítimo. El mandatario Iván Duque responde que Colombia no reconoce a Maduro.

Tras resultar electo como nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro deja claro que uno de sus objetivos es el restablecimiento de las relaciones con Venezuela y la reapertura de la frontera para "reactivar unos intercambios que nunca debieron ser suspendidos".

Petro ha nombrado un nuevo representante para reanudar el contacto con el gobierno venezolano
Pie de foto Petro ha nombrado un nuevo representante para reanudar el contacto con el gobierno venezolano Crédito de la imagen Reuters
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