"Se mostró frío como el hielo": el asesino en serie que confesó haber matado a 8 mujeres en un caso que atemorizó a Nueva York

Rex Heuermann junto a su abogado en el tribunal.

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, El miércoles, en el tribunal y vestido con un traje negro, Heuermann (centro de la foto) permaneció de pie junto a su abogado y se declaró culpable de los asesinatos de ocho mujeres.
    • Autor, Madeline Halpert
    • Informa desde, Long Island
  • Tiempo de lectura: 7 min

Una saga que duró décadas llegó a su fin en un tribunal del condado de Suffolk el miércoles, cuando un hombre de un metro noventa y tres, vestido con un traje negro y corbata azul, se paró frente a un juez y confesó los detalles escalofriantes de los asesinatos de 8 mujeres.

Rex Heuermann se mostró inexpresivo mientras confirmaba ante el juez Timothy Mazzei que había estrangulado y atado a cada una de ellas de la misma manera antes de abandonar sus restos en las playas remotas de Long Island (Nueva York).

Respondió "sí" a cada una de las preguntas del juez sobre sus crímenes, sin mirar hacia la sala repleta de familiares de las víctimas, algunos de los cuales contenían el llanto.

Las familias de las mujeres habían esperado más de una década, ya que los investigadores tardaron años en resolver los asesinatos que habían atemorizado a muchos habitantes de Long Island.

"Mucha gente hablaba de ello; no era un tema tabú", dijo Sandra Symon, una compañera de secundaria de Heuermann, a la BBC. "Todo el mundo tenía una teoría".

Esas teorías terminaron en 2023, cuando la policía arrestó a Heuermann, un padre de dos hijos, casado, que vivía en Massapequa Park, un tranquilo suburbio de Long Island, en una casa deteriorada donde pasó su infancia.

El arquitecto de 62 años fue detenido por la policía del condado de Suffolk, que irrumpió en su oficina en Manhattan después de vincularlo con los asesinatos mediante muestras de ADN obtenidas de una caja de pizza.

Heuermann fue acusado inicialmente de los asesinatos de siete mujeres, pero el miércoles se declaró culpable de un homicidio adicional ocurrido en 1996. Aunque muchas de sus víctimas estuvieron desaparecidas durante años, el caso salió a la luz en 2010, cuando los investigadores encontraron restos de cuatro cuerpos en un radio de medio kilómetro en la playa de Gilgo.

Tras declararse inocente al principio, Heuermann finalmente admitió los asesinatos de Melissa Barthelemy, de 24 años; Megan Waterman, de 22; Amber Costello, de 27; Maureen Brainard-Barnes, de 25; Jessica Taylor, de 20; Valerie Mack, de 24; Sandra Costilla, de 28; y Karen Vergata, de 34.

Rex Heuermann

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, Rex Heuermann reconoció haber cometido ocho asesinatos.
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Se cree que todas las víctimas de Heuermann eran trabajadoras sexuales en el momento de su muerte, algunas de ellas contactadas por él a través de sus anuncios en la página de anuncios Craigslist.

El miércoles, Heuermann ofreció en el tribunal pocos detalles nuevos sobre los asesinatos; simplemente confirmó ante el juez que las atrajo con la promesa de dinero y luego las mató y desmembró antes de dejar sus restos en la playa. Pronunció pocas palabras además de "estrangulación" cuando le preguntaron cómo las mató, y "culpable" cuando se le pidió que registrara sus nuevas declaraciones.

"No había ni una pizca de remordimiento en el rostro de ese hombre", dijo John Ray, abogado de las familias de las víctimas, tras la audiencia. "Se mostró tan frío como el hielo".

Recibió varias cadenas perpetuas, que le serán impuestas formalmente el 17 de junio.

Durante la breve audiencia, su exesposa, Asa Ellerup, observó desde el fondo de la sala, inexpresiva y vestida de negro, junto a la hija de ambos, quien sostenía pañuelos en la mano.

Fuera del tribunal, Ellerup dijo que sus pensamientos estaban con las familias de las víctimas y calificó su pérdida de "inconmensurable".

Amigos y familiares de las víctimas en el tribunal.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Amigos y familiares de las víctimas acudieron al tribunal este miércoles.

"No conoces a nadie": un vecindario enfrenta la realidad de un asesino

En el pequeño pueblo de Massapequa Park, en Long Island, hogar de 18.000 habitantes, banderas estadounidenses bordean calles rodeadas de decenas de residencias bien cuidadas, algunas con botes estacionados en la entrada.

Pero para muchos en el vecindario, siempre hubo una casa que destacaba: la deteriorada vivienda con contraventanas rojas y ventanas enmarcadas en verde, ubicada a solo una cuadra de Joe, quien se mudó al barrio con su entonces esposa en 1995.

"No encaja en el vecindario, pero ¿qué vas a hacer?", dijo Joe, quien prefirió no compartir su apellido por razones de privacidad. "No piensas nada al respecto."

La casa de Rex Heuermann en Massapequa Park.
Pie de foto, La casa de Rex Heuermann en Massapequa Park.

Alguna vez considerada una molestia para el vecindario, la casa de la infancia de Heuermann ahora atrae a los medios y a aficionados del true crime. La noche anterior a la audiencia en la que se esperaba su declaración, volvió a llenarse de reporteros, mientras su exesposa, Ellerup, y sus hijos hablaban con la prensa junto a su abogado, respondiendo a una demanda por homicidio culposo presentada por un familiar de una víctima.

Después de que Heuermann fue encarcelado, su esposa y sus dos hijos permanecieron en la casa, incluso haciendo parrilladas en el porche delantero a pesar de los curiosos que merodeaban.

Pero con la audiencia de declaración de Heuermann acercándose, el resto del pueblo estaba ansioso por dejar todo esto atrás. Los residentes dijeron a la BBC que, aparte de algún titular ocasional, ya no piensan en el asesino en serie que una vez vivió entre ellos.

"Ya no es noticia", dijo Joe. "La sociedad estadounidense tiene poca memoria para las cosas".

"Sé quiénes son mis vecinos aquí, pero en realidad no conoces a nadie, para serte sincero".

Sandra Symon y Tim Omara
Pie de foto, Sandra Symon asistió a la escuela secundaria con Heuermann, a quien describió como un "solitario".

Una confesión tras años de silencio

Aunque la declaración de culpabilidad de Heuermann del miércoles brindó cierto alivio a los familiares y amigos de las mujeres, muchos afirman que debería haberse producido hace años.

La policía investigó las muertes durante más de una década y mantuvo en su poder una pista que -una vez que fue seguida por los investigadores- condujo al asesino en cuestión de semanas.

Los familiares de las víctimas han alegado que la policía no se esforzó lo suficiente debido a que las mujeres asesinadas eran trabajadoras sexuales, citando el frecuente énfasis de los agentes en referirse a ellas como "prostitutas".

Algunos residentes de Long Island coincidieron con esta opinión, afirmando sentirse horrorizados por el tiempo que tomó obtener justicia.

"No valen menos por haber hecho lo que tenían que hacer", declaró Ellen Munoz, residente de un pueblo vecino que asistió a la audiencia de Heuermann.

Ellen Muñoz, Peggy Gould y Debra Timms a las afueras del tribunal.
Pie de foto, Ellen Muñoz, Peggy Gould y Debra Timms llegaron desde distintos puntos de Long Island para ver a un asesino en serie -que durante mucho tiempo las aterrorizó- declararse culpable de ocho asesinatos.

El Departamento de Policía del Condado de Suffolk no involucró a los investigadores federales en la investigación al principio, y los líderes de la pesquisa enfrentaron escándalos por separado. El exjefe de policía James Burke, quien supervisó el caso, fue arrestado en 2015 y posteriormente condenado por cargos que incluían obstrucción a la justicia. Ese caso también provocó la caída de Thomas Spota, fiscal del distrito de Suffolk de 2002 a 2017, quien también dirigió la investigación de Gilgo Beach.

En 2022, con un nuevo liderazgo, la Policía del Condado de Suffolk creó un grupo especial para investigar los asesinatos -incorporando a fuerzas del orden federales y locales-, lo que los llevó a Heuermann en seis semanas.

La policía actuó basándose en la descripción de un sospechoso que el compañero de una de las víctimas, Amber Costello, proporcionó en 2010, después de que ella tuviera un altercado con un cliente. El compañero, Dave Schaller, describió al cliente como un hombre corpulento que, según dijo, parecía "un ogro" y conducía una Chevrolet Avalanche de primera generación, un vehículo poco común.

Ese dato ayudó más tarde a los investigadores a localizar a Heuermann. A partir de ahí, analizaron los teléfonos desechables usados para contactar a las víctimas; los datos de torres de telefonía; y cabellos encontrados en los cuerpos de las víctimas que coincidían con el ADN encontrado en los restos de pizza que él había tirado.

En su sótano, según la policía, encontraron más pruebas, incluidos manuales que él mismo escribió en su computadora sobre cómo llevar a cabo los asesinatos.

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