
En la mañana del 8 de agosto de 1961, los berlineses despertaron para encontrar que no podían desplazarse entre los dos sectores de la ciudad. Al comienzo fue una barrera de ladrillos y alambre de púas que luego se convirtió en un muro de concreto de más de 150 kilómetros de largo.

La Guerra Fría empieza en serio. Meses después de la construcción del muro, tanques estadounidenses (en primer plano) se enfrentan a tanques soviéticos, a lado y lado, a la altura del cruce Checkpoint Charlie, en uno de los momentos de mayor tensión entre las dos potencias.

El precio de la libertad. Guardias fronterizos de Berlín Oriental cargan al moribundo Peter Fechter, acribillado al intentar escalar el muro en 1962. A lo largo de los años, miles buscaron métodos ingeniosos para escapar; 239 murieron en el intento.

"Ich bin ein Berliner" ("Soy un berlinés"), dijo el presidente de EE.UU. John F. Kennedy a más de 100.000 ciudadanos de Berlín Occidental después de haber visitado el muro en 1963. (Kennedy está de espaldas a la izquierda del militar con sombrero de cinta roja).

Casi 25 años después, en 1987, el presidente Ronald Reagan da un discurso sobre la libertad frente a la bloqueada Puerta de Brandenburgo donde pidió a su homólogo soviético Mijáil Gorbachov de manera un tanto provocadora: "¡Derrumbe este muro!"

Noviembre 9, 1989. El umbral de la libertad. Después de un periodo de tensión, el gobierno de Alemania Oriental declara que sus ciudadanos pueden cruzar a occidente. Muchedumbres se acercan al muro, lo escalan y cruzan al otro lado.

Inimaginable. En días subsiguientes, ciudadanos y trabajadores se abren paso a través del muro en diferentes partes de la ciudad. Soldados fronterizos del este observan, incrédulos, como cae uno de los segmentos. Un evento considerado casi imposible hacía sólo unos días.

Alemania unificada. Jóvenes alemanes del este y oeste celebran la unión de sus países el 3 de octubre de 1990. Después de la euforia, las dos sociedades tuvieron problemas acoplándose la una a la otra, con dificultades que todavía se manifiestan hoy en día.

Lo que queda. Una placa señala por dónde pasaba el muro a la altura de Checkpoint Charlie, uno de los antiguos cruces de cuando la ciudad se encontraba dividida. Pequeños tramos del muro se conservaron en algunas partes de Berlín como monumentos históricos.