
La barrera israelí serpentea por el centro de la ciudad de Belén en forma de muro: las placas de cemento de unos ocho metros de alto se yuxtaponen a lo largo de unos 2 kilómetros y se prestan como lienzo a la creatividad de las críticas. "Con cariño y besos. Nada dura para siempre", dice con ironía este grafiti.

"Tigre palestino", se lee cerca del puesto de control militar de Gilo. Aquí, el muro israelí bloquea la principal ruta histórica de acceso a Belén desde Jerusalén. Esta zona está llena de grafiti. Entre los que más llaman la atención se encuentra el que verán a continuación, del artista británico Banksy.

Una ventana en el muro de Belén. En esta fotografía de septiembre de 2005 se ve un grafiti de Banksy aún reciente, fruto de la primera visita a Cisjordania del enigmático artista británico. Según se pudo leer en su página web, este muro "es el máximo destino turístico para las vacaciones activas de un grafitero". Pero en octubre de 2009 su obra tenía un aspecto más lúgubre...

...quizás más pesimista también. En su momento algunos criticaron la obra de Banksy por banalizar el concepto del muro. Tal vez ahora, con la ventana tapiada, los mismos críticos la consideren más realista.

Pero no todo es pesimismo. En este grafiti sobre el muro que rodea a la bíblica Tumba de Raquel se puede leer en los colores de la bandera palestina "Sí, podemos", el lema con el que Barack Obama llegó a la presidencia de Estados Unidos. También "Yo tengo un sueño", en referencia al histórico discurso que Martin Luther King dio en 1963 a favor de la igualdad racial y en contra de la discriminación.

En esta sección del muro las pintadas adquieren un carácter lúdico, infantil, que contrasta con el entorno. A pesar de los colores vivos los ocho metros del gris del cemento dominan claramente los siguientes 100 metros. La calle se hace estrecha, sin espacio para aceras. Se cuentan apenas cinco pasos entre el muro imponente y la entrada a las casas.

Y al final de esa calle, otra de las torres de vigilancia que cada tanto van salpicando el muro. "Checkpoint", se lee, que significa puesto de control. Un hombre parece romper el cemento con sólo tocar un punto en la torre.

Este personaje gigante sopla y sopla hasta hacer volar la cabeza y los cuerpos de los soldados, que están hechos de billetes de dólares.

Este grafiti adorna el muro a la altura del campo de refugiados de Aida, en Belén, donde viven unos 5.000 palestinos. El campo se creó en 1950, tras la creación del Estado de Israel en 1948. Aida significa retorno en árabe. La entrada al campo está adornada por una gran llave, todo un icono para los refugiados palestinos más ancianos, que dicen guardar todavía la llave de las casas que dejaron atrás hace 60 años.