
La casa de esta anciana de 90 años estaba situada en la línea de división y cuando estalló el conflicto su familia fue evacuada. Cuando regresaron todas sus pertenencias habían desaparecido. Más tarde la casa fue ocupada por las fuerzas internacionales de la ONU por su posición estratégica. Hoy, ella se aferra a los pocos recuerdos y fotografías que se salvaron. (Textos y fotos: Rafael Estefanía)

Sin espacio para el olvido. Un pino, en sur de Nicosia, muestra fotografías de grecochipriotas muertos en el conflicto hace 35 años. Estas imágenes, más que un homenaje funerario a los caídos, es un recordatorio constante de una herida que permanece abierta.

Actualmente, hay muy bajo nivel de participación social en iniciativas bicomunales. En el norte el porcentaje de gente involucrada es del 15% mientras que en el Sur apenas alcanza el 7%. Cuando las comunidades se relacionan el resultado es siempre positivo pero esto ocurre sólo en Nicosia, en el resto de la isla el contacto es casi nulo. Un ejemplo de lo escaso de las relaciones interpersonales es la práctica ausencia de matrimonios mixtos.

Mikos Patsikas, de 73 años de edad, se aventuró al norte en busca de su mejor amigo al que perdió la pista hace 20 años. “Caminé en dirección a su casa y me sorprendió ver que todo estaba casi igual. Llamé a la puerta y cuando me vio me reconoció enseguida. Nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Ahora, cada fin de semana nos encontramos en uno u otro lado y comemos juntos. A pesar del encuentro, me llena de tristeza pensar que esta guerra sin sentido nos robó la amistad”.

Yeliz Shukri es productora del programa bilingüe de televisión Biz/Emis (“nosotros” en turco y en griego) en donde políticos de ambas partes debaten temas que afectan a ambas comunidades. “El objetivo del programa es fomentar el diálogo. Por primera vez en televisión hemos tenido políticos reconociendo los errores de sus comunidades en el pasado, un paso esencial para iniciar el proceso de reconciliación”.

DJ Sonero es un turcochipriota enamorado de la música reggae. Se define a si mismo como un “comunicador”. Para él, pinchar discos es mas que un hobby :“ La música es un vehículo que sirve para que los jóvenes de ambos lados tengan la oportunidad de conocerse, conectar y aceptarse unos a otros. La mayoría de los jóvenes en esta isla, no conocen a nadie del otro lado. Cuando empieza la fiesta, las diferencias desaparecen”.

Vassos es el dueño del bar Double Six Coffee en el sur grecochipriota de la capital Nicosia. Cuando abrió la frontera en el 2003 decidió cruzar al norte y allí conoció a DJ Sonero y su grupo de amigos. “Hablamos de música y de como era la vida al otro lado. Nos hicimos muy amigos. Me invitaron a fiestas en la playa y pasé fines de semana en sus casas. Fue como estar en un país diferente, era mi primera vez en el norte y ellos fueron los primeros turcochipriotas que conocí en mi vida”.

Amigos por la música. Cada jueves DJ Sonero cruza la frontera para tocar en el bar de su ahora amigo Vassos en una de las fiestas mas esperadas de Nicosia. Jóvenes de ambos lados disfrutando juntos de la fiesta reggae ajenos a sus supuestas diferencias. La música como buldózer contra las barreras.

El centro de Nicosia del norte está habitada con los llamados "colonos", turcos procedentes de regiones rurales y empobrecidas de Anatolia, traídos aquí con el objetivo de ocupar las casas y los terrenos abandonados por los grecochipriotas tras la guerra. Se estima que más de 115.000 colonos se instalaron en el norte desde 1974. Hoy en día los colonos turcos y sus descendientes superan en número a los turcochipriotas.

Chara Makriyianni es Presidenta de la “Asociación para el dialogo histórico y la investigación” y miembro del comité que está llevando a cabo la reforma de la ley educativa. “Acabar con la versión adulterada de la historia es una de las asignaturas pendientes. Nuestro objetivo es reformar los libros de texto, el currículo escolar y la forma en la que se enseña la historia para que las futuras generaciones no aprendan el odio en las escuelas”.

Tony Angastiniotis es documentalista grecochipriota y pacifista reconvertido. Su odio de años se disipó cuando cruzó la frontera hasta su antigua casa en el norte. “Cuando llegué a mi antigua casa, ocupada ahora por mis “enemigos”, en las paredes todavía colgaban las fotos de mi familia y el título de doctor de mi padre. La señora que allí vivía me dijo: no cambiamos nada esperando su regreso”. Poco después filmó el documental “The Voice of Blood” (La voz de la sangre) en el que relata las atrocidades de los suyos contra los turcochipriotas en 1974.