
"Ya no se buscan sobrevivientes", dice el enviado especial de BBC Mundo, Carlos Chirinos. "Este hombre busca en los escombros materiales que sirvan para apuntalar su casa".

Miles de personas en Haití han improvisado campamentos, invadiendo las calles, describe nuestro enviado especial. Hasta ahora, dice Carlos Chirinos, "estas personas no han recibido ninguna asistencia".

Una mujer haitiana entierra a su madre, sacada de los escombros a cuatro días del terremoto. La proximidad a los cementerios se reconoce por el fuerte olor que despiden.

Además de la falta de comida y agua, el inclemente sol del "invierno" caribeño hace estragos. Algunos aprovechan paredes inestables, que siguen siendo un peligro, para guarecerse.

Ante la carencia de alimentos, algunas vendedoras ofrecen frutas y legumbres, algunas en condiciones insalubres, relata Carlos Chirinos, enviado especial de BBC Mundo.

"En lo que es un camión de leche, una empresa privada intenta distribuir agua a los damnificados", relata nuestro enviado especial.

En las pocas estaciones de servicio en funcionamiento, los haitianos buscan combustible para sus autos, y para plantas eléctricas. Son los sitios donde, según el enviado de BBC Mundo, se registra mayor tensión en la ciudad y los únicos donde está desplegada la policía.

Un grupo de extranjeros que se encontraba en Haití cuando el terremoto, espera durante horas en el aeropuerto que algún avión militar los saque de Haití.

Un grupo de paramédicos de Boston llegó a Puerto Príncipe, en la primera misión que reciben desde que el huracán Katrina desoló Nueva Orleans, Estados Unidos, en 2005.

La ayuda internacional fluye desde todos los países. Desde que las fuerzas aéreas estadounidenses tomaron el control del aeropuerto, las operaciones de emergencia parecen fluir más organizadamente. Sin embargo, la infraestructura es una "pesadilla logística", según un comendante estadounidense.