El enigma del tenis en EE.UU.

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- Autor, Raúl Fain Binda
- Título del autor, BBC Mundo, @BlogDeLalo
La sección Deportes de BBC Mundo, reintroducida recientemente, es una verdadera joya que me permito recomendar sin escrúpulos éticos porque no formo parte de ella y solo me aventuro en su ámbito como invitado ocasional.
Además de la información habitual sobre temas importantes, ofrece enfoques de temas deportivos que los medios convencionales suelen pasar por alto.
En los últimos días he visto títulos inesperados y atractivos sobre diversas manifestaciones, entre ellos "La liga en India que unirá a antiguas leyendas del fútbol", "La liga de béisbol que prefiere el gobierno cubano", "Diez años de la vuelta 'supersónica' de Montoya en F1", "El boxeador que logra unir a católicos y protestantes en Irlanda","Por qué en EE.UU. no hay publicidad en las camisetas de los deportistas", "El superagente que movió más de US$1.000 millones", "Xenón y argón, gases nobles y dopaje", y muchos más.
Otro artículo reciente que me llamó la atención fue "Por qué está en crisis el tenis masculino de EE.UU", de Thomas Sparrow (@bbc_sparrow).
Se trata de un misterio bastante frecuente: la aparición y desaparición de vocaciones, de talentos, el auge y la decadencia de hegemonías, la transición entre el brillo y la oscuridad en diversos deportes de diferentes países.

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Hay razones sociales y económicas, por supuesto. Hace algunas lunas comentamos la virtual desaparición de boxeadores estadounidenses en los rankings de las categorías superiores: dijimos que otros deportes en Estados Unidos, en particular el fútbol americano y el baloncesto, ofrecían a los atletas de físico poderoso retribuciones más jugosas por menos esfuerzo y riesgo.
La tendencia sigue vigente: si repasamos la lista de campeones de las categorías superiores a 90kg, encontramos estos nombres: Wladimir Klitschko (ucraniano), Ruslan Chagaev (uzbeko), Bermane Stiverne (canadiense), Denis Lebedev (ruso), Krzysztf Wlodarczyk (polaco), Yoan Pablo Hernández (cubano), Marko Huck (alemán ) y Youri Kayembre Kalenga (francés).
Ahora está ocurriendo algo similar en el tenis masculino.
Sparrow nos dice que Estados Unidos no ha tenido ningún tenista "número 1" varón desde febrero de 2004 y que en el ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales no hay ningún estadounidense entre los 10 primeros: las mejores posiciones corresponden a John Isner (15) y Donald Young (47).

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Es notable el contraste con el rendimiento de España: encabezados por Rafael Nadal (2), otros nueve españoles figuran entre los primeros 50 del ranking.
También es destacable la pérdida relativa de poderío de Australia, otra antigua potencia del tenis, que sólo tiene a Lleyton Hewitt (41) entre los primeros 50. Entre las mujeres figuran Samantha Stosur (21) y Casey Dellacqua (32).
La situación de las mujeres estadounidenses es mucho mejor que la de los hombres, aunque en esto tiene su importancia la presencia de Serena (1) y Venus Williams (20). Otras seis tenistas están entre las primeras 50.
Serena Williams ganó el domingo su sexto Abierto de Estados Unidos. ¡El sexto! Superó con facilidad, 6-3 6-3, a la danesa Caroline Wozniacki.
Este es el décimoctavo título de Grand Slam de su carrera, igualando a sus compatriotas Chris Evert y Martina Navratilova (esta última de origen checo).

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La excelencia de las hermanas Williams podría justificar la introducción al debate del factor genético en el rendimiento deportivo, pero el tema es tan peliagudo y requiere tanto espacio que más vale dejarlo para otro artículo.
Sparrow explica que los tenistas estadounidenses afrontan problemas "a la hora de prepararse para las exigencias de un deporte que se ha vuelto más exigente, más dinámico y más atlético".
Cita a la revista Tennis View Magazine, según la cual se trata de una crisis de identidad, que los tenistas estadounidenses "tienden a depender demasiado del poder de su servicio y su revés, pero no han desarrollado una variedad de habilidades similar a la que tienen los grandes del deporte".
Cabe preguntarse a qué se debe esta impotencia entre los tenistas de un país cuya competitividad deportiva es de sobra conocida.
Si, como dice la revista especializada, los estadounidenses no han desarrollado ciertas habilidades al parecer imprescindibles para triunfar… ¿sería mucho pedir que se pongan a trabajar para eliminar esas carencias?
Tirando de este hilo tal vez encontremos algo semejante a la realidad social y económica que privó al boxeo de grandes promesas en las categorías máximas.
Patrick McEnroe, ex director del equipo nacional en la Copa Davis, renunció recientemente a su cargo de responsable del desarrollo de tenistas en el ámbito de la USTA (Asociación Estadounidense de Tenis), desalentado por el bajo nivel de las jóvenes promesas.

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El hermano de John McEnroe dijo al australiano Pat Cash, ex campeón de Wimbledon (1987) y ahora respetado comentarista, que la mayoría de los chicos en los programas de la USTA "provienen de clubes de clase media y no tienen una fuerte base atlética".
McEnroe agrega que la vida de estos chicos "es demasiado confortable y no poseen la energía y el hambre (necesarios) para destacarse".
Cash comenta que ha escuchado opiniones similares en ámbitos del tenis de Gran Bretaña y Australia.
De modo que el tenis en esos países, Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña, ya no inflama el interés de jóvenes vigorosos y suficientemente ambiciosos como para esforzarse en "desarrollar la variedad de habilidades" que les lleve a enfrentar con serenidad a hombres como Rafael Nadal y Novak Djokovic.
O por lo menos a tenistas como el japonés Kei Nishikori y el croata Marin Cilic, 11 y 16 respectivamente antes de la final del Abierto de Estados Unidos.
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