Una cuestión de identidad

Aficionados del Manchester City

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    • Autor, Raúl Fain Binda
    • Título del autor, BBC Mundo, @BlogDeLalo

El único hincha del Manchester City en la tertulia de nuestro pub en Londres es un nativo de Moss Side cuya infancia transcurrió casi íntegramente (o eso parece) en una tribuna de Maine Road, el viejo estadio del City.

Nuestro personaje, llamémosle B, no ha puesto los pies en el nuevo estadio y sospechamos que nunca lo hará, tal vez para exorcizar la mala suerte.

El pobre citizen debió cargar con las bromas tras el 3-0 que el Arsenal le asestó a su equipo en la Supercopa o Community Shield que se jugó ayer en Wembley.

Además de jugar mucho mejor, Arsenal fue más demagógico… o patriótico: presentó a tres ingleses en su formación inicial; también a un galés, que a fin de cuentas es británico.

Arsene Wenger

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Arsène Wenger completó el equipo con un polaco, tres franceses, dos españoles y un chileno, Alexis Sánchez, que está provocando el mismo tipo de agitación entre los aficionados gunners que Mesut Özil despertó el año pasado.

Manuel Pellegrini prefirió a once extranjeros: un argentino, dos franceses, dos serbios, un español, un montenegrino, un bosnio, un brasileño, un belga y un marfileño. La preparación del City se ha atrasado: tres argentinos (Agüero, Zabaleta, Demichelis), el belga Kompany, el francés Sagna y el brasileño Fernandinho se reincorporaron al entrenamiento la semana pasada.

El tema de las nacionalidades en el fútbol inglés es inevitable en una tertulia de pub, debido a que buena parte del debate político en este país gira alrededor de la inmigración, mientras que el debate futbolístico comienza a centrarse en la representatividad de clubes con dueños, técnicos y jugadores extranjeros.

Desde hace tiempo se ha dicho hasta el hartazgo que la marginación de los jugadores nativos no sólo debilitaría al seleccionado nacional sino también al fervor de los aficionados.

Pero en la práctica esta transformación de la identidad de los clubes no parece afectar a la identificación de los aficionados con sus colores.

Aficionados del Arsenal

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Arsenal fue el primer club en presentar un equipo totalmente extranjero. Fue el 14 de febrero de 2005, en Highbury, ante el Crystal Palace. Los gunners ganaron ese partido 5-1.

Wenger alineó entonces a cinco franceses y a jugadores de Alemania, Camerún, Costa de Marfil, Brasil, Holanda y España. En el banquillo se sentaron dos españoles, un suizo, un francés y un holandés. ¿Era inglés el médico?

Esta marginación total de jugadores británicos, hace casi 10 años, no inquietó demasiado a los aficionados, o por lo menos no disminuyó su identificación con los colores.

En realidad, ni la nacionalidad de los jugadores ni las derrotas parecen afectar la fidelidad de la inmensa mayoría de los aficionados.

¿O el proceso es tan lento que no advertimos su desarrollo paulatino?

Aficionados del Manchester City

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Una de las bromas que le gastamos a B tuvo que ver con algo que suele escucharse en clases de conductismo (que estudia el comportamiento humano sobre la base de estímulos y reacciones): una de las premisas en la toma de decisiones es la "aversión a la pérdida", según la cual la reacción negativa ante una pérdida es mucho más fuerte que la sensación positiva de una ganancia.

Las campañas publicitarias y electorales alrededor del mundo tienen en cuenta este principio de comportamiento y ajustan sus propuestas en consecuencia.

Pero hablar de "aversión a la pérdida" en relación con el público del fútbol puede ser una falacia, porque la identificación suele ser previa a la conciencia de las pérdidas experimentadas: pocos niños hacen un balance de victorias y derrotas antes de adoptar un equipo... y casi todos los aficionados se hacen hinchas de niños, por afinidades familiares u otros desencadenantes de afecto.

Pellegrini

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Pie de foto, ¿Habrá sufrido Pellegrini tanto como mi amigo B?

De modo que B sufría con la pobre actuación de su equipo en Wembley, pero no se daba por aludido cuando alguien preguntaba en tono socarrón: "¿Cómo se puede ser hincha de un equipo si las frustraciones y derrotas son mucho más numerosas y poderosas que las pocas alegrías?"

El principio de "aversión a la pérdida" también presupone que el instante definitorio de una experiencia dada es cuando se conoce el resultado, favorable o adverso. En realidad, el fútbol y otras actividades similares ofrecen una vivencia compleja, una variedad de estímulos más allá del resultado.

B es y seguirá siendo un citizen orgulloso de su equipo y de su club aunque el propietario sea de Júpiter y los jugadores de Venus. O eso es lo que nos dice.

Los clubes hasta se pueden mudar a otro estadio cercano, como lo han hecho recientemente el City y también el Arsenal, pero con esto no se juega…

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