"Vivimos en una sociedad que ha castigado mucho más la emocionalidad en los hombres y eso dificulta construir una relación"

    • Autor, Carol Olona
    • Título del autor, HayFestivalCartagena@BBCMundo
  • Tiempo de lectura: 6 min

En "El banquete" de Platón, Aristófanes cuenta el mito de que los seres humanos eran dobles y esféricos hasta que Zeus, temiendo su fuerza, los dividió en dos. Desde entonces, todos buscamos a nuestra otra mitad y solo el amor nos completará.

Sin embargo, Luciana Beccassino (Bogotá, 1998) nos recuerda que "está en nosotros cuidar a los otros, incluso si no son esa otra mitad".

En su caso, fue una ruptura amorosa la que le llevó a recurrir al estoicismo —una corriente filosófica grecorromana que nace en el siglo III a.C. — para "aliviar la vida y encontrar tranquilidad en sí misma".

Tras el éxito que tuvieron sus reflexiones en redes sociales, decidió escribir su primer libro "Si nos enseñaran a amar. Lecciones estoicas de amor (y desamor)".

A modo de manual, Beccassino traslada las enseñanzas de los célebres estoicos romanos Séneca, Epicteto y Marco Aurelio a los vínculos afectivos.

BBC Mundo habló con ella en el marco del Hay Festival de Cartagena que se celebra entre el 29 de enero y el 1 de febrero en esa ciudad del Caribe colombiano.

¿Se puede definir el amor?

Para mí, la definición más básica del amor es cuando entendemos que no estamos solos en el mundo: que hay otros con un mundo interior tan rico como el tuyo, y que puedes verlos como a personas completas, no como a una extensión de ti.

¿Qué factores o relatos han moldeado nuestra idea de amor hasta hoy?

Nos han enseñado a hablar del amor como hablamos de la guerra: que tiene que ser una conquista, una lucha, caos. Frente a esa narrativa, encontré en mi entorno y en filósofas, como Simone Weil, una propuesta de amor más amable y consciente. Algo que se decide y se aprende y no solo algo que ocurre. En general, no nos enseñan cómo amar porque a nuestras familias tampoco les enseñaron, lo que tiene un efecto en cadena. No hay una mala intención por parte de nadie, pero al final sufrimos todos.

Pero si se cultiva, ¿porque hemos puesto tanto foco en el amor como emoción?

La idea de un amor que nos sobrecoge es mucho más atractiva que decir que "es algo que construyes con paciencia". No suena tan de película. Sin embargo, el amor de película no siempre es tan amable y suele romantizar dinámicas en que la intensidad y el dolor funcionan como una prueba de amor. Se vuelven dinámicas agotadoras y poco sostenible en el tiempo.

Y destructivas…

Sí, pero al mismo tiempo, son mucho más estimulantes. Me atrevería a decir que esta dinámica romántica encuadra muy bien dentro de una cultura en la que buscamos que todo sea placentero y rápido. Pero ¿nos beneficia a largo plazo? Aquí entran estas alternativas filosóficas que, aunque parecen poco atractivas —como meditar, que puede sonar aburrido— cuando lo haces ves que ayuda, aunque exija esfuerzo.

¿Nos han enseñado a amar de forma distinta a los hombres y a las mujeres?

Una visión del amor que afecta a ambos es más parecida a una dinámica de poder que al amor. Aquella en que se busca una "persona de alto valor" y en la que siempre estás compitiendo y nunca te sientes seguro.

A otro nivel, como hablaban bell hooks o Carol Gilligan, entre otras, vivimos en una sociedad que ha castigado la emocionalidad en los hombres —llamándola "debilidad" — al igual que a las mujeres las ha castigado por tener una voz fuerte. Y así es difícil construir relaciones, porque requieren conectar con lo que sientes, escuchar y estar dispuesto a dar y pedir compasión.

¿Y cómo puede ayudar el estoicismo?

Esta corriente ha sido apropiada por "influencers de la hipermasculinidad" que venden que el sentido de la vida de un hombre es tener éxito, dinero y mujeres; en parte porque el estoicismo se ha malentendido como una filosofía para "no sentir emociones".

Pero los estoicos no hablaban de ser fríos, sino de templanza: sentir es normal, lo importante es no dejar que la emoción te controle.

Además, eran profundamente políticos. Hablaban de justicia, del cuidado del otro y del planeta —algo que estos "influencers" omiten porque no encaja en su discurso.

Marco Aurelio escribe en Meditaciones "sé libre de pasión y lleno de amor". ¿Qué consejos daría este estoico a alguien que atraviesa una ruptura?

Del estoicismo deberíamos aprender a pausar y darnos espacio para sentir el dolor, la tristeza o la rabia. Desde ahí elegimos qué hacemos con esas emociones y cómo manejamos los pensamientos que traen.

Hay que soltar esas ideas que no nos hacen bien y las interpretaciones sin evidencia.

No puedes controlar si te fueron infiel o te dejaron, pero sí cómo te aproximas a eso y qué tipo de persona decides ser. Al final, se trata de cuidarte y recuperar la paz para vivir una vida valiosa para ti.

¿La amistad está al mismo nivel del amor romántico?

Hay cifras que muestran que la generación Z se empareja menos que otras generaciones y, si le sumas que muchos eligen no tener hijos o un trabajo convencional, parece que hay una ruptura con el modelo de vida tradicional.

Me parece maravilloso que entendamos que el amor existe más allá de lo romántico y que esos vínculos también pueden ser una fuente infinita de gratificación. Sin embargo, aún hay gente que dice que a los amigos los quieres y que solo puedes amar a tu familia y a tu pareja.

¿Y, por qué crees que hay esa idea?

Creo que responde, en parte, a que, si el núcleo del sistema productivo occidental es la familia tradicional, ese vínculo entonces tiene que ser "el más importante de tu vida".

Durante mucho tiempo, el único camino de las mujeres para sobrevivir era el matrimonio. Pero la incorporación de la mujer al mercado laboral, junto con otros cambios y cuestionamientos sociales, ha abierto la puerta a otras formas de vivir y de vincularnos.

A nivel individual abre un campo de bienestar enorme ya que puedes cultivar vínculos con sentido más allá de la pareja. Eso da esperanza, porque si solo puedes ser vulnerable con una pareja, vas a estar desesperado por tenerla. Sin ella vas a sentir que no tienes cubiertas necesidades muy humanas.

En cambio, si tienes complicidad con otras personas, baja la presión y la pareja se elige con más conciencia.

Si tuviéramos que enseñar en las escuelas a amar, ¿qué propondrías?

Aprender a tener más control y comprensión de nuestras emociones para poder acercarnos al otro con más empatía. En el fondo es una traducción moderna de la "ataraxia" (estado de serenidad) estoica.

Aunque sé que algunas escuelas ya lo están implementando, sería maravilloso que todos lo aprendiésemos de pequeños. Hoy en día muchos lo estamos aprendiendo en terapia.

Añadiría una ética sin adoctrinamientos que nos invite a preguntarnos qué valores nos resuenan y cómo vivir alineados con ellos. Y pondría el foco en un principio presente en muchas religiones y corrientes filosóficas: el cuidado y el amor al prójimo.

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