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"Vimos cómo moría gente alrededor, pero no podíamos hacer nada": los relatos de los sobrevivientes del choque de trenes en España
Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en la peor tragedia ferroviaria de España en más de una década.
"Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada", le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.
Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.
La Guardia Civil confirmó que más de 220 agentes participan en operaciones de rescate en el lugar del accidente.
El maquinista del Alvia, de 27 años, falleció en el accidente, según el responsable de Renfe.
La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: "Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos".
"Salimos volando por los aires"
Rocío Flores, pasajera del tren con destino a Madrid, afirma que los pasajeros salieron volando por los aires durante el accidente.
La mujer de 30 años está recibiendo tratamiento por sus heridas en un hospital de Córdoba.
"Me duele todo y tengo varios golpes", le cuenta al periódico español El País.
"Fue terrible. Salimos volando por los aires. Gracias a Dios estoy bien, pero había mucha gente en peores condiciones que yo", afirma.
Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.
"Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva", le dice Ahmed a Reuters.
"Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla".
Paqui fue una de las primeras residentes en Adamuz que llegó al tramo del accidente. Fue con su marido al lugar y se encontraron con que en vez de un solo tren, había dos.
"Mi esposo se subió al primer tren (Iryo) y comenzó a sacar a la gente. Luego nos subimos al Alvia. Allí mi esposo tuvo que subir al vagón para sacar a la gente. Y encontró muertos y a un niño llamando a su madre".
"Nunca estás listo para ver algo así. Nunca. Nunca, y si ocurriera, nunca imaginarías que sería tan grande: dos trenes y gente, bueno…", añade.
"(El tren) estaba destrozado. No sentí miedo, pero me preocupé al ver a la gente. Soy una persona muy sensata, no tengo cabeza para ese tipo de cosas. Pero uno hace lo que puede", le dijo a Reuters.
"Una película de terror"
Lucas Meriako, describió la experiencia como una "película de terror".
"Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más", relató al noticiero La Sexta Noticias.
"Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer... romper", describió.
Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.
En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.
"Hasta que la maquinaria pesada pueda hacer su trabajo y liberar los vagones de la vía", los médicos forenses y los bomberos no podrán iniciar la "búsqueda e identificación" de los cadáveres restantes, declaró el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
"Desafortunadamente, es muy posible que se encuentren más víctimas bajo los restos retorcidos. El objetivo es identificarlas lo antes posible", añadió.
La red ferroviaria de alta velocidad española, con 3.622 kilómetros de vías, es la mayor de Europa y la segunda del mundo después de China, según ADIF.
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