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La violencia sexual, Tin Htar Swe

Los programas de la BBC que cubren noticias o temas con contenido sexual deben evitar el sensacionalismo y tratar las imágenes, sonidos y textos con especial cuidado, muy en particular cuando se trata de abuso sexual de menores, violencia sexual y sadismo.

No se debe representar a las conductas sexuales extremas como hechos normales en la sociedad. Asimismo, la cobertura de este tipo de temas debe programarse con cuidado y anunciarse con claridad.

Manejar con sensatez la información con contenido sexual puede ayudar a no ofender los sentimientos de algunos sectores del público.


La violencia sexual en Birmania - Tin Htar Swe, Jefa de Información del Servicio Birmano de la BBC

Comenzaba a anochecer mientras esperaba nerviosa en una improvisada choza en un campo cercano a la frontera de Tailandia y Birmania.

Estaba allí para reunirme con una campesina de la etnia shan que había declarado que un grupo de soldados birmanos la violaron repetidamente durante más de diez días.

Desde el golpe de Estado en Birmania, en 1988, el nuevo gobierno militar ha ampliado su ejército de 100.000 efectivos a 400.000. En ese tiempo, se ha informado de numerosas violaciones y otros actos de violencia sexual cometidas por soldados birmanos en el estado de Shan.

En 2002, dos organizaciones no gubernamentales de Shan compilaron un documento en el que detallaban 173 casos de violación que afectaron a 625 mujeres, muchas de ellas menores de edad.

En su informe "Licencia para violar", la fundación SWAN acusaba a las autoridades de Rangún de condonar oficialmente la violación como “arma de guerra” contra la población civil.

El gobierno birmano, sin embargo, ha rechazado tal acusación.

El testimonio

Ya había pasado una hora cuando mi intérprete llegó con la campesina. Escuché unos pasos y pude ver una mujer delgada de unos 30 años.

Nos contó cómo la secuestraron un grupo de soldados birmanos y cómo comenzó su tragedia cuando acamparon para pasar la noche. Todos los soldados la violaron, nos dijo.

Al día siguiente, la llevaron a un destacamento de unos 80 efectivos. Su sufrimiento continuó durante diez días más, hasta que la dejaron abandonada en un campo de cultivo.

Mi objetivo era presentar de forma precisa e imparcial un relato para los oyentes del Servicio Birmano de la BBC; sin embargo, al escucharla se hizo muy difícil mantenerme distante y desapasionada.

Sensibilidades culturales

A la hora de transmitir el reportaje dejamos que contara su trágica historia, pero también tuvimos que tener en cuenta las sensibilidades culturales de nuestra audiencia birmana, que agrupa a oyentes de todas las edades.

En Birmania, los hogares cuentan normalmente con un solo receptor de radio, y se acostumbra que la familia entera y algunos vecinos se reúnan para escuchar nuestra transmisión.

Mi entrevistada describió todo lo ocurrido, pero yo edité los detalles más fuertes. En Birmania, la violación conlleva un fuerte estigma para la víctima; muchos tienden a acusar a la mujer, en vez de a una situación de desamparo legal.

Fue casi imposible obtener una reacción del gobierno de Rangún sobre esta y otras acusaciones de violación a manos de sus soldados. La única respuesta que logramos fue unas cuantas líneas escritas en un fax, en las que aseguraban que todas las acusaciones eran falsas.
 
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