Los gráficos que muestran cómo China se convirtió en una superpotencia de la energía verde

El mayor emisor de carbono del mundo lidera ahora una revolución de energías renovables a tal escala y velocidad que despierta alertas.

China ha creado un desierto que ya no solo refleja el sol, sino que lo captura.

El aluminio absorbe los rayos del sol en las dunas doradas de la región autónoma de Mongolia Interior, transformando un paisaje agreste en uno de los parques solares más grandes del mundo.

Xin Guiyi aparece fotografiado con una chaqueta oscura, de pie al aire libre junto a un refugio para ganado. Detrás de él, un grupo de ovejas se reúne cerca de la entrada de un edificio de hormigón bajo un cielo azul despejado.

Xin Guiyi, quien ha vivido aquí toda su vida, parece acoger con satisfacción el cambio.

"Antes era muy seco y el desierto se estaba haciendo cada vez más grande", explica mientras prepara el alimento para su pequeño rebaño de ovejas tras protegerlas del frío.

Durante décadas, Xin y miles de otros agricultores de estas tierras vieron cómo sus tierras de pastoreo se reducían sin poder hacer nada para evitarlo.

La vegetación se redujo, la capa superficial del suelo fue arrastrada y el terreno se volvió inerte debido al pastoreo excesivo y al aumento de las temperaturas.

Desierto de Mongolia Interior en 2015 con un pequeño parche de paneles solares cerca del centro
La misma zona desértica en 2025 ahora está dominada por paneles solares.

Más de 46.000 hectáreas de esa tierra en el desierto de Kubuqi han sido transformadas por parques solares en la última década.

La misma zona desértica en 2025 ahora está dominada por paneles solares, con un cuadrado blanco que resalta una sección de paneles solares.

El área incluye paneles con forma de caballo, aparentemente un guiño a la velocidad y fuerza del cambio tecnológico que se está desarrollando.

Un primer plano del área resaltada que muestra paneles solares que delinean un caballo al galope.

Los científicos han descubierto que los paneles solares actúan como sombra y cortavientos para proteger el césped y restaurar la tierra. No frenan el avance del desierto, pero tienen un modesto impacto que le da esperanza a Xin.

"La energía eólica y solar abundan en Mongolia Interior. Podemos aportar a nuestro país".

Puede que este sentimiento no sea compartido en todas partes, pero la determinación de Pekín de convertir a China en una superpotencia de las energías renovables se hace evidente en sus vastos paisajes.

En Gansu y Xinjiang las ondulantes colinas y las llanuras se han transformado en enormes bases eólicas y solares. Relucientes paneles de silicio se asientan bajo las turbinas, capaces de generar suficiente electricidad para abastecer a decenas de millones de hogares.

Paneles solares en el desierto de Mongolia Interior con centrales eléctricas y montañas al fondo
Paneles solares en las onduladas colinas de Yunnan

China, que sigue siendo el mayor emisor de carbono del mundo, ha estado construyendo una red de energía verde sin igual.

El líder del país, Xi Jinping, declaró ante la ONU en 2020 que China aspiraría a alcanzar el pico de emisiones en 2030 y la neutralidad de carbono en 2060. Este objetivo ahora parece estar al alcance. Analistas del medio especializado Carbon Brief afirman que las emisiones de CO2 del país se han mantenido estables o en descenso por 21 meses.

Mientras tanto, el gobierno de Donald Trump ha estado revirtiendo el compromiso estadounidense con la energía verde. A principios de febrero revocó un dictamen científico clave que respaldaba todas las medidas federales para reducir las emisiones.

Por lo tanto, Pekín se encuentra en una posición inesperada: al frente de una revolución de las energías renovables.

Laura Bicker, con un grueso abrigo rojo, pantalones oscuros y guantes, parada frente a un gran banco de paneles solares en el desierto de Mongolia Interior.
Laura Bicker visita la 'Gran Muralla de la Energía Solar' en Mongolia Interior

Esto ha sido impulsado tanto por la ambición de Pekín como por la competencia descontrolada que ha desatado.

El exceso de oferta y las guerras de precios han golpeado duramente a las empresas chinas, al tiempo que muchos países del mundo se ven preocupados por su excesiva dependencia de las cadenas de suministro del gigante asiático.

La velocidad de la transición ha suscitado preocupación de que se esté ignorando la oposición de poblaciones locales y las cuestiones ambientales, así como también por el abandono de las comunidades que impulsaban la industria del carbón. No obstante, la expansión ha sido extraordinaria.

En 2010, China generaba menos electricidad solar que otros seis países: Alemania, España, Estados Unidos, Japón, Italia y Corea del Sur.

Mapa de Asia Oriental, con China como punto de referencia, que muestra la ubicación de los parques solares en 2010. Los círculos rojos pequeños marcan las ubicaciones de los parques solares, y los círculos más grandes representan mayor capacidad. El texto superior indica: "2010: Capacidad total: 0,1 GW".

En aquel entonces, solo contaba con un puñado de grandes parques solares, que proporcionaban un total de 0,1 gigavatios de la electricidad de China. Las estimaciones varían, pero esa cantidad es suficiente para abastecer a 100.000 hogares.

En 2018, en el mismo mapa ya se pueden ver decenas de puntos rojos, especialmente en el norte y el este de China. El más grande, con una capacidad de 530 MW, está resaltado y la capacidad total ahora es de 32 GW.

Pekín comenzó una rápida expansión y en 2018 tenía más de 7.000 de estas granjas solares.

En 2026, el mismo mapa muestra aún más puntos rojos, incluyendo varios mucho más grandes. Uno en el noreste está resaltado con una nota que indica que es el más grande de China, con una capacidad de 4 GW, inaugurado en 2024. La capacidad total actual es de 574 GW.

En los últimos 8 años el país ha comenzado a construir megaparques, cada uno con una capacidad de más de 1 GW (1.000 megavatios).

El mismo mapa ahora muestra, con puntos morados, varios proyectos planificados que añadirían 768 GW de capacidad. Hay incluso más puntos rojos que en el mapa anterior, y también puntos más grandes, incluyendo un parque en Qinghai con una capacidad planificada de 10 GW.

Y la ambición de China no muestra señales de desaceleración: ya se han anunciado proyectos que aumentarían la capacidad solar en más del doble.

El Global Energy Monitor, que recopiló los datos, afirma que si se tienen en cuenta proyectos solares más pequeños, como paneles sobre las viviendas, la capacidad solar total de China ya es de 1.063 GW.

No es la primera vez que el Partido Comunista Chino emprende una gran transformación. En la década de 1980 impulsó una enorme reforma económica al abrir el país al comercio. El resultado cambió al mundo.

A medida que un país de agricultores se convertía en una formidable potencia manufacturera e industrial, necesitaba energía... y mucha.

El carbón era barato y abundante, y pronto la fábrica del mundo se convirtió en un contaminante que quemaba combustibles fósiles: China superó a EE.UU. como el mayor productor de dióxido de carbono en 2006.

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Ahora China se está transformando de nuevo, tras destinar subsidios y préstamos estatales multimillonarios con miras a convertirse en una superpotencia de las energías renovables.

Pekín se ha centrado en tres industrias estratégicas: vehículos eléctricos, baterías y paneles solares.

China ya fabrica más paneles solares que el resto del mundo en conjunto.

En Xinjiang, una parte clave de esta cadena de suministro, existen acusaciones, incluso por parte de Naciones Unidas, de trabajo forzoso y graves violaciones de derechos humanos. Pekín niega estos reclamos.

Sin embargo, los paneles solares baratos fabricados en China están ahora por todas partes, desde los techos de Pakistán hasta Jamaica, lo que revela cuán indispensable se ha vuelto China para los objetivos mundiales de energía verde.

Uno de cada siete paneles producidos en el mundo se fabrica en una sola planta china, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Un trabajador con ropa de protección inspecciona un gran panel solar en una línea de producción automatizada dentro de una moderna planta de manofactura. Utiliza un dispositivo portátil que emite una luz brillante sobre la superficie del panel. Alrededor de la estación de trabajo se encuentran múltiples sistemas de transporte, maquinaria y otros paneles solares en diversas etapas de ensamblaje.
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El rápido éxito de la industria también ha generado un desafío: el exceso de oferta.

Los fabricantes chinos de energía solar han estado reduciendo sus precios para mantenerse competitivos, a la vez que invierten para mantenerse al día con las últimas tecnologías y el aumento de los costos de las materias primas. Como resultado, los principales fabricantes de paneles solares del país predijeron pérdidas de hasta 38.400 millones de yuanes (US$5.500 millones) para 2025, según informó Nikkei en enero.

También hay indicios de exceso de capacidad. Hay reportes que indican que seis provincias cancelaron 143 proyectos eólicos y solares con una capacidad conjunta de 10,67 GW en el segundo semestre de 2025.

Los residuos y el almacenamiento representan grandes desafíos a medida que la red eléctrica china, que aún depende del carbón y la energía térmica, realiza la transición para absorber el volumen de energía solar y eólica que se genera.

Esto ha sucedido en China mucho más rápido que en cualquier otro lugar.

China ha añadido más capacidad para generar energía solar que el resto del mundo en conjunto durante varios años.

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Lo mismo ocurre con la energía eólica.

Algunos expertos argumentan que China está tan adelantada en tecnología renovable que otros países podrían tardar décadas en alcanzarla.

"Es una victoria contundente para China", afirma Li Shou, del Centro Climático de la Sociedad Asiática. Su liderazgo es "tan significativo y sistemático... que no se trata de si otros países deberían colaborar con China, sino de cómo hacerlo".

"Si un país aún debate si trabajar con Pekín, se quedará cada vez más rezagado".

Incluso en China, a menudo no queda otra opción que seguir el plan de Pekín.

Las exuberantes montañas de Yunnan, en el sur, albergaron en su día una de las mayores regiones productoras de té del mundo.

Ahora, los apreciados cultivos de té están siendo reemplazados por una de las "nuevas fuerzas económicas" de Xi: los paneles solares.

Grandes drones industriales sobrevuelan el lugar, colocando los paneles en su posición. Por toda la ladera, los trabajadores están ocupados leyendo las guías de instalación o clavando el metal en la tierra.

Un dron sobrevuela una ladera marcada con postes blancos uniformemente espaciados. Se ven trabajadores vestidos de azul con cascos amarillos en las laderas, y barandillas metálicas recorren la cima de la colina bajo un cielo azul despejado.

Duan Tiansong, un cultivador de té, observa la escena. "Me duele el corazón. No puedo dormir por las noches pensando en esto".

Duan Tiansong se agacha junto a un panel solar en la ladera de una colina, sosteniendo un puñado de hojas de té verde. Los soportes metálicos para paneles solares se alzan tras él, con colinas boscosas al fondo.

Levanta las hojas que caen de las plantas de té abandonadas: "Miren esta tierra. Era una gran plantación de té verde y ahora está así".

Dice que los paneles han aflojado el suelo, aumentando el riesgo de erosión.

"Y en otros lugares donde talan árboles ya han provocado deslizamientos de tierra".

Preocupado por los peligros, el hombre de 35 años ha presentado su caso ante las autoridades locales, pero afirma no haber recibido respuesta. "No entiendo por qué mi gobierno local quiere implementar esto".

Duan muestra un contrato que indica que el pueblo acordó alquilar el terreno para otros fines. No les informaron que era para un parque solar, dice.

Treinta y tres personas de la zona lo han firmado, pero pocos utilizan el terreno para cultivar té, dice Duan.

Él no ha firmado el contrato.

Vista aérea de trabajadores con cascos de seguridad amarillos instalando equipos solares junto a una zanja de tierra en una ladera. Hileras de estructuras metálicas y varios paneles solares azules están montados en la ladera, con paneles y soportes adicionales cerca.

De todos modos, las obras avanzaron y vimos a la Compañía de Ingeniería Energética de China instalando paneles solares. Preguntamos a la empresa al respecto, pero no recibimos respuesta.

Es difícil imaginar que la resistencia de Duan frene la actividad a nuestro alrededor.

La colina ya está cubierta de postes o paneles. Y esta es solo una de las cerca de 300 instalaciones solares en Yunnan, que comenzaron en 2025.

Vista aérea de laderas cubiertas de hileras de paneles solares oscuros dispuestos en terrazas. El paisaje circundante incluye laderas boscosas, áreas despejadas, caminos de tierra sinuosos y un conjunto de pequeñas edificaciones al pie de la colina.

China tiene prisa.

Cuando eso sucede, pocas cosas pueden frenar la ambición del Partido Comunista. A finales de la década de 1990, reubicó a más de un millón de personas, según algunas estimaciones, para construir la presa más grande del mundo en el río Yangtsé, a pesar de la oposición y las preocupaciones ambientales.

En la China actual, es aún más difícil medir el número de protestas contra estos proyectos.

Las búsquedas en Douyin (el TikTok chino) muestran videos de manifestaciones contra la instalación de proyectos solares en sus techos o tierras, pero son rápidamente silenciadas y luego censuradas en línea. Por lo general, se oponen a perder sus tierras de cultivo o no están satisfechos con la compensación ofrecida.

Las empresas que desean construir grandes instalaciones de paneles solares deben presentar un informe ambiental exhaustivo, pero los parques solares más pequeños solo necesitan proporcionar la documentación básica.

Los científicos afirman que el impacto de la instalación de paneles solares se puede mitigar con una planificación cuidadosa y trabajando con los agricultores para compartir la tierra. Existe preocupación por el ritmo del cambio y sus consecuencias a largo plazo. Los fabricantes chinos de vehículos eléctricos y baterías se abastecen de la minería de tierras raras, por la que China está pagando un alto precio ambiental, según ha reportado la BBC.

El polvo se eleva desde una mina a cielo abierto en Bayan Obo, ubicada en Mongolia Interior, China.
La minería a cielo abierto de tierras raras ha marcado el paisaje de toda China.

Tampoco está claro qué planes tiene Pekín para las millones de personas que trabajan en la industria del carbón, la cual pretende eliminar gradualmente.

Pero las advertencias directas son escasas en China, especialmente a medida que los proyectos son aprobados por gobiernos locales deseosos de demostrar que están aportando al impulso de Pekín hacia las energías renovables.

Ese impulso, sin duda, está empezando a dar sus frutos.

“La energía limpia ha crecido lo suficientemente rápido como para cubrir todo el aumento de la demanda eléctrica en China y algo más”, afirma Qi Qin, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio.

“Los combustibles fósiles están siendo desplazados. Esta es la primera señal real de que China se acerca a un punto de inflexión estructural”.

Y, sin embargo, China está librando dos carreras al mismo tiempo.

Intenta mantener el suministro eléctrico para la segunda economía más grande del mundo y sus 1.400 millones de habitantes, al tiempo que construye capacidad de energías renovables que pueda sustituir al carbón.

Esa es una de las razones por las que el país sigue dependiendo de los combustibles fósiles y construyendo centrales de carbón.

China consume más energía cada año y el carbón siguió generando el 58% de esa energía en 2024, aunque, con su rápido crecimiento, la energía eólica y la energía solar contribuyeron con el 18%.

Un gráfico de áreas apiladas muestra la generación eléctrica de China por fuente de 2000 a 2024, medida en teravatios-hora. El carbón domina en todo el sector, con un crecimiento pronunciado y alcanzando su nivel máximo en 2024. Por debajo del carbón, el gas y el petróleo, la bioenergía, la energía nuclear y la hidroeléctrica realizan contribuciones menores, con un crecimiento gradual. La energía eólica y solar, que comenzaron prácticamente sin generar electricidad en 2010, aumentaron notablemente en la década de 2010 y principios de la de 2020, con el aumento más rápido de la energía solar hacia el final del período. Fuente: Ember

Pero para algunos, la transición a una China más verde parece otro de los cambios que el país quizá no pueda conseguir.

En 2007, en la provincia central de Anhui, la Compañía de Industria Minera de Huainan construyó una de las minas de carbón subterráneas más grandes de Asia, extrayendo alrededor de cinco millones de toneladas de carbón al año.

Cuando se inauguró la mina, miles de personas vivían y cultivaban las tierras que la cubrían. En tan solo unos años, los locales comenzaron a reportar grietas en sus casas y en el propio suelo.

Imagen satelital del paisaje de Anhui en 2017, que muestra una densa red de carreteras y parcelas agrícolas. Numerosas áreas despejadas, pequeñas y de color claro, se encuentran dispersas sobre el terreno marrón. En el centro se destaca un gran lago azul verdoso, y un recuadro muestra la misma parcela de tierra sin el lago en 2001.

Con el tiempo, el agua subterránea comenzó a filtrarse. En 2017 varias áreas se habían hundido, creando una serie de lagos nuevos.

Cientos de miles de personas tuvieron que ser reubicados debido a que sus casas quedaron destruidas.

Un edificio abandonado de dos plantas se alza junto a un estanque, con su fachada erosionada reflejándose en el agua. Le faltan ventanas y puertas, la pintura se está descascarando y tiene escaleras exteriores a ambos lados.
El mismo paisaje de 2025. Los lagos han crecido y han aparecido más. Se pueden ver grandes grupos de paneles solares en los lagos más grandes.

En 2025, el gobierno local convirtió esta crisis ambiental en una oportunidad y construyó en los lagos una de las instalaciones solares flotantes más grandes del mundo.

Los parques solares generan suficiente energía para decenas de miles de hogares.

Grandes conjuntos de paneles solares flotantes cubren la superficie de un lago, extendiéndose en la distancia y formando un patrón similar a una cuadrícula.

El matrimonio Guo está entre los pocos locales que se negaron a irse.

Cuando los encontramos, estaban cortando leña para calentarse mientras una densa y baja niebla tóxica se acumulaba a su alrededor, serpenteando desde las torres de la planta de carbón cercana.

Señalan hacia su casa, ahora sumergida en el agua.

La señora Guo viste una camisa rosa y un chaleco acolchado oscuro con un estampado floral rojo y negro, con lonas, estructuras de madera y vegetación seca visibles en el fondo.

"Se acabó todo", dice la mujer de 73 años mientras su esposo sigue trabajando. "No logré salvar nada".

La pareja tuvo la opción de mudarse, pero optó por vivir cerca de su antigua casa y cultivar al menos un poco del terreno para sobrevivir.

Una lona improvisada cubre algunas de sus pertenencias.

“Nadie nos dará trabajo”, dice ella. “Si nos quedamos, al menos podremos cultivar”.

Acerca de los datos

Los datos sobre la capacidad solar en China y el resto del mundo son publicados por el Global Energy Monitor (GEM). El GEM recopila información sobre la capacidad solar a escala de servicio público (1 megavatio o más) y distribuida (menos de 1 megavatio).

La capacidad solar total a escala de servicio público es la cantidad de energía que, según estimaciones de GEM, podría llegar a la red eléctrica. La capacidad de cada proyecto puede reportarse en corriente continua (CC), corriente alterna (CA) o no especificarse. Las redes eléctricas utilizan CA, por lo que el GEM convierte los valores de CC y no especificados mediante un método descrito aquí.

En este artículo, indicamos la capacidad total en CA y la de cada proyecto tal como se reportaron originalmente (CC, CA o no especificado).

Se desconoce el año de inicio de operaciones de aproximadamente 2.000 parques con una capacidad combinada de 35 gigavatios. Estos parques están incluidos solo en el mapa de 2026, pero podrían haberse inaugurado varios años antes.

Alrededor de 100 parques solares incluidos en los datos se utilizan para generar hidrógeno verde. Si bien siguen formando parte de la capacidad solar de China, estos proyectos suministran electricidad directamente a un electrolizador para producir hidrógeno y no contribuyen a la red eléctrica.