La curiosa pasión japonesa por las novelas sobre hombres con aburridos empleos

Jun Ikeido
Pie de foto, Jun Ikeido trabajó en un banco y ahora es autor de estas novelas con héroes improbables.
    • Autor, Ruth Alexander
    • Título del autor, BBC

Cuando los japoneses quieren leer un buen libro, muchas veces no eligen una historia de espías, una fantasía de ciencia-ficción o una saga romántica.

En vez de eso, optan con frecuencia por una novela sobre el mundo de los negocios, en donde el héroe es un funcionario de rango medio, vestido de saco y corbata.

Estas novelas ahora llegan rutinariamente a las listas de más vendidos e incluso han hecho la transición de la página impresa a las listas de éxitos de televisión.

Uno de ellos es Hanzawa Naoki, un mando medio en el departamento de préstamos de un ficticio banco de Tokio. Un trabajador de cuello blanco, o "asalariado", que desafía a sus jefes corruptos, es el héroe inesperado y epónimo de uno de los más exitosos programas de televisión japoneses en décadas.

"Él es sexy, inteligente, muy trabajador, está en la vía rápida al éxito. Es un icono para jóvenes que piensan 'Sí, ese es el tipo de persona que quiero ser'", dice Jeff Kingston, profesor de Estudios Asiáticos de la Universidad de Temple en Japón.

La serie es una adaptación de una serie de novelas de Jun Ikeido, quien trabajó él mismo en el departamento de préstamos de un banco.

Pura ficción

Ikeido insiste en que sus historias son totalmente ficticias. Sólo intenta escribir cosas entretenidas, dice, y no está comentando sobre el estado de la banca en Japón.

Pero la información en las novelas de negocios frecuentemente emplea buenas fuentes, según el crítico Makoto Sataka, que ayudó a definir el género cuando escribió un libro sobre el tema en la década de 1980.

Empleado en Japón

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, Para los japoneses, el empleado en traje de oficina encarnó muchos de sus sueños.

Sataka había desarrollado un gusto por esas novelas cuando era un joven periodista escribiendo para una revista de economía y encontraba dificultades para publicar reportajes críticos de empresas.

"Me di cuenta de que escribir sobre empresas en Japón era un tabú. No se puede escribir la verdad en los medios de comunicación", dice.

Cuanto más grande sea la empresa, más difícil es criticarla, se queja Sataka, ya que tienen departamentos de relaciones públicas bien administrados que hacen "un gran trabajo" para bloquear los informes críticos antes de que sean publicados.

Las empresas también ponen mucho esfuerzo en mantener a los periodistas de su lado.

"Estas empresas realmente consienten a los periodistas para que no escriban nada negativo sobre ellos".

Las atenciones a los periodistas se dan en muchos países, pero podría decirse que tienen una dimensión extra en Japón. El concepto de la armonía es una característica importante de la cultura, por lo que es más difícil para los periodistas escarbar bajo la superficie de la sociedad.

Las investigaciones y las revelaciones no son buenas para la armonía.

La verdad

"Me di cuenta de que no había verdad en las historias factuales. Pero en la ficción, sí que la había", dice Makoto Sakata.

Uno de los primeros ejemplos de la novela de negocios es "Supermercado", de Satoshi Azuchi, publicada en 1981.

Asalariados

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, Algunos novelistas encontraron que era más fácil usar la ficción para hablar sobre la verdad del mundo empresarial.

Azuchi comenzó su carrera en la banca, pero luego fue contratado por una cadena de supermercados para ayudar a su recuperación. El libro se basa en esta experiencia.

La historia apareció por primera vez en formato seriado, publicada en cuotas mensuales en una revista de la industria, con seudónimo. Causó un gran revuelo.

En las primeras páginas, el recién posesionado gerente entra en una sucursal por primera vez y descubre pescado y carne podridos. Esto es justo lo que Azuchi recuerda de su primer día en el trabajo.

La novela sigue las intrigas que el nuevo gerente va descubriendo. Los empleados toman alimentos de los estantes sin pagar por ellos. Las prácticas contables son sospechosas.

"Escribí este libro para compartir mi experiencia con otras personas", confiesa.

El número uno

Hoy existen varias novelas de negocios en las listas de los libros más vendidos en Japón.

En una librería que visité en el distrito Jimbocho de Tokio, una novela de Jun Ikeido, "La generación perdida contraataca", era la segunda más vendida.

Empleados en Tokio

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, El héroe de muchas de estas novelas es un empleado de rango medio.

En su portada, dos hombres en traje están parados junto a un rascacielos.

El título es una referencia a los asalariados que se perdieron el auge económico de la década de 1980 en Japón.

El número cuatro de la lista era una novela sobre la quiebra de un banco.

"La novela de negocios japonés es un microcosmos de todas las ansiedades y las preguntas que los japoneses tienen", asegura la escritora y profesora de literatura moderna, Marika Nagai de la Universidad de Temple.

Después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, señala, la gente empezó a hacerse preguntas sobre el futuro del país.

"¿Hacia dónde va Japón? ¿Cómo puede Japón ser el número uno? Y sabían que la única manera en que podrían ser el número uno, sin el ejército, era a través de los negocios. Y así el empresariado encarnó los sueños de los japoneses: 'Si trabajas duro, puedes tener éxito, puedes tener una vida feliz'".

La novela de negocios, dice, es una extensión natural de esta perspectiva.

Empresarios

El novelista Jin Mayama crea en sus novelas personajes que cuestionan este modelo de trabajo. Él hace una distinción entre el tradicional asalariado japonés y el "hombre de negocios", de carácter más emprendedor.

En su segunda novela, Hagetake (buitres), el personaje principal es un asalariado que está preocupado con su romance en la oficina, mientras que su compañía está siendo comprada.

"Un día es despedido y además pierde a su novia: mi punto es que mientras que la empresa enfrenta problemas graves, los empleados se mantienen en su ignorancia acostumbrada", dice Mayama.

Hiroshi Motomiya
Pie de foto, Hiroshi Motomiya dibuja historias de empleados empresariales en formato manga.

"Por el contrario, otro de mis personajes es un hombre de negocios, Tajima, que maneja un proyecto con EE.UU. y que tiene la flexibilidad para hacer frente a situaciones en el trabajo", cuenta.

"Las generaciones jóvenes quieren convertirse en empresarios, no en asalariados. Pero hay un problema: los jefes no les dan poder", advierte.

Jin Mayama también se dedicó a escribir novelas después de seguir una carrera como periodista y llegar a la conclusión, como Makoto Sataka, que sería más fácil de explorar la verdad en la ficción que como reportero.

Así que si quiere saber lo que realmente está sucediendo en el mundo de las finanzas o de la industria japonesa, no se limite a los periódicos, lea una novela.