El partido de ultraderecha Frente Nacional de Marine Le Pen se desploma en las elecciones regionales de Francia

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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC Mundo
El ultraderechista Frente Nacional (FN) perdió estrepitosamente su fuerza al no lograr ni una sola región en la segunda vuelta de las elecciones regionales celebradas este domingo en Francia, según los resultados preliminares.
El partido que preside Marine Le Pen había ganado en seis de las trece regiones en la primera ronda celebrada la semana pasada.
Sin embargo, con el 98% de los votos escrutados, el partido de centro-derecha Los Republicanos del expresidente Nicolas Sarkozy lidera por delante del gubernamental Partido Socialista y el Frente Nacional no se anota victoria alguna.
Marine Le Pen era candidata en la región norteña de Nord-Pas de Calais Picardie y su sobrina Marion Maréchal-Le Pen, de 26 años, se presentó por Provenza Alpes Costa Azul en el sur.
Ambas fracasaron pese a que en la primera vuelta obtuvieron más del 40% de los apoyos.

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Ante su avance, el gobernante Partido Socialista decidió retirar sus candidatos de esas regiones, donde salieron terceros en la primera vuelta, para evitar una victoria del FN.
Varias figuras destacadas del Partido Socialista habían llamado a votar por el partido de Sarkozy para evitar el avance de la ultraderecha.
Según los resultados provisionales Le Pen obtuvo un 42,5% en su región, frente al 57,5% que consiguió el candidato de centro-derecha, Xavier Bertrand.
"Hemos sido víctimas de la manipulación y la difamación", dijo Le Pen en un discurso ante sus seguidores.
La líder del FN recordó, no obstante, que "seremos el principal partido de la oposición en la mayoría de las regiones".
"Campaña juntos"
Xavier Bertrand, contrincante de Le Pen, consideró el resultado "una victoria para los partidos políticos".
Los franceses, dijo, han dado "una lección haciendo campaña juntos, valor. Aquí detuvimos el ascenso del Frente Nacional".

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En un tono menos triunfalista, el primer ministro, el socialista Manuel Valls, advirtió que "el peligro de la extrema derecha no se ha eliminado".
Como recordó Valls el contexto de estas elecciones fue particular puesto que fueron las primeras celebradas en el país desde los ataques del pasado 13 de noviembre en París, donde murieron 130 personas.
Por su parte el expresidente Sarkozy consideró que ha llegado el momento de "debatir en profundidad qué preocupa a los franceses, que esperan respuestas fuertes y precisas".
El país celebrará elecciones presidenciales en 2017.

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Los resultados preliminares a nivel nacional indican que el centro derecha obtuvo 40,75% de los votos; la izquierda (Partido Socialista, Verdes e izquierda radical) el 29,23 %, y del Frente Nacional el 27,4 %, según los datos facilitados por el Ministerio del Interior con el 98% escrutado.
Bien por la influencia de la alianza de partidos o el temor al discurso del Frente Nacional, el porcentaje de franceses que acudieron a las urnas fue del 58,44% frente al 49,99% de la priemera vuelta.
No obstante, el Frente Nacional obtuvo un récord histórico para la formación que superó los 6,8 millones de votos.
"Aterrorizar" y "conspirar"
Horas después de la votación, Le Pen emitió una respuesta desafiante a la derrota de su partido.
Acusó a los dos partidos rivales de conspirar para mantener al Frente Nacional lejos del poder.
Le Pen aseguró que su partido ahora es la principal fuerza de la oposición y que "no podrá ser detenido".
Mientras tanto, el número dos del ultraderechista FN, Florian Philippot, acusó al Gobierno y a la oposición de "aterrorizar" a los electores en contra de su partido.
No obstante, recordó que han triplicado el apoyo obtenido en 2010, por lo que se mostró confiado de cara a las presidenciales.
"En 2017 la situación se clarificará", dijo.

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Análisis: Hugh Schofield, corresponsal de BBC en París
No se puede esconder que el resultado de las elecciones tiene un gran impacto personal para Marine Le Pen.
Le Pen ha perdido la oportunidad de gobernar en una región y mostrar al mundo que su partido va en serio.
Sin embargo, le ha sido recordado que no importa lo fuerte que sea el FN, las puertas del poder permanecen cerradas firmemente.
Pero en cierto modo eso le va bien porque lo que significa es que nada ha cambiado en Francia.

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Los dos partidos principales continúan compartiendo los dulces (en este caso acordando deliberadamente quedarse con los de ella también).
Mientras, el desempleo aumenta, el terror se extiende, el espíritu sombrío de la insurrección continúa extendiéndose.
Las posibilidades de Marine para aspirar al poder pueden ser limitadas pero su atractivo es más fuerte que nunca para un creciente número de ciudadanos franceses decepcionados y disgustados.
¿Ese sonido francés "ouf" de alivio? Es también el ruido que haces cuando recibes un puñetazo en el abdomen.











