Cómo viven la crisis de Grecia los griegos que están en Alemania

- Autor, Joe Miller
- Título del autor, BBC
Después de sufrir una serie de recortes salariales y con sus perspectivas profesionales deteriorándose cada día, Andreas Ketselides decidió abandonar Atenas y emigrar el año pasado con su familia a Offenbach, en las afueras de la ciudad alemana de Frankfurt.
Al hacer sus maletas, se llevó un poco del sabor de su país.
Andreas, de 40 años, tiene un restaurante que se especializa en platillos griegos a la plancha, como souvlaki y bifteki.
"Echo de menos a mi país, de eso no hay duda", admite mientras evoca la época en la que sirvió como soldado en las islas griegas. Esos recuerdos contrastan con su actual entorno teutón.
"Pero es mejor tener paz y ser capaz de mantener a mi esposa y a mi hijo", señala.
Sin embargo, en Offenbach los griegos pueden encontrar maneras de sentirse como en casa. Hay una cafetería griega, una taberna que tiene en la ventana una bandera del equipo de fútbol Olympiacos FC y una tienda griega donde se ofrecen sandias helénicas en medio del intenso calor de julio.
Pero pese a estos establecimientos familiares, ser parte de los 330.000 griegos que han llegado a Alemania durante la crisis de la deuda ha sido un desafío.
"Somos diferentes"
Muchos políticos alemanes no han podido ocultar su rechazo a Alexis Tsipras y a su partido Syriza, que ha enarbolado la bandera de la antiausteridad.
En años recientes, el tabloide más popular, Bild, ha publicado una serie de titulares en los que ha ridiculizado a los griegos al calificarlos de flojos y codiciosos.

Investigaciones académicas reciente apunta a que el sentimiento antigriego está en aumento.
"Escuchas gente diciendo: 'Ya hemos tenido suficiente', 'Nosotros pagamos por ti' y cosas como esas", señala Niki, una joven que dejó Tesalónica y llegó a Offenbach en 2010.
"Es incómodo", agrega Niki, quien trabaja en el aeropuerto de Fráncfort.
No sorprende que ella socialice casi exclusivamente con sus compatriotas, usualmente juega tavli o el backgammon griego, con dos amigos griegos –nacidos en Alemania- en el bar griego de la ciudad.
"Quiero que esto termine", dice refiriéndose a las negociaciones que sostiene Grecia con sus acreedores. "Quiero volver".
<bold><link type="page"><caption> Vea: Cómo se vive en Atenas la incertidumbre por la crisis griega </caption><url href="http://www.bbc.com/mundo/video_fotos/2015/07/150708_video_grecia_crisis_mercado_np" platform="highweb"/></link></bold>
"Va a ser duro para mí en Grecia, pero prefiero estar allá con mi gente, en mi país, en vez de quedarme aquí y escuchar todo esto".

Emite un improperio y ante mi grabadora sugiere: "Puede poner un pitido".
Pese al reconocimiento de la eficiencia de la infraestructura de Fráncfort y la relativa estabilidad de su economía, Niki tiene pocas palabras amables para sus vecinos alemanes.
"Podemos ser pobres, pero todavía vivimos. Ellos no saben cómo vivir", asegura.
"No me voy a llevar ninguna lección sobre el estilo de vida alemán a Grecia. Somos totalmente diferentes".
"Flojos"
Cuando bajé por la estación de trenes de Fráncfort, me reuní con Valerios, un joven de 25 años que llegó hace dos años proveniente de Drama, una remota región montañosa en el norte de Grecia.

Ahora está haciendo un curso vacacional mientras trabaja en un hotel.
Lo acompaño a él y a su amigo Pavlos, un albañil que ha vivido en Alemania por cuatro años, a una tienda de kebabs.
Valerios comenta que él también es muy consciente de la forma en que su país es percibido por muchos alemanes.
"Dicen que somos perezosos, que no nos gusta trabajar", asegura. "Y eso proviene de los medios de comunicación".
A pocos metros de distancia, está un lujoso rascacielos en el que se encuentran las oficinas del Banco Central Europeo.
En los próximos días, esa entidad sellará la suerte de los bancos griegos, los cuales están al borde del precipicio, pues deberá decidir si continuará supliendo con fondos de emergencia a los prestamistas del país.
Pero pocos griegos en Offenbach confían en el Banco Central Europeo o en los líderes de la eurozona.
La mayoría dice que hubiese votado por el "no" en el referendo del domingo.
"Regresemos a los dracmas, será mejor", indica Valerios, quien desea volver a Grecia cuando finalice sus estudios.
Pavlos concuerda con su amigo: "Por ahora, lo mejor es salir de la eurozona".
<bold><link type="page"><caption> Lea: 8 preguntas básicas para entender lo que pasa en Grecia… y sus consecuencias</caption><url href="http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150702_grecia_deuda_crisis_referendo_preguntas_basicas_vj_aw.shtml" platform="highweb"/></link></bold>
"Orgullo"
Andreas, sin embargo, preferiría que Grecia se quede en la eurozona. Si no lo hace, le preocupa que el país pudiera convertirse en los próximos años en lo que llama "la Cuba de Europa".
"Mi corazón diría que 'no' (a un acuerdo con los acreedores) porque soy griego y estamos orgullosos de aguantar y seguir de pie", señala.

"Pero definitivamente votaría por el "sí" si son más tolerantes con los griegos".
Independientemente de lo que pase, Andreas no tiene planes de abandonar Offenbach.
"Tu hijo recibe apoyo, aquí tienen un sistema de educación muy bueno", asegura mientras abraza a su niño. "No es como en Grecia".
"Yo realmente quiero que mi hijo se gradúe en la universidad aquí. Quiero que haga lo que yo no pude", reflexiona.









