¿Pierde el tiempo Obama pidiendo más impuestos a los ricos?

Fuente de la imagen, ap
- Autor, Luis Fajardo
- Título del autor, BBC Mundo
Hay quienes se preguntarán si tiene alguna lógica que Barack Obama invirtiese minutos valiosos de su discurso de Estado de la Unión para proponer un aumento de impuestos que no tiene prácticamente ninguna probabilidad de volverse ley en los dos años de gobierno que le quedan.
El mandatario estadounidense indicó que le pedirá al Congreso que apruebe un paquete de impuestos que elevaría los ingresos del Estado en más de US$320.000 millones en la próxima década.
En el centro de la iniciativa está la propuesta de incrementar de 20% a 28% la tasa que pagan, por ganancias sobre el capital, las parejas con más de US$500.000 en ingresos anuales.
La idea del mandatario recoge un sentimiento que se extiende en Estados Unidos y otros países desarrollados: el que alega que la desigualdad está incrementando en esas naciones a un nivel que no se observaba desde finales del siglo XIX.
Por lo que, según esta visión, se hace necesaria una intervención del Estado para redistribuir la riqueza y evitar el surgimiento de desigualdades que erosionan los fundamentos democráticos de esas sociedades.
Sin embargo, y más allá de las objeciones técnicas a los impuestos solicitados por Obama, está la obvia realidad política.
El pueblo estadounidense votó en noviembre pasado para darle una paliza electoral al partido Demócrata de Obama y entregarle el control de ambas cámaras del Congreso a la oposición Republicana.
Un partido que tiene en su férrea oposición al aumento de los impuestos uno de los fundamentos de su doctrina.
Por lo que se da casi por descartado que la propuesta de subirle los impuestos a los estadounidenses más ricos no será aprobada por esta legislatura.
<link type="page"><caption> Lea también: ¿Cuánto le cuesta a los ricos ir a la Cumbre de Davos?</caption><url href="¿Cuánto le cuesta a los ricos y poderosos del mundo ir a Davos?" platform="highweb"/></link>
Una estrategia política

Fuente de la imagen, REUTERS
En cambio, la movida de Obama puede tener una significativa utilidad política para los Demócratas y sus esfuerzos para continuar en el poder después de la partida del actual mandatario, cuyo periodo vence en 2016.
En particular: encasillar a los republicanos como el partido que se opone a la reducción de la desigualdad.
Para segmentos significativos de la opinión, la barrera para la aplicación de medidas tributarias de esta índole en Estados Unidos viene de la política partidista.
Así lo ve un vocero de la organización no gubernamental Oxfam, la misma que el lunes publicó un comentado informe en el que dice que en 2016 el 1% más pudiente de la población mundial estaría camino de controlar más riqueza que el 99% restante.
"Vemos con buenos ojos que el presidente hable de maneras de arreglar el sistema de impuestos de Estados Unidos para que pueda reducir la desigualdad", le dijo el lunes pasado a BBC Mundo el asesor de investigación y políticas para Oxfam America, Nick Galasso.
"Pero obviamente enfrenta una barrera con un congreso republicano que puede no estar tan abierto a esas políticas", agrega el experto.
Aunque dice que "tanto republicanos como demócratas están hablando de desigualdad porque saben que es importante para los votantes".
Algunos analistas ven a Obama preparando una táctica política a su favor.
"Si los republicanos (en el congreso) rechazan propuestas que sólo habrían afectado al 1% más pudiente de los estadounidenses, eso le permite a los Demócratas decir que son el partido del otro 99%. Ahí se puede observar la trampa que (Obama) está montando", opina Jon Sopel, editor de la BBC para Norteamérica.
<link type="page"><caption> Lea también: ¿Cuánto dinero hay que tener para ser parte del uno por ciento más rico?</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/01/150119_desigualdad_riqueza_mundial_uno_por_ciento_lf" platform="highweb"/></link>
Más a la izquierda

Fuente de la imagen, EPA
La propuesta de Obama también parece estar reflejando un reacomodamiento más a la izquierda del gobernante partido Demócrata.
Hace 22 años, Bill Clinton llegó a la Casa Blanca con una política centrista que inspiró en muchos otros países a la llamada Tercera Vía, una posición pragmática y moderada.
Alegaban entonces que los demócratas sólo podrían ganar elecciones si convencían a los indecisos que habían abandonado sus posiciones más de izquierda, particularmente en lo económico.
Hoy Obama parece sentirse cómodo comprometiendo a su partido en posiciones más controversiales entre la comunidad empresarial, como las que piden medidas tributarias explícitamente dirigidas a reducir el poder económico de los más ricos.
<link type="page"><caption> Lea también: congresistas republicanos piden a Obama que coopere</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2015/01/150121_ultnot_republicana_respuesta_joni_ernst_fp " platform="highweb"/></link>
¿Servirá?
Aparte de los comentarios sobre la estrategia política que puede estar detrás de la propuesta de Obama, también surgen críticas de expertos dudando de los resultados fiscales que puedan brindar sus medidas en el poco probable caso de que sean aprobadas.

Fuente de la imagen, AFP
Académicos como Sebastien Gay, profesor de la facultad de economía de la Universidad de Chicago, han dicho a medios estadounidenses que el plan de Obama posiblemente llevará a que muchos millonarios contraten abogados para llevar a cabo estrategias más elaboradas para pagar menos impuestos.
Además, "hay mucha controversia en los círculos académicos acerca de si aumentar las tasas de impuestos crea un desincentivo a la actividad empresarial", indica a BBC Mundo Mark Witte, profesor de economía de la Universidad Northwestern.
Aunque agrega que todavía hay un espacio significativo para usar la legislación de impuestos para combatir la desigualdad.
De cualquier manera, Obama ha conseguido poner a hablar a mucha gente de sus nuevas propuestas económicas.
Lo que no es un logro cualquiera para un gobernante que transita la recta final de su mandato con un congreso monolítico en su contra.
El capital político de Obama está disminuido, pero ciertamente no está muerto.









