Frank van der Bleeken, el asesino belga que implora la eutanasia

Frank van der Bleeken

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Pie de foto, Frank van der Bleeken pidió la eutanasia porque dice que no se ve capaz de controlar sus impulsos.
    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC Mundo

Frank van den Bleeken está condenado a cadena perpetua en una cárcel belga por los delitos de violación y el asesinato de Christiane Ramacle, de 19 años en 1989.

Actualmente tiene 51 años. Los últimos 26 los ha pasado en una prisión.

<bold><link type="page"><caption> Lea: ¿Puede un niño pedir la eutanasia?</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/01/140109_eutanasia_para_menores_de_edad_belgica_ao" platform="highweb"/></link></bold>

En 2011 le solicitó al gobierno de su país que le aplicaran la eutanasia, argumentando que "ya no podía vivir con su conciencia".

Y a pesar de que en septiembre se le había concedido el derecho a morir por inyección letal, según su deseo, esta semana el Ministerio de Justicia revocó esa decisión.

El caso de Frank van den Bleeken plantea una pregunta interesante: si los presos que cumplen largas penas en prisión, ¿tienen derecho a elegir la muerte médica asistida?

En Bélgica, la eutanasia está disponible para enfermos terminales, y también para quienes desean ponerle fin a sufrimiento psicológico.

Tres filósofos compartieron con la BBC su punto de vista sobre el caso de Frank van den Bleeken.

Rebecca Roache, profesora de filosofía de Royal Holloway, University of London

¿Se debe permitir a Van den Bleeken escapar de su sufrimiento mental al morir? o ¿es correcto que dados sus crímenes sea obligado a soportar el encarcelamiento?

<bold><link type="page"><caption> Lea: "Eutanasia sobre ruedas" al servicio de los holandeses</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/03/120304_sociedad_eutanasia_movil_bd.shtml" platform="highweb"/></link> </bold>

Hay argumentos de ambas partes. Por un lado, Van den Bleeken tiene un pasado muy traumático y problemas psiquiátricos tan graves que fue considerado por la corte como no responsable criminal, lo cual lo hace un buen candidato –si es que alguien lo es- de la eutanasia por motivos de sufrimiento psicológico.

Por otro lado, algunos podrían argumentar que no se supone que la cárcel sea disfrutable, y que es inapropiado permitirle a los detenidos escapar de su merecido sufrimiento vía eutanasia.

Sin embargo, hay un fuerte argumento para permitir a Van den Bleeken morir como lo desea. Si vemos la eutanasia como un tipo de tratamiento médico -ya que hay una buena razón para hacerlo, por lo menos en Bélgica, donde es practicada por profesionales médicos en respuesta a problemas médicos- entonces Van den Bleeken debe ser tratado como cualquier ciudadano libre.

Esto se debe a que a los presos, en cualquier país civilizado, no se les niega el acceso al tratamiento médico como parte de su castigo. Que Van den Bleeken haya cometido crímenes atroces es una pista falsa: si su alegato en favor de la eutanasia se concedería a un hombre libre, entonces se le debe dotar a pesar de los crímenes que ha cometido.

Prisión de Bélgica

Fuente de la imagen, epa

Pie de foto, Van den Bleeken está recluido en la prisión de Meksplas.

Debido a esto, no era apropiado que el Ministerio de Justicia se involucrara y cambiara la decisión de permitirle a Van den Bleeken morir.

Las preguntas sobre si a un individuo se le debe permitir acceso a los tratamientos médicos no deben ser respondidas por un ministro de Justicia, independientemente de si el individuo es un criminal.

NO

Daniel Sokol, abogado y especialista en ética médica

Permitirle a un prisionero que no es enfermo terminal morir por eutanasia tiene cierto olor a pena de muerte.

Antes de su solicitud de eutanasia, Van den Bleeken había preguntado si podía ser tratado en un centro psiquiátrico de Holanda, una solicitud que fue rechazada inicialmente por el ministro de Justicia belga.

Esto sugiere que todavía tenía esperanzas de curarse. Como resultado, las autoridades belgas manifiestan ahora que están organizando su traslado a un centro holandés.

La combinación de su enfermedad mental con las intensas dificultades de las condiciones carcelarias en la prisión de Meksplas, donde está retenido –y criticada por la Corte Europea de Derechos Humanos, en un caso previo que involucraba a un preso enfermo mental-, y su solicitud de tratamiento, refuerza la inquietante posibilidad de que en lugar ser un respeto a su autonomía, su muerte pudiera representar una forma de abandono.

"Abandonado a su suerte", podrían decir algunos, señalando la violación y asesinato de Christiane Ramacle, de 19 años, en 1989, y la violación de tres mujeres más, entre ellas una niña de 11 años.

El rastro de miseria que dejó permanece en las víctimas y sus seres queridos.

Las hermanas de Remacle supuestamente se opusieron a la eutanasia para Van den Bleeken, deseando que "languidezca en prisión" para el resto de sus días.

En Reflexiones sobre la guillotina, el filósofo francés Albert Camus contó la historia de su padre, quien se despertó una mañana para asistir a la ejecución pública de un asesino que había matado a su familia entera, incluyendo a los niños.

Su padre pensó que la decapitación era un castigo demasiado blando. Después de la ejecución, regresó a la casa, pálido como un fantasma, se acostó en su cama y vomitó. En vez de darle satisfacción de justicia a su padre, simplemente le produjo náuseas.

Eutanasia, hombre en un cuarto de hospital

Fuente de la imagen, AFP

Pie de foto, Desde 2002 la eutanasia o muerte asistida no es penalizada en Bélgica.

Camus escribió que "lejos de reparar la ofensa a la sociedad, la pena de muerte le agrega una nueva mancha a la primera".

Permitir prisioneros con enfermedades mentales matarse por eutanasia, sin ofrecerles un adecuado tratamiento y apoyo psiquiátrico, es una mancha para una sociedad civilizada.

No puede ser descrito como eutanasia voluntaria. Si un prisionero con un pie gangrenado es dejado sin tratamiento, en un dolor insostenible, y pide autanasia, tampoco sería una decisión libre.

Sería una necesidad que parece una voluntad.

El caso de Van den Bleeken aumenta la presión en las preguntas sobre el nivel de cuidado psiquiátrico en las presiones belgas y otros lugares. ¿Es adecuado el servicio psiquiátrico? ¿Es ascequible? ¿Se le invierte suficiente dinero?

El caso no es un hecho aislado. Después de que se aprobó la solicitud de Van den Bleeken para la eutanasia en septiembre, otros 15 reclusos hicieron solicitudes para ser sacrificados.

TAL VEZ

Victor Tadros, Profesor de Derecho Penal y Teoría Jurídica de la Universidad de Warwick

Frank van den Bleeken, al parecer, desea ponerle fin a su vida porque cree que su alternativa es pasar el resto de su vida en la cárcel, y esa alternativa es un destino mucho peor que la muerte. ¿Debería concedérsele el derecho a morir? No estoy seguro.

Supongamos que, al contrario, los que van a sufrir un destino peor que la muerte en general tienen derecho a morir, si así lo desean.

Pero que normalmente sería un error ayudar a una persona a morir cuando tiene un destino que es mejor que la muerte.

Supongamos, también, que Van den Bleeken es suficientemente competente para tomar decisiones por sí mismo.

Sin embargo, podríamos dudar de si pasar el resto de su vida en la cárcel es para Van den Bleeken un destino peor que la muerte.

También podríamos dudar de que sus condiciones no puedan mejorarse para que su suerte sea mejor que la muerte. ¿Podría tal vez este tratamiento psiquiátrico lograr eso?

Belgica

Fuente de la imagen, AFP

Pie de foto, El gobierno belga se echó para atrás en una decisión que ya había aprobado en septiembre de este año respecto al caso Van den Bleeken.

Pero Van den Bleeken puede creer que su destino va a ser peor que la muerte, incluso si se le da ese tratamiento.

Algunos podrían argumentar que si Van den Bleeken cree que su destino será peor que la muerte, así debe ser.

Sin embargo, es difícil para nosotros imaginar qué tan bien o mal les irá a nuestras vidas, aun cuando sepamos, ampliamente, lo que nos va a suceder.

Van den Bleeken no es la excepción. Tal vez el juicio de Van den Bleeken pueda ser decisivo, aún si estuviera equivocado. Tampoco porque es más probable que esté correcto, o porque deberíamos espetar su criterio.

Supongamos que Van den Bleeken está en lo correcto, o que debemos respetar su juicio, aún si está equivocado. ¿Debe tener el derecho a morir? Algunos podrían creer que su destino peor que la muerte es un castigo proporcional a la gravedad de los crímenes que cometió.

Permitirle morir podría volverse entonces un castigo muy ligero. Yo encuentro esto difícil de aceptar. La razón más probable por la cual nunca será liberado es para proteger al público, no porque su destino peor que la muerte sea un castigo proporcional a sus crímenes.

Aun así, tal vez otros, especialmente las víctimas y las familias, tengan intereses en que sea mantenido con vida. Una de las razones es que a las víctimas y sus familiares les satisfaga su sufrimiento.

Su muerte reducirá esa satisfacción. Alternativamente, yo creo que es más plausible que los familiares de las víctimas tengan un interés en que Van den Bleeken reconozca el tamaño y el significado de los crímenes que cometió.

Que si no ha pasado hasta ahora, sólo ocurrirá si es mantenido con vida. ¿Podría ser esto una razón decisiva para no permitir que muera?

Esta idea parece más atractiva, pero no estoy seguro de si esto es suficiente para negarle el derecho a morir si su suerte será de hecho peor que su muerte, si llegara a ser obligado a permanecer con vida.