Padre de estudiante desaparecido en México: "No sabemos a quién pedir ayuda"

Estudiantes protestando

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa siguen desaparecidos.
    • Autor, Alberto Nájar
    • Título del autor, BBC Mundo, Ciudad de México

En Iguala, Guerrero, donde hace casi dos semanas desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, la tragedia se padece segundo a segundo. Y empieza a hacer estragos.

"Ya nada más estamos por inercia, vea a los padres, todos están cansadísimos", le dice a BBC Mundo Mario César González Contreras, padre de César Manuel González Hernández.

Era parte del grupo de estudiantes que la noche del 26 de septiembre fueron agredidos a balazos por policías municipales y personas armadas.

Ese día murieron seis personas, entre ellos tres estudiantes, pero luego se encontraron 28 cuerpos incinerados en seis fosas clandestinas.

STY35178530México: el vértigo de la muerte en las fosas de IgualaMéxico: el vértigo de la muerte en las fosas de IgualaA las afueras de la ciudad, en Guerrero, cinco fosas comunes y 28 cadáveres, podrían ayudar a dilucidar la misteriosa desaparición de un grupo de estudiantes. El enviado especial de BBC Mundo describe el ánimo imperante.2014-10-07T20:14:29+00:002014-10-07T21:03:52+00:002014-10-07T21:03:52+00:002014-10-08T07:42:15+00:00PUBLISHEDestopcat2

No se sabe si pertenecen a los estudiantes desaparecidos, pero los padres se resisten a creerlo y exigen que sus hijos sean localizados con vida.

El infierno

Han sido días de incertidumbre y desesperación que los familiares de las víctimas enfrentan con la ayuda de maestros y compañeros de sus hijos.

De las autoridades casi nada han recibido, dice Mario César, soldador de 49 años de edad y vecino, con su esposa y dos hijas, del municipio de Huamantla, Tlaxcala.

Mario César González Contreras, padre de estudiante desaparecido en Iguala, Guerrero. Foto: BBC

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Pie de foto, Mario González Contreras, padre de un estudiante desaparecido en Guerrero. Foto: BBC

Desde allá viajó la mañana del sábado 27 de septiembre, cuando supo que había un problema grave con los alumnos de la Normal de Ayotzinapa. Preocupado se comunicó con un compañero de su hijo, quien le pidió que viajara lo antes posible a Iguala porque "había muertos y desaparecidos".

Fue todo. "Nada más me dijo: véngase porque está muy fuerte la situación".

Un compadre le llevó en su auto, un viaje de más de diez horas sin saber lo que había pasado con su hijo. Al llegar se enteró que los estudiantes fueron agredidos dos veces con disparos, y que algunos policías municipales se llevaron a César Manuel.

En ese momento empezó el infierno.

"Juegan con nosotros"

Los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa fueron a Iguala para conseguir dinero que les financiara un viaje a Ciudad de México, donde esperaban participar en las protestas por el aniversario de la masacre del 2 de octubre de 1968.

Una práctica que en México se le llama "botear", es decir, pedir monedas que se depositan en una lata pequeña.

Nunca lo habían hecho en Iguala. Tampoco César Manuel ni su padre habían visitado la ciudad.

Es algo que ahora pesa al soldador. "No conozco dónde ir a buscar a mi hijo, no tengo ni la menor idea de cómo se encuentra el estado, no tengo idea de dónde ir a buscarlo", lamenta.

"Desgraciadamente las autoridades no los buscaron luego, empezaron la búsqueda desde el jueves (casi una semana después del ataque) y eso repartiendo volantes".

Pero no fue una operación de la magnitud necesaria para encontrar a tantos desaparecidos. "No entiendo, cómo es posible", dice. "Son 43 alumnos, no son 43 perritos".

"Estamos desgastados sicológicamente, moralmente, físicamente, ya no sabemos qué hacer".

"Están jugando con nosotros sicológicamente porque nos dicen que encuentran muertos en tal parte y dicen que son de nuestros hijos, pero en otro lado lo mismo. Igual con las fosas, ahorita no creemos en nada, no creemos que sean nuestros hijos. Le ruego a Dios que ninguno de los muchachos sea".

Pregunta sin respuesta

Protesta por la desaparición de estudiantes en Iguala, Guerrero. Foto: AFP/Getty

Fuente de la imagen, BBC World Service

Pie de foto, La desaparición de 43 estudiantes ha provocado protestas en el país. Foto: AFP/Getty

Las autoridades han detenido a 30 personas por los hechos en Ayotzinapa, a quienes vinculan con una banda de narcotráfico conocida como Guerreros Unidos.

Pero hasta ahora la pregunta que no han logrado responder es por qué disparar contra estudiantes y lo que hay detrás del ataque.

Mario César cree que lo ocurrido la noche del 26 está relacionado con lo que llama "acoso" de las autoridades a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

"Los hechos lo dicen, no puede llegar la policía municipal a balacear a unos alumnos que están desarmados, indefensos, que son chamacos (adolescentes). Lo que no me explico es por qué el primer año, o sea el camión del primer año fue al que atacaron".

"No nada más actuaron los policías, porque ellos deben tener orden de sus superiores, y sus superiores deben haber tenido una orden más alta. Es lo que queremos saber, por qué nada más han detenido a 22 policías y sus altos mandos, ¿dónde están?".

"Lo único que les ruego es que nos entreguen a los chamacos, son gente indefensa, son estudiantes, no entiendo cómo pueden detenerlos así, no entiendo se lo juro, por más que pienso por qué los atacaron así tan mal".

Búsqueda tardía

Hace unos días Mario César habló con el gobernador de Guerrero, Angel Aguirre Rivero. No fue una buena entrevista. "Se me hizo una de las personas…. No tengo palabras para decir cómo es ese tipo", confiesa.

Fotos de estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero. Foto: AFP/Getty

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Pie de foto, La búsqueda de estudiantes desaparecidos sigue en Guerrero. Foto: AFP/Getty

Y es que hasta ahora no entiende por qué las autoridades empezaron a buscar a los estudiantes casi una semana después de las agresiones.

Los padres de los jóvenes desaparecidos agradecen la ayuda del comité estudiantil de Ayotzinapa y maestros o vecinos de Iguala, que les ofrecen comida y un sitio para descansar.

Más de lo que hacen las autoridades estatales, asegura Mario. "No entiendo cómo el gobierno no ha dicho: allá están los padres, vamos a llevarles un garrafón de agua. No señores, no han dado nada".

"Si se lleva uno una tortilla a la boca es porque queremos tener fuerzas para encontrar a nuestros hijos, pero desgraciadamente nadie nos ha ayudado, nadie. Ese es el gran problema".