La "guerra fría" llega a la frontera más septentrional de Europa

Escultura
Pie de foto, Vardoe se erigió gracias al comercio transfronterizo con Rusia -basado principalmente en la pesca- que data de 500 años.
    • Autor, Natalia Golysheva
    • Título del autor, BBC, Vardoe, Noruega

Noruega ha respondido a las acciones de Rusia en el este de Ucrania adoptando las sanciones impuestas por la Unión Europea.

Sin embargo, muchos noruegos que viven en la frontera con Rusia, en el noreste del país, no están nada contentos.

"Hemos trabajado duro durante los últimos 20 ó 25 años para establecer, pueblo a pueblo, las conexiones con Rusia y ahora Oslo está destruyéndolo", dice Knut Stenhaug, un investigador del museo de Vardoe.

El pueblo ártico de Vardoe se ubica en una pequeña isla del Mar de Barents, en las afueras de la costa de la Península de Varanger.

Su población difícilmente soporta los nueve meses de invierno y las duras condiciones climáticas del resto del año.

La antigua gloria de este pueblo, que llegó a ser una floreciente comunidad pesquera, fue erigida gracias a un comercio transfronterizo con Rusia que data de 500 años.

Conexión genética común

Muchas cosas han cambiado desde que el bisabuelo de Knut Stenhaug llegó a Vardoe durante los años del auge del pueblo en el siglo XIX.

Knut Stenhaug
Pie de foto, El investigador del museo de Vardoe, Knut Stenhaug, revisa archivos comerciales rusos.

En la década de los 80 del siglo pasado, la industria local se vino abajo, víctima de las grandes empresas y casi todas las pesqueras cerraron sus puertas.

Pocos se beneficiaron del declive.

Lo que sí se mantuvo fue una camaradería con los vecinos rusos, además de una cultura compartida.

"Los rusos del norte son corteses, reservados y no agresivos, justo como nosotros", dice Stenhaug, refiriéndose a los habitantes del noroeste de Rusia y a los de la costa en Múrmansk.

"Nos concebimos a nosotros mismos compartiendo una conexión genética común con la región de Barents", dice el artista local Asbjorn Nilsen, quien se pregunta es posible que ambas regiones mantengan sus relaciones alejadas de la política.

"La ambición política es el mayor de los problemas. Aquí, en las regiones del norte, no tenemos esas barreras políticas".

Presencia rusa

En 1993, no mucho tiempo después del colapso de la Unión Soviética, Noruega estableció el transfronterizo Secretariado de Barents para unir a los vecinos.

En el centro de Kirkenes, a 15 kilómetros de la frontera rusa, el jefe del secretariado, Rune Rafaelsen, dice: "Cada proyecto acá tiene la vista puesta en Rusia".

Mural pescado
Pie de foto, Las pescaderías cerradas de Vardow están decoradas con arte callejero.

"No hay una sola institución en el norte de Noruega que no tenga un socio ruso. Universidades, colegios, hospitales, negocios locales: todo el mundo tiene una conexión rusa".

Con 400.000 rusos cruzando la frontera cada año, no debe sorprender que ese tránsito deje una huella, nombres de las calles, de negocios e incluso el nombre de la biblioteca local escrito en ruso.

Hay barcos rusos oxidados en el muelle del puerto de mantenimiento, tiendas llenas de turistas provenientes de la región de Múrmansk y bares en los que beben jóvenes con acentos eslavos.

La organización de Rafaelsen se enfoca principalmente en proyectos culturales y de investigación.

Pero, aunque el número de solicitudes se ha incrementado recientemente, él se siente escéptico respecto al futuro.

"Es probable que veamos un nuevo ambiente en Rusia, pero soy un poco pesimista por los próximos 30 ó 40 años", dice.

Decepción

Desde el inicio de la crisis en el este de Ucrania, Noruega se ha visto atrapada entre su vecino ruso de un lado y del otro la Unión Europea.

Brede Saether
Pie de foto, Los empleados rusos de Brede Saether han sido abandonados a su suerte.

Noruega es miembro de la OTAN pero no de la Unión Europa.

Sin embargo, Oslo ha seguido las directrices de Bruselas en la imposición de sanciones y Rusia tomó represalias prohibiendo la importación de pescado noruego.

Esta prohibición golpeó con dureza a Brede Saether.

Kirkenes Trading, su empresa transfronteriza con 20 años de existencia, tenía una facturación anual de US$20 millones, pero ahora está al borde del cierre.

Pese a que él tiene otro negocio activo en Kirkenes, sus 20 empleados rusos en la frontera en Múrmansk se encuentra ahora en un limbo.

"Estoy agotado y no se trata solo de las sanciones. Los rusos podrían cambiar sus leyes en cualquier momento. Estoy pensando en salirme totalmente del país", dice Saether en una oficina repleta de recuerdos de la era soviética.

Hasta ahora Rusia ha sido el mayor mercado de exportación del pescado noruego.

Las empresas pesqueras con mayor exposición en Rusia ya están sufriendo las sanciones.
Pie de foto, Las empresas pesqueras con mayor exposición en Rusia ya están sufriendo las sanciones.

Pero con la prohibición en agosto pasado, los montos de las exportaciones cayeron en casi US$70 millones, un 80% por debajo del año anterior.

Los conocedores de la industria son optimistas y sostienen que la mayoría de las empresas podrán recuperarse rápidamente.

Para Svein Ruud, jefe ejecutivo de King Crab AS y Troika Seafood, ambas de Noruega, podría ser cosa de meses el compensar la pérdida de 15-20% anual en las exportaciones.

"El salmón chileno irá ahora a Rusia y nosotros tendremos una mayor porción del mercado estadounidense, a donde solía ir el salmón chileno", explica.

"Al final estaremos bien, pero lo decepcionante es que se arruinen relaciones que tomaron de 20 a 30 años para ser construidas".

Pero para Brede Saether, cuyo negocio en su totalidad está concentrado en Rusia, las cosas son muy diferentes.

"Pensé que Rusia iba en la dirección correcta. Pero estoy decepcionado de los rusos: ellos ven todo a través de los ojos del (presidente Vladimir) Putin. Definitivamente he visto un aumento del nacionalismo en el último año y medio".

Pasando por sus estantes llenos de libros rusos, de recuerdos y de fotos, Brede Saether tiene buenos recuerdos de su tiempo a través de la frontera, pero ahora cree que muchas cosas han cambiado.

"Es realmente triste, pero no pienso regresar a Rusia, no siquiera que ellos retiren las sanciones. Para mí fue suficiente".