¿Está en riesgo el futuro de Hong Kong como centro financiero?

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Pie de foto, El movimiento "Occupy Central" quiere evitar el control de Pekín en las elecciones locales de 2017.
    • Autor, Linda Yueh
    • Título del autor, BBC

Las imágenes que se ven en las noticias dan una impresión certera de lo que está pasando en Hong Kong: miles de personas uniéndose al movimiento "Occupy Central" que exige democracia en el enclave chino.

Y como ocurre cada vez que hay inestabilidad política, esta movilización está afectando la economía de la región.

Según lo informado por la bolsa de Hong Kong el índice Hang Seng (que mide el movimiento bursátil) cerró este martes con 1,3% a la baja, un poco menos que el día anterior, que había registrado un descenso del 1,9%.

Inversionistas en Singapur le dijeron a la BBC que están preocupados por la situación en la excolonia británica y el impacto que podrían tener las protestas en la estabilidad de los mercados internacionales.

Sin embargo, a pesar de los números de Hong Kong, los otras bolsas alrededor del mundo no se vieron afectados por lo que pasa en China.

Manifestaciones en Hong Kong

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Pie de foto, Las manifestaciones se iniciaron este fin de semana.

Lo cierto es que la incongruencia entre las tensas escenas en las calles, donde la policía ha reprimido las protestas con gases lacrimógenos, y la benigna reacción de los mercados se debe en parte a la naturaleza pacífica de los manifestantes de "Occupy Central".

Lo que deja claro es que estas demostraciones de no-violencia en Hong Kong es un síntoma de lo que produce el desarrollo de un sistema legal y por supuesto, democrático.

Que se haya logrado esto se debe en gran parte a lo que negociaron los gobiernos de China y Reino Unido, cuando el enclave fue devuelto al país asiático en 1997, que se conoce desde entonces como la fórmula: "Un país, dos sistemas" y que se mantendrá hasta el año 2047, cuando se vence el plazo del acuerdo.

El futuro

Por esa razón hay muchas cosas en juego, tanto sociales como políticas, si continúan las protestas en las calles de este puerto.

En términos de impacto económico hay que ser claros: este sistema de respeto a las normas y a la democracia, además de volverlo un lugar supuestamente ideal para vivir, lo han convertido en uno de los centros financieros del planeta.

La Bolsa de Hong Kong

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Pie de foto, La Bolsa de Hong Kong es la sexta más grande del planeta.

Hong Kong tiene tiene el sexto mercado de valores más grande del mundo, el segundo en Asia después de Tokio y es el sexto lugar donde se intercambian divisas internacionales.

Esto lo ha conseguido sobre dos ideas básicas: fronteras abiertas a los inversionistas y cero controles al flujo de capitales.

Por supuesto que una circulación de dinero con este tipo de libertades trae algunas consecuencias, como una visible inequidad social y una burbuja inmobiliaria donde los precios de la propiedad raíz están por las nubes.

Así que la discusión política de cómo hacer frente a los manifestantes es un gran reto para China y para el gobierno regional si quieren mantener su estatus de centro financiero, donde el dinero circula libremente por sus fronteras y hombres de negocios llegan con bolsas de dinero para invertir en su mercado de valores.

¿Cuánto durará?

Democracia

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Pie de foto, En Hong Kong está permitido la libre expresión y las protestas callejeras.

Desde que Hong Kong regresó a China, esta ha sido una pregunta que siempre ha estado al acecho, pendiente de alguna respuesta.

Los manifestantes están exigiendo una mayor participación en las elecciones locales programadas para 2017.

Pero el gobierno central chino en Pekín quiere decidir quiénes serán los candidatos, como lo hace en las localidades del resto del territorio.

Para los hombres y mujeres de "Occupy Central", esto es inadecuado.

¿China cederá? ¿Los manifestantes serán dispersados? ¿Qué será lo siguiente que haga el gobierno de Hong Kong?

La realidad es que por el momento algunas tiendas han cerrado y algunas compañías multinacionales han recomendado a sus empleados quedarse en casa.

Por eso, entre más duren las protestas, más incierto será el futuro.

Y para Hong Kong, esta incertidumbre solo hace más grande la pregunta acerca de su futuro.