El día que estuve cara a cara con Vladimir Putin después de buscarlo 14 años

Vladimir Putin.

Fuente de la imagen, Reuters

    • Autor, John Sweeney
    • Título del autor, BBC

El Museo de los Mamuts, en Siberia, Rusia, es el lugar al que hay que ir para ver bestias prehistóricas disecadas, fósiles y… a Vladimir Putin.

A su llegada, el mandatario ruso baja con agilidad los escalones. Es recibido por el gobernador local, escogido por el Kremlin para ocupar ese puesto.

Llega entonces mi turno. Tengo una barba blanca, creo que Putin debe haberme confundido con un profesor de paleontología que está pasando por un mal momento.

El presidente de Rusia me da la mano. Yo le pregunto sobre las muertes en Ucrania.

Responde evasivamente y se voltea a su derecha para inspeccionar el esqueleto de un mamut.

¡Rayos!

Había esperado 14 años por ese momento, desde que presencié la segunda guerra en Chechenia.

Y se había ido… ¡Rayos!

De repente, me di cuenta de que estaba regresando a donde yo estaba, acompañado de su secretario de prensa, Dmitry Peskov, quien se interpuso entre Putin y yo.

Mi voz resonó: "Quisiera hacerle una pregunta sobre la guerra. Las muertes en Ucrania. Miles han muerto: rusos, ucranianos, malayos, británicos, holandeses".

Estaba pensando en quienes perdieron la vida en el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

En julio estuve en el lugar en el que cayó el avión. Olí la mezcla de combustible de avión y descomposición de restos humanos. Vi sus pertenencias regadas en campos que se encuentran en el este de Ucrania.

Fue un crimen monstruoso.

Hablé con testigos que dicen haber visto un lanzador de misiles en territorio controlado por opositores a Kiev aquel terrible día.

Indirectamente, la evidencia apunta al Kremlin y sus aliados.

Miradas enfrentadas

"¿Lamenta las muertes en Ucrania?", le pregunté.

Putin se dio la vuelta y dijo algo en ruso: "Peskov, traduce, voy a responder".

Familias recibiendo ayuda humanitaria en Mariupol.

Fuente de la imagen, Reuters

Pie de foto, Niños y familias enteras son víctimas del conflicto.

El presidente responsabilizó al gobierno en Kiev por la guerra y el fracaso en las conversaciones con los rebeldes que están en el este del país.

Mientras hablaba, me miraba. Es bueno en eso. Yo sostuve su mirada.

En su larga respuesta explicó cómo el ejército ucraniano bombardeaba a civiles en sus casas en el este de Ucrania.

He estado en Donetsk y he visto pruebas de esta realidad. La diaria estupidez de la guerra.

Un proyectil ucraniano cayó en un hospital de maternidad. Afortunadamente, los doctores trasladaron a todos los pacientes al sótano antes de que eso ocurriera. Bajo las tuberías de un pasillo con luz tenue, un bebé dormía en los brazos de su madre.

No tenía ni siquiera 24 horas de nacido, y todo lo que había conocido era la guerra.

Cabezas incineradas

Pero la estupidez, e incluso cosas peores, no son privilegio de un solo lado en un conflicto.

Soldado ucraniano defendiendo puesto de control.

Fuente de la imagen, AFP

Pie de foto, Ucrania es acusado de bombardear a los civiles.

Recuerdo haber visto evidencia de crímenes de guerra en Chechenia, hace 14 años. De los rusos bombardeando un convoy con bandera blanca, lanzando bombas contra civiles.

Conocí a una mujer que me mostró las cabezas carbonizadas de sus dos hermanas, incineradas cuando tropas rusas bombardearon su hogar. Las tenía envueltas en un pañuelo.

"Gracias, señor Putin", gritó en aquella ocasión la mujer.

El presidente ruso tenía razón con respecto al ataque del gobierno ucraniano contra civiles.

Pero hay un contraargumento: que el Kremlin ha impulsado la guerra en la región y ha enviado tanques y tropas de combate. Y ha mentido al respecto.

Putin, el elfo

En Rusia aumenta el número de tumbas de soldados que perdieron la vida en Ucrania. Quienes lo han contado, han recibido golpizas.

Putin seguía hablando conmigo. En persona, es impresionantemente menudo.

Restos del vuelo MH17.

Fuente de la imagen, AFP

Pie de foto, El avión de Malaysia Airlines fue derribado sobre Ucrania.

Después, estando en Ucrania, mi traductor bromeaba con mi barba diciéndome en ruso: "abuelo malo".

Si soy un Papá Noel malvado, entonces supongo que Putin podría ser mi elfo.

También hay algo extraño acerca de su cara. Tiene una apariencia plástica. Me pregunto si habrá tenido algún encuentro con el Botox. ¿Quizás a sugerencia de Silvio Berlusconi?

Cualquiera que sea la razón, se ve estirada, no parece humana. Recuerda a los personajes que están en los museos de cera.

El análisis visual continuó. Bajo sus ojos había una extraña humedad, como si la cera empezara a derretirse. Eventualmente, parpadeó. Fue él quien lo hizo primero.

Miradas de hielo

Llegó al final de su larga respuesta culpando a Ucrania. Así terminó la traducción de Peskov.

"Mis mejores deseos", dijo Putin dispuesto a irse.

Le pregunté: "¿Qué está haciendo Rusia?"

Pero ya se estaba de salida. Lo que podía ver era el personal de seguridad del Kremlin formando una pared entre él y yo.

Cuando terminó de irse, se voltearon a verme. Fue como si el lugar se congelara… lo juro.