Cinco actos de rebeldía que hacen del US Open un Grand Slam distinto

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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC Mundo
El Abierto de Tenis de Estados Unidos (US Open, como también se le conoce), además de ser el último Grand Slam del año, es el "rebelde" de los cuatro grandes torneos del calendario.
Los Grand Slams son la cumbre del tenis profesional. Y cada uno tiene sus características especiales.
El Abierto de Australia, en la ciudad de Melbourne, se destaca por ser el primero del año y porque se juega en condiciones de calor extremas. Roland Garros de Francia, por la primavera parisina y las rojizas canchas de arcilla. Wimbledon, Inglaterra, por el verde del césped, el riguroso blanco de la indumentaria de los jugadores y el respeto a la tradición.
El Abierto de EE.UU. cuenta con una rebeldía que le da características especiales a ese torneo y que, también, ha influido en cambios interesantes del deporte.
BBC Mundo les presenta cinco aspectos de destacan este singular evento, que comienza este lunes 25 de agosto en Flushing Meadows, Nueva York.
Ruido

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El US Open es conocido como el torneo de tenis más ruidoso del calendario.
Puede ser que los altos decibeles se deban a que las canchas de Flushing Meadows quedan directamente bajo el estruendo de los aviones que despegan cada cinco minutos del aeropuerto La Guardia, o que el calor y humedad de septiembre, cuando se realiza el campeonato, agita a la tribuna.
Pero, en realidad, es porque el evento se realiza en Nueva York, la Gran Manzana, esa masa humana de todas partes del mundo que ya lo ha visto y hecho todo; lo bueno y lo malo.
El comportamiento del público es un reflejo del neoyorquino y su ciudad. Quiere participar activamente del espectáculo, dejarse ver y, sobre todo, dejarse escuchar.
Los gritos, vítores, suspiros agónicos y rechiflas contrastan con el tradicional silencio que domina los otros torneos de tenis.
Como si fuera poco, durante el descanso de los jugadores, los altoparlantes explotan con música pulsante que sube la temperatura emocional de público.

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En muchas ocasiones, los jugadores deben solicitar silencio del para poder concentrarse, lo que puede generar una reacción contraria.
Es cierto, como dicen algunos tenistas, que el oído es un sentido crucial del juego, que el silencio les permite escuchar el impacto de la raqueta contra la bola y les da una indicación de su velocidad y efecto.
Pero, cada vez, hay más tenistas que comentan que no les molestaría escuchar el entusiasmo y aliento de los aficionados, pues los llena de energía y ánimo.
Aunque, algunas veces, la euforia neoyorquina se puede salir de las manos. Como en 1977, cuando alguien disparó un revólver que hizo blanco en un espectador.
Afortunadamente sobrevivió.
Igualdad de género

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En 1973, el Abierto de EE.UU. se convirtió en el primer torneo en otorgar la misma suma de dinero en premios para hombres y mujeres.
Ese año, el campeón en la rama masculina, John Newcombe, y la campeona en femenina, Margaret Court, recibieron US$25.000.
La paridad en el pago continuó siendo muy discutida en el tenis internacional. Los argumentos más usados en su contra fueron que en el juego de mujeres solo se tienen que ganar dos de tres sets o mangas, mientras los hombres deben ganar tres de cinco.
A los organizadores de Wimbledon les tomó hasta 2007 reconocer e imponer igualdad en la premiación.
Las sumas han aumentado exponencialmente con los años. En 2014, en Nueva York, el campeón y campeona del torneo sencillo recibirán US$3.000.000 cada uno.
También es un campeonato que busca darle igual importancia al juego femenino que al masculino. La final de mujeres, categoría sencillo, se ha movido al domingo y la de los hombres al lunes.
La razón que dan los organizadores es que les permite a los finalistas masculinos un día más de descanso después de su semifinal del sábado. No obstante, el domingo en la noche es un horario exclusivo para el deporte televisado y una buena vitrina para el juego de mujeres.
Desempate

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Nueva York cambió las reglas del juego en 1970 con la innovación del "tie-break" o juego especial de desempate en caso de que los rivales llegaran a un marcador de 6 a 6 en un set o manga.
Según el reglamento antiguo, cada set había que ganarlo con una clara ventaja de dos juegos, ya fuera 6 a 4, 7 a 5, 8 a 6, etc.
El tie-break le puso fin a los partidos interminables y los otros torneos de Gran Slam adoptaron la medida exceptuando el último y decisivo set (tercero para mujeres, quinto para hombres) que tiene que jugarse hasta que haya una ventaja de dos juegos.
Sin embargo, el Abierto de EE.UU. es el único que define ese set final con el tie-break para desempatar.
Aún así, se han dado encuentros épicos en Flushing Meadows, como la semifinal de 1992 entre el sueco Stefan Edberg y el estadounidense Michael Chang que duró cinco horas y 26 minutos.
Pero nada se compara con el partido de primera ronda de Wimbledon, en 2010, donde John Isner, de EE.UU., le ganó a Nicolas Mahut, de Francia, tras ocho horas y 11 minutos de juego.
El marcador del set final fue 70 a 68. ¿Será hora de que Wimbledon adopte el sistema del US Open?
Juego nocturno

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Otra innovación de Abierto de EE.UU. fue la iluminación artificial, colocada en 1975.
A pesar de los largos días de verano en Gran Bretaña, el juego tiene que interrumpirse cuando se hace muy oscuro para ver la bola. Lo mismo sucede en Roland Garros, el Abierto de Francia.
Pero, en Nueva York se puede jugar hasta muy entrada la noche y así es que les gusta a los neoyorquinos.
Bajo las luces, los partidos y jugadores toman otra dimensión. Como gladiadores en un coliseo.
Curiosamente, ninguno de los estadios de Flushing Meadow tiene techo.
Mientras el Abierto de Australia y Wimbledon construyeron un techo retráctil sobre la cancha central, y Roland Garros proyecta una modernización con techo en unos años, el US Open no tiene planes en ese respecto.
Más le valdría. El pronóstico del tiempo durante el torneo vaticina seis días de lluvia.
Superficie

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Mientras que en Wimbledon se juega sobre césped y Roland Garros sobre arcilla, las canchas en las que se juegan los Grand Slam de Australia y EE.UU. son de superficie dura.
Pero la superficie en Nueva York es un acrílico mezclado con arena llamado DecoTurf, diferente al sintético de Australia, que hace que la pelota sea más viva y el tenis más rápido.
La nueva superficie se aplicó ante la llegada del tenis potente y veloz de jugadores como Andy Roddick, Pete Sampras y Novak Djockovic cuyos estilos se vieron favorecidos.
Sin embargo, el Abierto de EE.UU. no siempre tuvo canchas duras. Es más, es el único de los Grand Slam que, a lo largo de su historia, ha realizado sus torneos sobre césped, luego arcilla y, finalmente, acrílico.
Jimmy Connors, es el único jugador en la historia en haber ganado el US Open en las tres superficies diferentes: sobre césped en 1974, sobre arcilla en 1976 y sobre acrílico en 1978.











