Brasil: la misteriosa muerte del militar que confesó ser torturador

Fuente de la imagen, Julia Carneiro
- Autor, Gerardo Lissardy
- Título del autor, BBC Mundo, Brasil
Uno de los grandes retos de las comisiones de la verdad que investigan abusos de las dictaduras militares latinoamericanas es encontrar extorturadores que hablen. Y la muerte de uno de ellos en Brasil ha encendido todas las alarmas.
El cuerpo sin vida del coronel en retiro brasileño Paulo Malhães fue hallado en su casa la noche del jueves, después que tres hombres asaltaran el lugar en las afueras de Río de Janeiro.
El hecho ocurrió un mes después de que Malhães relatara con detalles y orgullo a la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) de Brasil cómo torturó, mató y desapareció personas durante el régimen militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.
"¿Cuántos murieron? Todos los que eran necesarios", declaró a la CNV el exagente del Centro de Informaciones del Ejército, convirtiéndose así en el primer militar brasileño en admitir su participación en tantos crímenes.
La policía brasileña señaló que investiga si la muerte de Malhães fue consecuencia de un robo, sin descartar que haya sido una represalia por sus declaraciones.
Pero el abogado José Carlos Dias, miembro de la CNV que interrogó a Malhães, dijo estar convencido que el crimen tuvo el propósito de evitar que surjan nuevos datos o relatos de violaciones a los derechos humanos por parte de militares.
"Creo que la muerte de Malhães tiene un sentido doble: quema de archivos y al mismo tiempo un aviso para las personas que van a ser oídas aún (por la CNV), otros militares", indicó Dias, exministro brasileño de Justicia, en diálogo telefónico con BBC Mundo.
"De los mayores torturadores"
La muerte del coronel retirado de 76 años ha generado tanta inquietud que hasta las Naciones Unidas pidieron a Brasil que la aclare cuanto antes.
"Es necesario que haya una investigación inmediata", sostuvo la portavoz de la oficina de la ONU para Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, en declaraciones publicadas este lunes por el sitio internet del diario brasileño O Estado de S. Paulo.

Fuente de la imagen, Julia Carneiro
En el pasado, la ONU ya había pedido a Brasil revisar la ley de amnistía que impide juzgar graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar, lo que ha hecho del país una excepción regional en este aspecto.
Pero una revisión de la ley ha sido descartada por la propia presidenta brasileña, Dilma Rousseff, una exguerrillera izquierdista que fue presa y torturada por los militares en los años 70.
Sin embargo, la propia Rousseff creó la CNV en 2012 para indagar -sin juzgar- los abusos del régimen militar, incluidas las muertes y desapariciones de unas 400 personas.
Fue en este contexto que Malhães prestó declaración ante la CNV durante más de dos horas el 25 de marzo, admitiendo incluso haber mutilado cadáveres, quebrando sus dientes o cortando sus dedos para impedir que fueran identificados.
El militar retirado llegó en sillas de ruedas a ofrecer ese testimonio y en ningún momento mostró arrepentimiento. Tampoco pidió protección policial.
"Fue una deposición importante, porque fue de un cinismo total, de una frialdad muy grande, reconoció todo aquello", sostuvo Dias. "Fue uno de los mayores torturadores que hubo".
¿Organizados?

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Según ha revelado la policía, el jueves 24 de abril Malhães se topó con tres asaltantes al regresar a su casa junto a su esposa.
Ambos fueron reducidos junto al casero y separados.
Los criminales estuvieron ocho horas en el lugar y se llevaron armas, computadoras y dinero.
El cuerpo de Malhães apareció boca abajo y con el rostro sobre una almohada, lo que primero llevó a pensar a los investigadores que fue asfixiado.
Sin embargo, un informe técnico revelado el fin de semana señaló que la causa de muerte fue edema pulmonar e isquemia del miocardio, lo que podría apuntar a un posible infarto.
La hija de Malhães dijo que su padre tenía problemas cardíacos.
Pero expertos e investigadores sostienen que se necesitan más datos para determinar cómo murió y Dias desestimó la hipótesis de infarto. "No creo que haya sido una muerte natural; es mucha coincidencia", afirmó.
"Después de la deposición que él prestó, en la que yo fui uno de los que lo interrogaron -y en que él reconoció todas las violencias que practicó, torturas, desaparición de cuerpos, muertes- esto tiene todo el olor de quema de archivos", sostuvo Dias.
Agregó que también pudo ser "un aviso o alerta" para evitar que otras personas que comparezcan ante la CNV sigan la misma línea de declaraciones que Malhães.
Dias recordó que este martes habrá una importante audiencia pública de la CNV en Río "y hay personas que están siendo llamadas a deponer".
A su juicio, el crimen habría sido cometido por otros "militares" o "compañeros" de Malhães.
Consultado sobre si cree que hay una verdadera organización ilegal detrás, Dias respondió: "No sé si están organizados o si son dos que resuelven hacer eso, tres, cuatro…".
Un ahijado y vecino del militar retirado declaró que, según la esposa de Malhães, los asaltantes se hablaban por radio y tenían orden de matarlo.
De acuerdo al mismo testimonio, su objetivo era vengar a alguna de las víctimas de tortura del militar o algún exempleado con el que tuvo problemas personales.
La División de Homicidios de Río que investiga el caso esperaba escuchar el testimonio de cuatro parientes de Malhães este lunes. La CNV ha pedido que la Policía Federal brasileña también participe de las investigaciones del caso.









