"Bienvenidos a Dinoland": la prosperidad que trajeron los dinosaurios a Portugal

Paleontólogo Octavio Mateus
Pie de foto, El portugués Mateus comenzó a desenterrar dinosaurios cuando era apenas un niño en Lourinha.
    • Autor, Alison Roberts
    • Título del autor, BBC, Lisboa

El reciente descubrimiento en Portugal de lo que los científicos creen fue el depredador más grande que jamás caminó por el tierras de Europa fue un golpe de suerte para el pequeño pueblo de Lourinha.

Esta localidad -en el suroeste del país, en medio de una geografía rocosa y con menos de 8.000 habitantes- se ha convertido por impulso propio en "la tierra de los dinosaurios".

El hallazgo, difundido hace un mes, de los huesos fosilizados del Torvosaurus gurneyi es el último capítulo en el "cuento de hadas" que vivió un niño de la zona cuando, a sus 9 años, hizo su primer gran descubrimiento: un enorme diente de este mismo dinosaurio.

Hoy, aquel chico es paleontólogo líder de un equipo de expertos internacionales que ha llegado a los titulares de medios de todo el mundo.

Octavio Mateus –tal es su nombre- es el jefe de la investigación que dio con el terópodo, un tipo de animal bípedo y carnívoro que instantáneamente la gente relaciona con el Tiranosaurio rex pero que vivió mucho antes, hace cerca de 150 millones de años.

En un laboratorio repleto de fósiles, Mateus sostiene un diente del tamaño de una daga de esta especie recién identificada, uno exactamente igual al que se encontró cuando era niño.

"Este diente de punta, en el que se puede ver claramente el borde en serrucho, corresponde a un depredador feroz", explica el científico. "Si se los compara con la dentadura del Tiranosaurio rex, que tiene dientes como plátanos mucho más redondeados en la sección transversal y adaptados para masticar huesos, se nota que estos sirven para cortar carne", relata el experto a la BBC.

<link type="page"><caption> Vea: Un feroz dinosaurio, el más grande depredador de Europa</caption><url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140305_dinosaurio_depredador_hallazgo_ng.shtml" platform="highweb"/></link>

La vuelta al pago

Mateus tiene ahora 38 años y es profesor en la Universidad Nova de Lisboa, donde dicta clases en la primera licenciatura en paleontología que tiene el país.

Pero todavía pasa mucho tiempo en el museo en Lourinha , a 50 kilómetros de la capital, que sus padres ayudaron a fundar hace 30 años para albergar la rica colección de restos etnográficos y arqueológicos de la zona.

Rotonda en Lourinha
Pie de foto, La orgullosa bienvenida que dan los locales a "la tierra de los dinosaurios".
Panadería en Lourinha
Pie de foto, Las criaturas prehistóricas están en los logos en la puerta de las tiendas...
Tienda en Lourinha
Pie de foto, ... y en curiosas decoraciones al interior, como este fósil en exhibición en la panadería.

Irónicamente, la sección de paleontología fue una idea de último momento. Hoy en día, enormemente ampliado, el rincón de los fósiles es la gran atracción para unos 25.000 visitantes al año: más de tres veces la población total del lugar.

La verdad es que Lourinha tiene sólo dos títulos con los que aspira a la fama: es una de las únicas tres zonas de producción de brandy reconocidas oficialmente (las otras son las más famosas Cognac y Armagnac, en Francia) y sus rocas son, gracias a su geología y su ubicación sobre los acantilados de la costa atlántica, una fuente de tesoros fósiles del Jurásico.

A medida que los hallazgos se multiplicaron y las exhibiciones del museo crecieron, los locales se han convertido en orgullosos promotores de su herencia única.

Los negocios y empresas de Lourinha a menudo usan un "dino" como prefijo en sus nombres y muchos logos cuentan con una versión dibujada de estas bestias extintas. En una cafetería, un hueso enorme, una especie de pata fosilizada, permanece en pie como su fuera un pilar junto al mostrador donde se exhiben los pasteles.

Dinosaurio

Fuente de la imagen, SERGEY KRASOVSKIY

Pie de foto, El dinosaurio <i>Torvosaurus gurneyi</i> era el depredador más grande cuando vagaba por lo que hoy es Portugal.

Los carteles de bienvenida en la entrada del pueblo inevitablemente tienen un dinosaurio rampante y una rotonda está dominada por grandes siluetas metálicas de tres de las bestias. Todos los recuerdos para turistas son temáticos y tienen, claro, caras de dinosaurios bonachones o atemorizadores, según el caso.

Todo el alboroto se justifica. El museo -ubicado en el antiguo Palacio de Justicia- cuenta con una colección de fósiles de dinosaurios del Jurásico Superior considerada la mayor de la Península Ibérica y una de las más importantes en el mundo.

Paraíso de dibujantes

Lou-Octavia Morch, una estudiante de arte de Francia que se debate entre especializarse en dibujo arqueológico o paleontológico, dice que Lourinha es ideal para cualquiera de las dos disciplinas que finalmente decida abrazar.

Esto es gracias a los restos de una necrópolis y otros sitios arqueológicos antiguos en las cercanías, así como a los fósiles que se han vuelto famosos.

"Es inspirador", dice mientras esboza una calavera humana, parte de los ejercicios de pintura con los que lleva dos meses de estadía en el museo y la tienen fascinada. "Es increíble, lleno de un montón de cosas para estudiar. Podría quedarme aquí por años".

Los restos de dinosaurio en exhibición van desde esqueletos completos a un nido fosilizado con docenas de huevos, quebrados pero aún en su sitio, con cientos de pedazos de cáscara y restos de dos embriones.

El nido fue sólo uno de los muchos hallazgos impresionantes que hizo la familia Mateus durante las excursiones que, para Octavio, comenzaron cuando era todavía un bebé.

"Prácticamente nací en un nido de dinosaurio", bromea el paleontólogo.

Si se quiere interesar a los niños en la ciencia, es difícil pensar en una mejor propuesta que ponerlos a desenterrar un dinosaurio.

Y pocos pueden presumir de haber desenterrado varios y de llegar incluso a identificar una nueva especie.

Museo de Lourinha
Pie de foto, Los visitantes anuales al museo de Lourinha representan más de tres veces la población local total.

Cuestión de familia

Uno de los dinosaurios que se encuentran en el museo es el depredador Lourinhanosaurus, identificado como una nueva especie por el propio Octavio cuando todavía era un estudiante de biología.

"Esta especie recibió el nombre de la ciudad, así que para nosotros es un poco icónico", subraya.

En el curso de su carrera de investigación, Mateus no sólo ha realizado importantes descubrimientos en Portugal, sino que también fue el responsable de hallar el primer dinosaurio de Angola y de Bulgaria.

Su último trabajo de campo fue en Groenlandia, donde viajó como parte de un equipo que descubrió los fósiles de dos Phytosaurios, grandes reptiles similares a los cocodrilos pero de la era del Triásico, hace 200 millones de años.

Pero el museo Lourinha, en cuyo laboratorio se pasa horas preparando los fósiles para mostrar, es ciertamente un lugar especial para el paleontólogo portugués.

Allí cuelga un cráneo fosilizado gigante del dinosaurio que -como resultado del estudio publicado por Mateus y su colaborador en Lisboa, Christophe Hendrickx - ahora se conoce con el nombre Torvosaurs gurneyi.

Gráfico comparativo del tamaño del dinosaurio

Fuente de la imagen, BBC World Service

Pie de foto, Aquí se ve el tamaño que se estima tuvo el gran <i>Torvosaurs gurneyi</i>.

Éste se distingue del Torvosaurus tanneri, cuyos restos fueron hallados en formaciones rocosas de la misma antigüedad en América del Norte, conocidas como formaciones Morrison.

Ambos terópodos carnívoros y bípedos vagaban por la tierra hace unos 150 millones de años (80 millones de años antes que el T-rex), pero, de acuerdo con el nuevo análisis, habían evolucionado hasta convertirse en dos especies distintas después de que se separaron por completo Europa y América.

La paleontología en Lourinha sigue siendo un asunto de familia. El padre de Octavio, Horacio, quien había sido el motor de la fundación del museo, falleció el año pasado, pero su hijo Simao, hermano de Octavio, desborda de entusiasmo mientras guía a los visitantes frente a las vitrinas y pantallas. Recientemente terminó una maestría en museología y su hermana Marta también participa como voluntaria.

Fósil de dinosaurio

Fuente de la imagen, BBC World Service

Pie de foto, El hallazgo de la mandíbula superior ha permitido a los científicos poner en contexto a esta nueva especie.

Simao además escribe e ilustra libros infantiles sobre dinosaurios; fue él quien hizo los bocetos para acompañar el último trabajo de investigación de Octavio.

Para la ciudad, los gigantes extintos del Jurásico han traído fama y han ayudado a desarrollar un fuerte sentido de comunidad.

"Lo que el museo da a Lourinha no son sólo los fósiles, sino su identidad", dice Octavio. "La gente ve en esos dinosaurios algo del lugar y de sí mismos".

El museo es una iniciativa de la comunidad, donde todos, desde el director a la secretaria, trabajan de forma gratuita, por lo que es en gran medida un emprendimiento autofinanciado. El ayuntamiento ofrece una quinta parte de su presupuesto, lo que después del último hallazgo se ha vuelto claramente una buena inversión.

"Para el gobierno local no sería posible lograr la promoción que está teniendo el nombre de la ciudad de ninguna otra manera. El brandy es considerado uno de los mejores del mundo, pero los dinosaurios tienen un impacto tan grande como su tamaño".