Cómo los separatismos ponen en aprietos a las potencias

Lavrov en Londres

Fuente de la imagen, AFP

Pie de foto, El referendo en Crimea genera muchas preguntas.
    • Autor, Thomas Sparrow
    • Título del autor, BBC Mundo (@bbc_sparrow)

La decisión de Crimea de someter este domingo a referendo si se separa de Ucrania y se une a Rusia ha revivido los recuerdos de lo que ocurrió hace seis años en Kosovo.

¿Qué tienen que ver esa región que perteneció a la antigua Yugoslavia con la provincia ucraniana, actualmente en el centro de un conflicto internacional?

Depende de a quién se le pregunte... y ahí radica el problema.

Kosovo declaró su independencia unilateral de Serbia en febrero de 2008, una década después de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) interviniera contra la acción militar serbia, que pretendía frenar los intentos separatistas de la mayoritaria comunidad albana.

La separación ha sido reconocida por buena parte de la comunidad internacional, entre ella Estados Unidos, y aunque Rusia la rechaza, ahora la usa como argumento para justificar la legalidad del referendo en Crimea.

Lavrov y Kerry

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Pie de foto, Lavrov y Kerry se dieron la mano en Londres, pero no tienen "una visión común en Ucrania", según dijo el ministro de exteriores ruso.

Washington cree que se trata de comparar peras y manzanas y aclara que no reconocerá el resultado de lo que ocurra este fin de semana.

Lo que parece un simple diferendo de opiniones entre "grandes", esconde un debate fundamental de la política internacional: el balance entre la integridad territorial de los estados y la autodeterminación de los pueblos.

¿Doble rasero?

Rusia hoy defiende la autodeterminación de Kosovo, pero antes consideró que hubo una violación de la soberanía de Serbia.

Ante las acusaciones rusas de que EE.UU. usa un doble rasero, el departamento de Estado argumenta que Kosovo fue "una situación especial" y no es un precedente.

Christopher Hill, el enviado especial estadounidense a Kosovo entre 1998 y 1999, recuerda que un líder balcánico le dijo a su delegación "no es que Estados Unidos tenga un doble estándar. Es que tiene múltiples".

"Bueno, de hecho, sí los tenemos", confiesa el diplomático en diálogo con BBC Mundo. "Y creo que muchos otros países también, como en este caso Rusia".

El hecho es que, de cara a la opinión pública, los gobiernos terminan en aprietos para justificar -política y legalmente- cambios de posiciones en situaciones aparentemente similares, como los casos de Crimea y Kosovo.

De Cataluña a Escocia

Muchos gobiernos deben cuidar sus palabras al hablar de fenómenos separatistas para no calentar los ánimos en casa.

España -que debe lidiar con las aspiraciones de Cataluña- no ha reconocido a Kosovo.

Sí lo ha hecho Reino Unido, aunque en su propio territorio deba manejar la posible separación de Escocia, que se someterá a referendo en septiembre.

En Europa del Este, donde 15 países nacieron de la disolución de la Unión Soviética, la cosa es más compleja.

En muchos de ellos hay movimientos separatistas, como Nagorno-Karabaj en Azerbaiyán o Transnistria en Moldavia.

puesto de votación en Crimea

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Pie de foto, Mientras Moscú dijo que respetará el resultado del referendo, Washington dijo que no lo reconocerá.

Eso sin contar a Abjasia, región a la que Georgia considera separatista, pero cuya independencia de facto fue reconocida por países como Rusia, Venezuela y Nicaragua.

"El concepto de autodeterminación puede significar cosas distintas para personas distintas en momentos distintos", dice a BBC Mundo David L. Phillips, autor de un libro sobre Kosovo y miembro del Instituto para el Estudio de los Derechos Humanos en la Universidad estadounidense de Columbia.

"Puede implicar independencia, pero no necesariamente", agrega. "Uno puede lograr aspiraciones nacionales sin dividir estados existentes".

El argumento final del gobierno de Putin es que la mayoría rusa de Crimea debe tener la posibilidad de definir sus fidelidades en referendo, si bien negó militarmente la independencia de Chechenia y políticamente no reconoce la de Kosovo.

"La historia moldea enormemente las circunstancias presentes", señala Christopher Hill.

El presente también sirve de advertencia y por eso muchas partes del mundo estarán mirando con atención lo que ocurra este domingo en Crimea.