Conferencia de paz sobre Siria: escasean las señales conciliatorias

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- Autor, Lina Sinjab
- Título del autor, BBC, Damasco
En el norte de Damasco, el vecindario de Barzeh está dividido entre un sector con casas prefabricadas, el viejo Barzeh al Balad, y el barrio marginal de Ish al Warwar. El lugar ha sido escenario de combates durante más de 15 meses.
Al igual que en otras partes del país, las protestas pacíficas dieron paso a los enfrentamientos armados cuando el gobierno las reprimió brutalmente.
Pero hay algo particular acerca de Barzeh: está habitado mayormente por musulmanes sunitas en el valle de Barzeh al Balad, y por alauitas, leales al presidente Bashar al Asad, concentrados en Ish al Warwar, en el monte Qassioun.
Las fuerzas del gobierno usaban la montaña para lanzar ataques de artillería y cohetes contra Barzeh y otros lugares en Ghouta, un cinturón agrícola alrededor de Damasco.
El valle de Barzeh al Balad sufrió la peor violencia, con bombardeos, secuestros y matanzas de comités populares paramilitares gubernamentales conocidos ahora como el Ejército de Defensa Nacional, principalmente de la minoría alauita.

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Pero actualmente hay una tregua en Barzeh. El gobierno logró allí un acuerdo con la oposición armada, el Ejército Libre de Siria, que está devolviendo armas pesadas -como tanques- que capturaron del gobierno, a cambio de convertirse en la fuerza policial civil que gobierna al vecindario.
Se está permitiendo regresar a las familias desplazadas, mientras que el gobierno está por liberar a detenidos.
En los puntos de control en Barzeh, ambas fuerzas están juntas y comen los mismos alimentos.
Estos dos bandos, que han estado peleando y matándose entre ellos, han llegado a un acuerdo. Pero Barzeh posee un importante significado estratégico, ya que está en la ruta que lleva a Latakia, donde el gobierno necesita asegurar la entrega de armas químicas al puerto.
Enviar un mensaje
Sin embargo, en otras áreas, dicen activistas que el gobierno sigue empleando una política de "sometimiento por inanición", que niega el acceso a los alimentos en áreas de la oposición para forzarlas a rendirse.

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Se informa que más de 50 civiles, niños incluidos, han muerto de hambre en Yarmouk, un campamento de refugiados palestinos en el sur de Damasco.
Lo mismo ocurrió en Muadhamiya, en los suburbios occidentales, donde la oposición armada tuvo que rendirse para romper el cerco.
El momento de la tregua en Barzeh es significativo para el gobierno, que desea enviar el mensaje a Ginebra de que es capaz de una reconciliación sin necesidad de esfuerzos internacionales.
También desea tomar medidas preventivas para evitar sugerencias de llevar cascos azules de Naciones Unidas a Siria. Esto es algo que el gobierno del presidente Asad no quiere ver, como indicó un funcionario de la ONU en Damasco.
Mientras tanto, la dirigencia siria ve a Ginebra como una conferencia para combatir el "terrorismo" -un término usado para describir a la oposición armada- e insiste en que no es sobre entregar el poder.
De hecho, miembros del gobierno dijeron repetidamente que Asad tiene derecho a postular en las elecciones de 2014, al final de su periodo.
"El presidente Asad está volviendo a salir del aislamiento y convirtiéndose en un actor importante, después del acuerdo sobre la eliminación de las armas químicas", señaló un analista cercano al gobierno.
"Él es el único que puede ofrecer una misión así, ¿para qué tendría entonces que hacer concesiones?".
El Ejército de Defensa Nacional no parece tener ningún interés en las conversaciones de paz. Se ha convertido en una fuerza alternativa que gobierna distrito por distrito.
Se le acusa de haber cometido muchos delitos, incluido el de secuestrar a empresarios en áreas controladas por el gobierno y generar cientos de miles de dólares en rescates. Para ellos, la continuación del conflicto alimenta su economía.
Firmes aliados
Para los foráneos, el régimen parece ser la única entidad sólida. Pero en realidad hay diferentes poderes en juego dentro de Siria.

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Hay pugnas internas por el poder y fuerzas externas como Hezbolá, la Guardia Revolucionaria iraní y las milicias chiitas iraquíes, como las brigadas Zulfikar y Abou al Fadhal al Abbas. Muchas de estas fuerzas son vistas en público, especialmente alrededor de sitios religiosos chiitas.
Pero lo que fortalece al régimen son sus aliados, Irán y Rusia, que han tenido una posición firme desde el inicio de la rebelión: el respaldo al presidente sirio.
Un diplomático iraní dijo a miembros de la oposición nacional "tolerada" en Siria durante una reunión en la embajada: "Irán apuesta por Asad como persona, es indispensable para nosotros".
Y mientras los grupos rebeldes están enfrascados en la lucha en el norte contra los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante, vinculado a al Qaeda, el gobierno sigue reprimiendo a los activistas pacíficos en la capital.
Continúan las campañas de arrestos, dirigidas a integrantes de la oposición "tolerada" y a miembros de Al Shabab Al Souri Al Thaer, un grupo de cristianos, alauitas y druzos que desean proseguir con su activismo pacífico en medio del surgimiento de grupos islamistas de oposición.
Casi todos son enviados al Tribunal Antiterrorista (formado en 2012), un indicio de que el gobierno no está dispuesto a hacer ninguna concesión.
Pero en cuanto a los civiles atrapados en la guerra, todo lo que quieren en poner fin al sufrimiento.
Lo que alguna vez fue una llamada a la libertad se ha convertido ahora en un lamento por la supervivencia.









