¿Quién es el verdadero padre del fútbol brasileño?

- Autor, Bruce Douglas
- Título del autor, BBC Deportes
Contra la pared de un almacén polvoriento en Bangu, un anodino suburbio en el oeste de Río de Janeiro, una enorme estatua de un futbolista con un denso bigote se prepara para corregir un terrible error histórico.
Con el pelo peinado hacia atrás y un brazo levantado como en una celebración de un gol, una efigie de bronce de cuatro metros y medio de Thomas Donohoe será presentada en el estacionamiento de un centro comercial de la localidad el mes próximo.
A principios de la década de 1890, el sitio albergó una fábrica textil. Muchos de sus trabajadores eran inmigrantes británicos, uno de los cuales era Donohoe.
Este hombre, su escultor argumenta, ha sido olvidado como el verdadero padre del fútbol brasileño y es hora de que el mundo sepa de su existencia.
Si se le pregunta a cualquier aficionado al fútbol fuera de Bangu quién trajo el fútbol al país, la respuesta más probable es Charles Miller.

Nacido en Sao Paulo en 1874, hijo de un ingeniero de ferrocarriles de Escocia y una madre de origen brasileño, Miller fue enviado a la escuela en Southampton, Inglaterra, a los 10 años donde luego jugaría al fútbol en St Mary's FC (ahora llamado Southampton).
Diez años después, retornó a Brasil. En su equipaje llevó dos pelotas de fútbol y un libro con las 13 reglas de la Asociación de Fútbol británica.
El partido que organizó el 14 de abril de 1895 entre los trabajadores del ferrocarril de Sao Paulo y los de la compañía de gas, todos ellos británicos, es ampliamente considerado como el primer partido de fútbol disputado en Brasil.
Unos años más tarde, Miller estableció la primera liga de fútbol del país, consolidando su posición como el fundador del deporte en Brasil.
Pero los residentes de Bangu esperan que su nuevo monumento convenza a quienes visiten Río de Janeiro durante el Mundial del año próximo que en realidad es Donohoe a quien hay que darle el crédito.
"Thomas Donohoe fue el primero en traer una pelota de fútbol a Brasil, ocho meses antes de Charles Miller", le dice a la BBC el diseñador de la estatua, Clécio Regis.
"Ellos (los seguidores de Miller) aceptan esto, pero dicen que sólo se trató de un peloteo. No hay manera de que Donohoe se hubiera conformado con un peloteo durante ocho meses", agrega.
Este escenógrafo y escultor de 53 años, dice que la única razón por la que se reconoce a Miller es porque llevó el fútbol a Sao Paulo.
"La gente siempre se olvida de Bangu, pero el primer balón en el país fue el que trajo aquí Thomas Donohoe", añade.
Con la pelota a Brasil
Thomas Donohoe nació en Busby, a diez kilómetros de Glasgow, en 1863. Ese año, la primera Asociación de Fútbol del mundo fue fundada en Londres.
A los 10 años, Donohoe siguió a su padre en su trabajo en una imprenta y comenzó como tintorero. Y casi al mismo tiempo que se unió a la empresa, creó su primer equipo de fútbol.

Casado y con hijos, y con magros ingresos, buscó oportunidades fuera de Escocia. Encontró trabajo como maestro tintorero en una nueva fábrica textil en Brasil.
En mayo de 1894, zarpó de Southampton a Río de Janeiro, dejando atrás a su esposa y dos hijos pequeños.
Carlos Molinari, historiador oficial del Bangu Atlético Clube, está tratando de encontrar la poca evidencia existente sobre la vida de Donohoe en América Latina.
Dice que Donohoe se horrorizó al descubrir que en el Bangu de aquella época no había equipos de fútbol, ni dónde comprar el equipamiento para jugar ni conocimiento del deporte entre los residentes.
Así que le escribió a su esposa, Elizabeth, pidiéndole que vaya a Brasil con sus hijos, y con una pelota de fútbol. Poco después de su llegada, en septiembre de 1894, el primer partido de fútbol en Brasil se disputó en el campo junto a la fábrica textil donde trabajaba.
Según Molinari, jugaron seis trabajadores británicos por bando, y tuvo lugar ocho meses antes del cotejo de Charles Miller.

Las reglas del juego
Pocos partidarios de que Miller es el padre del fútbol brasileño cuestionan la exactitud del trabajo de Molinari. Sin embargo, disputan la importancia de Donohoe.
"Nadie está diciendo que nadie haya pateado una pelota en Brasil antes de 1895", dice John Mills, biógrafo de Miller. "Pero un juego organizado es un juego organizado".
El partido entre el equipo del ferrocarril de Sao Paulo y la compañía de gas fue el primero en el país disputado bajo las reglas de la asociación de fútbol, dice.
Mills me muestra una carta enviada a un periodista brasileño en 1937 por Hans Nobling, un deportista alemán conocido por ayudar a promover el juego en las primeras etapas de su desarrollo.
"Cuando llegué a Sao Paulo, el 15 de mayo de 1897, el fútbol era algo inaudito en Sao Paulo y probablemente en todo Brasil (...) A mi juicio, el honor de haber llevado a Sao Paulo la primera pelota para un juego recae, sin duda, en Charles Miller", escribió Nobling.
El historiador de fútbol Antonio Carlos Napoleao, con quien me encuentro en las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol, está de acuerdo con Mills.
"Creo que esa idea de que había un tipo de Escocia que jugó algunos partidos aquí en Río de Janeiro es muy vaga", dice.
"Eso es jugar al fútbol, no implantar el fútbol. Son dos cosas completamente diferentes. Charles Miller implantó el fútbol en el país: creó un club y ayudó a lanzar el primer campeonato oficial".
En Bangu, ahora un suburbio fuera de moda con un club de segunda división, tales argumentos tienen poco peso.
Molinari considera que la ciudad se habría jactado de tener el primer club de fútbol del país si no hubiera sido por la intervención de uno de los directivos de la fábrica textil que creía que todos los deportes, incluido el fútbol, llevaría a la degeneración de sus trabajadores.
Para el momento en el que los propietarios cedieron, en 1904, la liga de Sao Paulo ya iba por su tercera temporada.
Algunos "banguenses" aseguran que la contribución de Donohoe ha sido pasada por alto pero reconocen que hay un poco de orgullo detrás de la postura.
Benevenuto Rovere, de 67 años, es uno de los fundadores del museo local de Bangu llamado Gremio Literario José Mauro de Vasconcelos. Allí hay réplicas de los zapatos de fútbol y las pelotas de Donohoe.
Le pregunto si apoyaría la versión sobre Donohoe si no fuera de Bangu.
Después de una larga pausa, responde: "Está en la sangre, ¿no? No cambiaría mi barrio por nada. Es donde nací y donde he vivido toda mi vida. Y cada día estoy más convencido de que la cuna del fútbol está aquí, en Bangu".










