Rousseff busca salida política a las protestas en Brasil

    • Autor, Gerardo Lissardy
    • Título del autor, BBC Mundo, Brasil
  • Tiempo de lectura: 3 min

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, propuso el lunes cambiar la forma de hacer política en el país ante una serie de protestas a escala nacional, un planteo audaz pero que dependerá de acuerdos partidarios y llevará tiempo cuando las calles claman reformas urgentes, sostienen expertos.

Durante un encuentro con gobernadores estatales y alcaldes brasileños, Rousseff planteó lograr "pactos nacionales" sobre transporte, salud y educación y sugirió convocar a una asamblea constituyente para concretar una reforma política postergada.

"Quiero, en este momento, proponer un debate sobre la convocatoria de un plebiscito popular que autorice el funcionamiento de un proceso constituyente específico para hacer la reforma política que el país tanto necesita", dijo.

Sus palabras apuntaron claramente a responder a las exigencias que surgieron este mes en la mayor ola de protestas callejeras que Brasil vive en al menos dos décadas, que tienen como denominador común la crítica a los políticos y a los servicios públicos en las ciudades.

La jugada de Rousseff aumenta el desafío para un sistema político que ya se ha mostrado reticente a concretar cambios de ese tipo. La primera reacción de los líderes opositores fue criticar la presión de la presidenta.

Algunos analistas creen que los cálculos partidarios podrían variar a la luz del creciente descontento expresado por un sector de la población.

"Si hay un momento en que existen las condiciones políticas (para las reformas), es ahora", afirmó Marco Antonio Teixeira, un especialista en políticas públicas de la Fundación Getulio Vargas.

"O se aprovecha este momento o se pierde lo que los administradores llaman 'ventana de oportunidad'", agregó en diálogo con BBC Mundo.

"La lucha continuará"

Dilma Rousseff
Pie de foto, En su primera reacción, Rousseff había intentado indentificarse con los manifestantes.

Rousseff realizó su planteo luego de recibir por primera vez en Brasilia a los líderes del Movimiento Pase Libre (MPL), una organización que impulsó las protestas callejeras en Sao Paulo contra el aumento de la tarifa de transporte público, que contagiaron a todo el país.

El aumento fue revocado la semana pasada, pero los representantes del MPL ratificaron tras el encuentro con Rousseff que "la lucha continuará" por mejoras en servicios públicos y otras demandas.

La presidenta se reunió luego con los gobernadores de los diferentes estados del país y los alcaldes de sus respectivas capitales, para discutir posibles cambios.

Rousseff indicó que el gobierno federal destinará el equivalente a unos US$ 23.400 millones a obras de movilidad urbana y aludió a la necesidad de hacer más metros, tranvías y corredores expresos de buses.

En materia de salud, insistió con la idea que planteó en su discurso a la nación del viernes pasado de contratar médicos extranjeros para trabajar en áreas remotas y pobres del país, que fue tachada de populista por las gremiales del sector pero que la mandataria defendió como "una acción de emergencia".

También reiteró la idea de destinar la totalidad de las regalías del petróleo a la educación y propuso endurecer las leyes contra la corrupción, incluyendo la tipificación de "crimen hediondo".

El problema de la corrupción es otro de los reclamos comunes en las manifestaciones callejeras, que el jueves pasado movilizaron a más de un millón de personas en todo el país. Aunque la intensidad de las protestas bajó desde entonces, la movilización continúa y se preparan nuevas marchas.

La llave en el Congreso

Protesta en Porto Alegre
Pie de foto, La anulación de los aumentos de los pasajes no detuvo las protestas en Brasil.

Teixeira calificó como "capital" la reforma política, que podría mejorar la forma de elegir gobernadores y legisladores, regular el financiamiento de las campañas y democratizar el funcionamiento interno de los partidos.

"Al llamar a la posibilidad de plebiscito para la reforma política, (Rousseff) tiró el problema al Congreso, que es el que tendría que haber tomado esta iniciativa", sostuvo el analista.

Este mismo lunes, los principales grupos opositores como el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el conservador DEM criticaron la idea de Rousseff de llamar a un plebiscito para realizar una constituyente, considerando que esa es competencia del Congreso.

"La presidenta olvidó que su partido gobierna el país hace más de 10 años", declaró el senador Aécio Neves, presidente del PSDB, en el diario Folha de Sao Paulo.

De hecho, buena parte de los cambios propuestos por Rousseff, sean en materia de corrupción, dinero del petróleo para la educación o reforma política, requieren de acuerdos legislativos que hasta ahora han resultado esquivos.

David Fleischer, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Brasilia, dijo que "cuando se deja a los partidos del Congreso intentar la reforma política no se resuelve nada, porque cada uno quiere proteger sus intereses y mantener el status quo de reglas para garantizar su reelección".

"Entonces es mejor una constituyente exclusiva, sin la participación de la clase política", agregó en diálogo con BBC Mundo.

Pero notó que en definitiva quien debe convocarla es el propio Congreso y la pregunta es si cederá esa potestad.

De todos modos, advirtió que para que tenga efecto para las elecciones generales del año próximo, la reforma debería aprobarse antes de octubre, lo que parece difícil. "Puede cambiar alguna cosa", evaluó, "pero va demorar algún tiempo".