El drama de los sirios que buscan refugio en Grecia

- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC Mundo
Hace seis meses, la familia de Salwa al Rajo, cuyo esposo trabajaba en la inteligencia del gobierno sirio y estaba amenazada por los rebeldes, viajó a Grecia con un grupo de 40 refugiados que habían emigrado a Turquía huyendo del conflicto que en más dos años ha dejado más de 80.000 muertos y un millón de desplazados.
Al Rajo recuerda hoy aquella travesía en Evros, una región fronteriza entre Grecia y Turquía, como una pesadilla.
Ella dice que cuando su barco llegó a la parte griega, la policía los separó y los obligó a devolverse.
"Nos pusieron en un bote de goma. La policía comenzó a golpear a una mujer. Su hijo le dijo: '¿Por qué estás golpeando a mi madre? El policía cogió su fusil y lo puso en la cabeza y dijo: '¡Cállate!' Así que nos embarcaron y nos empujaron en el agua", recuerda.
Según cifras de Naciones Unidas, unas 7.000 personas llegan cada día a Turquía huyendo del conflicto entre rebeldes y el gobierno del presidente sirio Bashar al Asad. Se calcula que hay unos 57.000 sirios y sirias en campos de refugiados turcos.
Recientemente muchos se han desplazado a la frontera con Grecia, en la ciudad de Edirne. Y hay quienes buscan cruzarla a través del río no navegable de Maritsa.

Ha habido reportes de que las autoridades de Grecia, un país inmerso en una profunda crisis económica con un desempleo del 26,8%, rechaza y hace devolver a los inmigrantes sirios. Pero la policía lo niega.
Peligroso cruce
"Hubo algunos casos en los que, mientras trataban de cruzar el río, se ahogaron. Las corrientes son muy fuertes ", le dice a Sue Lloyd-Roberts, de la BBC, el general Emmanouil Katriadakis, portavoz del gobierno griego en materia de inmigración.
"Pero nada de esto ha sucedido desde que la Operación Escudo entró en vigor, porque ahora estamos presentes en las orillas del río y si la gente está en peligro vamos a ayudarlos", asegura.
La Operación Escudo fue lanzada el año pasado para cerrar lo que fue la frontera más porosa de Europa. Fuerzas policiales de la Unión Europea ayudan a los griegos a vigilar la zona.
Hay barcos patrulleros con sofisticados equipos de detección, patrullas a pie y perros sabuesos en la costa, y una valla que se completó hace unos meses a un costo de US$26 millones.
Por eso ahora los refugiados sirios eligen otro camino.
Desde Estambul, en Turquía, los refugiados toman la carretera hacia la costa mediterránea occidental del país, desde donde hay 12km hasta la isla griega más cercana, Lesbos.

Con dinero y pasaporte europeo es un paseo agradable y confortable a través del mar Egeo. De otra forma es un viaje lleno de peligros.
¿Devueltos?
Los accidentes son frecuentes. El año pasado, por ejemplo, un barco de sirios kurdos se hundió y 66 personas murieron ahogadas.
Organizaciones de apoyo a los refugiados han estado recibiendo informes de una "política de devolución" deliberada de la policía griega y la guardia costera. Los sobrevivientes afirman que los barcos son "empujados de vuelta".
Amnistía Internacional ha recopilado información sobre 40 presuntos incidentes en el mar Egeo y la zona de Evros en los últimos meses.
La policía griega y los guardacostas niegan enfáticamente las acusaciones. "Esto es una gran mentira", le dice a la BBC Lyropoulos Vasilis, capitán de un barco de guardia costera griego.
Los refugiados se ponen en peligro, dice, y obligan a la guardia costera a rescatarlos y llevarlos a Lesbos.
Los que llegan a la isla son recibidos por médicos voluntarios, pero las autoridades no ofrecen ni comida ni refugio.
Sirios en Grecia
Más de 9.000 sirios han sido arrestados en Grecia en los últimos dos años; dos de los cientos de sirios que han solicitado asilo lo han obtenido, una tasa de aprobación de menos del 1%, en comparación con el 90% de los sirios que lo consiguen en el resto de Europa.

La familia al Rajo terminó en una prisión en Grecia durante varios meses, después de su segundo intento de cruzar el Evros.
La familia de seis personas fue puesta en libertad, pero está varada en un apartamento de un dormitorio en Atenas pagado por los miembros de la comunidad siria.
Salwa al Rajo dice que vendieron todo lo que tenían en Siria para financiar su escape, pero la acción de los contrabandistas del río y una estafa por valor de US$20.000 en un intento de conseguir pasaportes falsos para viajar a Suecia les dejó sin dinero.
Los niños mayores de la familia al Rajo no se atreven a salir del apartamento por temor a ser arrestados.
Salwa y una de sus hijas, Walaa Ulwan, de 17 años de edad, se destaparon la cabeza y pintaron el pelo. Ahora se ponen maquillaje y se pintan las uñas.
"Cuando llegué por primera vez, me puse el hiyab, pero la gente nos dijo que los fascistas nos atacarían porque parecíamos árabes y nos matarían", explica al Rajo.
"Hicimos todo esto porque tenemos miedo de que los racistas nos hagan daño".









