"Se siente como si estuviéramos en una zona de guerra"

"Se siente como si estuviéramos en una zona de guerra", le dijo a BBC Mundo Jessica Moore Crowley, una funcionaria administrativa de la Northeastern University de Boston.
La frase de Crowley refleja cómo el tranquilo ritmo de Boston se ha visto bruscamente alterado esta semana por una fuerte presencia policial, calles acordonadas y una sensación de frustración y miedo tras las explosiones registradas durante la maratón el lunes, que dejaron un saldo de tres muertos y más de 170 heridos.
No es un cambio menor. La vida cotidiana en esta cosmopolita urbe de la costa -famosa por sus universidades, sus hospitales y por los Red Sox, uno de los equipos de béisbol más populares de EE.UU.-, suele estar fuertemente marcada por la actividad de profesores, estudiantes y personal médico.
El escenario de la violencia del lunes fue el céntrico y adinerado barrio de Back Bay, donde estaba la línea de meta de la multitudinaria maratón.
Y este viernes hubo nuevos tiroteos y persecuciones en Kendall Square y Watertown, dos barrios en los que viven gran cantidad de estudiantes universitarios y familias.
Uno de los supuestos autores de las explosiones del lunes murió en enfrentamiento con la policía. El otro sigue prófugo.
Sin clases
Ante estos acontecimientos, a tempranas horas de la mañana, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) decidieron cancelar las clases del día, algo totalmente inusual, que no sucede ni siquiera cuando hay fuertes nevadas en una ciudad conocida por sus extremas condiciones climáticas.
Otras universidades siguieron el ejemplo y decidieron permanecer cerradas este viernes. Las autoridades también suspendieron el servicio del metro.
Tatiana Peralta una estudiante costarricense de ingeniería en MIT dijo a BBC Mundo que esta semana tuvo que cambiar su ruta a la universidad.
"No hay manera de estar tranquilo. Ayer cuando ya todo estaba volviendo a la normalidad me tocó volver a vivir los nervios, las llamadas explicando que estaba bien, tener que llamar a mis papás a Costa Rica para explicar lo que estaba pasando".
Peralta dice que ella no ha sufrido ningún daño físico pero el desgaste emocional tanto de ella como de la población es evidente. "Nosotros tenemos la bendición de haber crecido en un lugar de paz, sin ejercito; yo no estoy acostumbrada a caminar alrededor de armas", dijo.
"Ayer (jueves) me costó demasiado dormir, por el sonido de las sirenas y los policías. Ademas que tenia a todos mis amigos en el campus".
Este viernes, el gobernador del estado de Massachusetts, Deval Patrick, les pidió a los ciudadanos que se queden en sus casas mientras sigue el enorme operativo de búsqueda.
Peralta estuvo el lunes en la meta de la maratón pero regresó a su casa media hora antes de que estallaran las bombas. A partir de ese momento, según dice, no ha dejado de estar cansada y asustada.
Ignacio Castro, otro costarricense que estudió en el MIT y ahora trabaja en Boston como consultor en informática, le contó a BBC Mundo: "Estamos muy preocupados por todo lo que esta pasando, ya que estamos sumamente cerca, y en realidad no hay seguridad para el peligro en el que podemos estar".
Castro añadió: "La zona de la búsqueda es el corazón de Watertown, donde hacemos compras muy frecuentemente y ruta de paso diaria".
A ambos lados del río

El gran área donde está asentada la ciudad de Boston es cruzada por el río Charles. Este río divide a una mismo centro urbano, que políticamente son dos ciudades, de un lado del río está Boston y del otro, Cambridge.
La policía ha decidido cerrar toda el área y, tanto quienes viven del lado de Boston como del lado de Cambridge, están recluidos en sus casas.
"Da mucho miedo ver todas esas armas en la calle. Es muy surrealista", le dijo Crowley a BBC Mundo en referencia a la fuerte presencia de policías y militares.
El aislamiento en la que ha quedado este viernes Boston es dramático para una ciudad orgullosa de la palabra libertad.
De hecho, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad es un recorrido por edificios históricos de la época independentista llamado el "Sendero de la Libertad" ("Freedom Trail").
"Dos de mis amigos viven en Watertown, donde se realizaron los tiroteos esta mañana. Ellos escucharon disparos y decidieron dejar su apartamento e irse a una casa de familiares en las afueras de la ciudad", agregó Jessica Moore Crowley.









