El juego que cualquiera puede ganar

Jugador de la NFL saltando para atrapar el balón.
Pie de foto, El fútbol americano es tan justo que se le ha calificado como "el capitalismo más socialista del mundo."

Imaginen un deporte en el que el peor equipo en una temporada puede ganar en la siguiente. Una liga en la que tener más dinero que los rivales no garantiza un título. Un deporte en el que David le puede ganar a Goliat.

Detrás de los golpes, los cascos y uniformes, el fútbol americano responde a un sistema de reglas que lo hacen uno de los deportes más justos del planeta.

Desde su fundación en 1920 casi no hay año que pase sin que los equipos no introduzcan nuevas reglas para tratar de que ningún equipo se beneficie más que otro.

Y el sistema funciona tanto en lo deportivo, como en lo contractual, como en lo económico.

Lo deportivo

Cada año la liga de fútbol americano (NFL, por sus siglas en inglés) recluta nuevos jugadores que terminan la universidad y han brillado en su carrera colegial. Pero ni el mejor equipo, ni el que tiene más dinero se quedan con el talento.

En realidad hay todo un sistema, conocido como "Draft" que se asegura que la selección sea justa. El equipo al que peor le fue en la temporada anterior es el primero en elegir a un jugador universitario; el campeón es el último. Cada equipo tiene siete selecciones.

Eso permite que equipos como Indianápolis -que terminó la temporada 2011-2012 como el peor equipo de 32-, haya acabado en la quinta posición esta temporada al haber seleccionado primero a Andrew Luck, el mejor jugador disponible en el Draft.

Además el equipo que gana el Super Bowl o Super Tazón se lleva a casa el calendario más duro en la temporada siguiente, en tanto que los equipos más debiles se ven beneficiados con juegos contra equipos menos exigentes. Todo para generar un balance deportivo.

Y el dinero tiene un límite. Cada equipo debe respetar el mismo tope salarial lo que ayuda a que -a diferencia de lo que ocurre en el fútbol- el campeón no sea necesariamente el equipo que tiene más dinero.

Dentro del juego -un domingo cualquiera- hay una serie de reglas que intentan lograr un buen balance. Cada entrenador, por ejemplo, tiene dos oportunidades para pedir a los árbitros que revisen una decisión, si creen que se equivocaron.

Si los entrenadores tienen la razón, entonces ganan una oportunidad más para desafiar a los oficiales. Pero si se equivocan entonces pierden un "tiempo fuera", una de las armas más preciadas porque permite parar el reloj de juego hasta en tres ocasiones.

Lo contractual

En el fútbol americano está prohibido robarse entrenadores por debajo de la mesa. Si un equipo quiere contratar a un entrenador de un rival, primero debe obtener la autorización de dicha organización para siquiera poder hablar con él. De no hacerlo, recibe multas millonarias.

La liga también debe seguir la llamada "regla Rooney" , llamada así en honor al dueño de los Acereros de Pittsburgh. La regla introducida en 2003 obliga a los equipos que buscan un nuevo entrenador en jefe (Head coach, en inglés) a entrevistar al menos a un candidato proveniente de una minoría étnica. Su implementación aumentó el número de coaches de minorías en la liga, de 6% a 22%.

Jugadores, árbitros y entrenadores (con excepción del de Nueva Inglaterra) están sindicalizados y los dueños de los equipos tienen que respetar dichas asociaciones. En el pasado han habido huelgas o retrasos que han afectado el inicio de la temporada.

Para no ir más lejos, este año varios partidos se jugaron con árbitros de escuelas secundarias porque los profesionales estaban en huelga. Su ausencia generó una gran cantidad de decisiones controvertidas en varios juegos.

Lo económico

A veces se ha descrito a la liga de fútbol americano de EE.UU. como el capitalismo más socialista del mundo.

<link type="page"> <caption> Lea: el modelo socialista del deporte más popular</caption> <url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/02/120131_nfl_super_bowl_modelo_socialista_lav.shtml" platform="highweb"/> </link>

Se le llama así porque más del 80% de las ganancias que el deporte genera por concepto de licencias, mercancía, contratos de televisión y más, se dividen equitativamente ente los 32 equipos.

Así todos parten de una misma base financiera en la que ningún equipo saca ventaja a su rival.

Los contratos de televisión y radio, por ejemplo, son negociados directamente por la liga para evitar que el tamaño de la audiencia o la ciudad del equipo sean un factor.

En otras palabras, los Gigantes de Nueva York a pesar de contar con una potencial audiencia de 8 millones, reciben lo mismo que los Empacadores de Green Bay con una potencial audiencia local de 105.000.

Con estas reglas no es de extrañar que casi todos los equipos hayan probado alguna vez un momento de gloria. De 32 escuadras sólo 4 nunca han jugado un Super Bowl.

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