EE.UU.: las pequeñas empresas se preparan para el precipicio fiscal

Chris Bates
Pie de foto, A Chris Bates le preocupa que el tema del precipicio fiscal ahuyente a los turistas de las pistas de esquí.

Chris Bates tiene un ojo en el clima, y el otro en Washington.

El gerente general de la estación de esquí de Cataloochee, en el oeste de Carolina del Norte, está preocupado del precipicio fiscal - o abismo fiscal - como lo llaman algunos analistas.

Le preocupa no poder restaurar sus pistas, en caso de que los legisladores estadounidenses no se pongan de acuerdo antes de finales de año.

Se prevé que cientos de miles de millones de dólares en aumentos de impuestos y recortes de gastos se implementen a partir del 1 de enero de 2013.

"Tenía previsto un presupuesto de inversión de US$600.000 para el próximo año", dice. "Creo que gran parte de esa inversión no ocurrirá, si permiten que eso suceda".

Bates quisiera instalar un nuevo sendero, invertir en un tractor, y aumentar su capacidad de producción de nieve.

Aún más frágiles

Desde la ventana de su oficina, Bates observa los cañones que producen nieve fresca sobre una ladera llena de esquiadores, mientras afirma: "No entiendo cómo funciona Washington".

Esta población depende totalmente del tráfico de turistas. La estación de esquí de Cataloochee acoge a más de 120.000 visitantes cada temporada.

Mientras que Bates asegura que los visitan algunos turistas extranjeros, el 40% proviene de Atlanta, Georgia, que está a 280 kilómetros de distancia.

Para los estadounidenses, la incertidumbre que trae el precipicio fiscal podría amenazar los planes para las actividades de ocio, como el esquí.

"Creo que va a asustar a muchos de los consumidores", dice Bates. "Y pienso que ese miedo va a influir en los hábitos de consumo, perjudicando a nuestra economía - Que ya de por sí es muy frágil"

Georgia Smith
Pie de foto, Georgia Smith está menos preocupada - siempre ha tenido clientes a pesar de los cambios económicos.

Los 300 empleados que trabajan en Cataloochee podrían verse afectados por un aumento de al menos un 2% en impuestos el próximo año, al igual que el resto del país.

Una exención fiscal expira el 1 de enero, junto con una serie de recortes de impuestos que datan del mandato de George W. Bush.

Eso significa que las tasas de impuestos a la renta y a las ganancias de capital, entre otras, podrían dispararse para muchos estadounidenses.

De igual manera, el país podría experimentar recortes radicales en el gasto de defensa, educación y salud.

Los expertos sugieren que la aparición repentina de estas medidas podría llevar a EE.UU. a una nueva recesión.

A pesar de la avalancha de informes en los medios sobre el precipicio fiscal, muchos propietarios de pequeñas empresas no están seguros del impacto que podrían tener los recortes de gastos y el aumento de impuestos para sus finanzas.

Algunos creen que el Congreso y el presidente Obama van a llegar a un acuerdo antes de la fecha límite de final de año. Otros piensan que sus empresas tienen la capacidad de sobrevivir al choque.

Sombreros, mocasines y caramelo

A 35 millas (55 km) de Cataloochee, el restaurante Early Girl Eatery está sirviendo el almuerzo del domingo.

La anfitriona del restaurante en Asheville, Carolina del Norte, le explica a sus clientes que el tiempo de espera por una mesa es de al menos 45 minutos – y a nadie parece importarle.

El restaurante sirve comida local, como trucha y carne de cerdo asada.

La gerente, Georgia Smith, dice que no está muy preocupada por las especulaciones sobre el precipicio fiscal.

Asegura estar convencida de que la combinación de tráfico de turistas y de clientes locales leales llevarán a que el Early Girl Eatery sobreviva a cualquier cambio económico, por más drástico que sea.

"Tenemos una gran cantidad de clientes habituales", dice ella.

Sue Pendley
Pie de foto, La gerenta de tienda, Sue Pendley, considera que nadie puede saber lo que pasará.

En relación a la lista de espera en el restaurante ese domingo, Smith dice que prevé un total aproximado de 500 clientes para ese día.

"El país ha sufrido múltiples transformaciones en los últimos 10 años y hemos sobrevivido", dice. "No estoy muy preocupada."

Asheville atrae a una multitud de turistas ricos, que van a la ciudad para visitar las galerías de arte, los restaurantes, y las lindas vistas sobre la montaña, cuenta Smith.

Como ella, muchos mantienen el optimismo para el 2013, a pesar de que los legisladores aún no logran llegar a un acuerdo para evitar una posible crisis.

Sue Pendley ha administrado la tienda de regalos artesanales Maggie Mountaineer, en Maggie Valley, Carolina del Norte, durante los últimos 38 años.

Vende de todo, desde sombreros hasta mocasines, y su producto más popular es el caramelo.

Pendley no está demasiado preocupada por el precipicio fiscal, en parte porque no sabe exactamente lo que implica.

Mientras enseña sus caramelos, dice: "Yo no creo que se pueda saber cómo nos va a afectar realmente, hasta que decidan lo que van a hacer".

Pendley emplea a menos de 20 personas, incluyendo a su hijo. Hasta ahora, dice, este año ha sido mejor que el anterior.