Egipto: nuevas pugnas en el camino hacia una nueva institucionalidad

Partidarios de Morsi protestan al frente de la Corte Suprema de Justicia.
Pie de foto, Partidarios de Morsi protestan al frente de la Corte Suprema de Justicia.

El enfrentamiento entre los poderes en Egipto, y su consecuente reflejo en la calle, tuvo un nuevo episodio este domingo, cuando la Corte Suprema Constitucional se declaró en "huelga indefinida" después de que se declarara imposibilitada de emitir un fallo sobre la legitimidad de la Asamblea que redactó el nuevo proyecto constitucional.

El tribunal denunció "presiones psicológicas" por parte del bando que apoya al presidente Mohamed Morsi, y dijo que quiere impedir un dictamen que obstaculice la aprobación del instrumento jurídico.

El sábado Morsi recibió el documento y anunció un referendo dentro de quince días.

Pero opositores lo rechazan, por considerar que fue aprobado en forma apresurada (tras meses de estancamientos, la asamblea de mayoría islamista le dio el visto bueno en 16 horas) y que contiene elementos que podrían coartar las libertades.

Miles de manifestantes que simpatizan con Morsi se congregaron este domingo frente a la sede de la Corte e impidieron que algunos de sus miembros entraran al edificio.

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, opositores continuaron protestando por noveno día consecutivo contra el proyecto constitucional y contra un decreto por el que el mandatario se arroga amplios poderes.

Decisiones

El decreto le quita al estamento judicial la posibilidad de derogar decisiones presidenciales hasta que sea aprobada la nueva Constitución, por lo que no está claro cómo una resolución de esa naturaleza funcionaría en la práctica.

Asamblea en Egipto
Pie de foto, La Asamblea Constituyente aprobó apresuradamente la nueva Carta Magna.

Morsi, los Hermanos Musulmanes y sus simpatizantes consideran que el poder judicial es un remanente de los tiempos de Hosni Mubarak.

Pero la oposición sospecha de las intenciones del bando en el gobierno y ha prometido mantener la presión en contra de la nueva Carta Magna y del controversial decreto presidencial.

A pesar de la confrontación, sigue en pie la fecha del referendo -15 de diciembre- en que los egipcios están llamados a opinar sobre el texto de marras.

Observadores coinciden en que lo que está en juego es mucho más que un instrumento jurídico, en un país en el que miles de personas han salido a las calles para apoyar o rechazar las medidas del mandatario.

Morsi les pidió a todos los egipcios que participen en el referendo y dijo que el país debe superar lo que llamó "esta fase de tensión".

Pero eso parece improbable en el corto plazo.

En aceras opuestas

La base del apoyo de Morsi es islamista y muchos de sus simpatizantes dicen que quieren un presidente fuerte, mientras sus contradictores se oponen a la nueva Carta Magna porque consideran que puede coartar las libertades.

Ante esa división, Jon Leyne, corresponsal de la BBC para Medio Oriente, explica que "va a ser una época de tensión a medida que Egipto se prepara para lo que será un referendo no sólo sobre la Constitución sino sobre el propio futuro del país".

Manifestantes ante la Corte Suprema Constitucional
Pie de foto, Manifestantes impidieron el domingo que los magistrados entraran al edificio.

Si la nueva Carta Magna es aprobada en el referendo, reemplazará todas las declaraciones constitucionales, incluyendo el decreto controversial firmado por Morsi, y deberá llevar a la elección de un nuevo parlamento en 60 días.

Uno de los temas más controversiales de la nueva Constitución establece que "los principios de la ley islámica" deben regir la ley egipcia. Es el mismo texto que la Carta Magna anterior, de 1971.

<link type="page"> <caption> Vea acá una comparación de la nueva Constitución y la Carta Magna de 1971</caption> <url href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/12/121130_internacional_tabla_constitucion_egipto_tsb.shtml" platform="highweb"/> </link>

Pero los políticos liberales están preocupados porque pueden ser utilizados para restringir las libertades e imponer los valores islámicos en el país.

Elementos controversiales

La Constitución dice, por ejemplo, que la universidad al-Azhar, la autoridad máxima en el Islam sunita, debe ser consultada en todos los temas relacionados con la ley islámica.

Muchos temen que esto le dé a los clérigos demasiado poder en el establecimiento de las leyes, explica Leyne.

Y algo similar pasa con artículos sobre la sociedad y la cultura, que tienen preocupados a los opositores.

Por ejemplo, un artículo establece que el Estado protegerá "la naturaleza verdadera de la familia egipcia", que los liberales temen pueda llevar a los islamistas a imponer su visión del mundo en la cultura popular.

Una de las figuras más importantes de la oposición, Mohamed ElBaradaei, escribió este sábado en su cuenta de Twitter que "Morsi convocó un referendo sobre una versión de la Constitución que socava las libertades básicas y viola los valores universales".

Otro de los líderes liberales, el excandidato presidencial Hamdin Sahhahi, dijo que "al pueblo no se le debería poner a escoger entre una declaración dictatorial o una constitución que no representa a todas las personas".

nueva constitucion de Egipto
Pie de foto, El presidente, Mohamed Morsi, recibió la Constitución de manos del juez El-Gheriany, el presidente de la Asamblea Constituyente.

Por el contrario, Essam al-Erian, una de las figuras de la Hermandad Musulmana, el partido del presidente, defendió la Carta Magna.

"Esta Constitución representa la diversidad del pueblo egipcio. Todos los egipcios, hombres y mujeres, se encontrarán reflejados en esta Constitución".

Los simpatizantes de Morsi argumentan que los grupos liberales y seculares no representan a la mayoría de los egipcios.

Ahora los opositores tienen que definir si boicotean el referendo, mientras los islamistas probablemente fomentarán que sus seguidores vayan a las urnas.

"A juzgar por los resultados de la última elección parlamentaria, los islamistas probablemente son una minoría en Egipto, ciertamente no una abrumadora mayoría", explica Leyne.

"Sin embargo, están mucho mejor organizados que los liberales, y pueden ser mejores para llevar a sus simpatizantes a los puestos de votación".