Susan Sarandon se vuelve hechicera, esposa sumisa... y hombre de ciencia

Susan Sarandon
Pie de foto, La actriz confiesa que se divirtió mucho haciendo cuatro personajes, incluyendo a un hombre y una hechicera del futuro.

A lo largo de una carrera prolífica, Susan Sarandon ha hecho muchos papeles, pero nunca cuatro a la vez.

La hechicera de una civilización futura, el amor perdido de un atribulado editor literario, la esposa de un terrateniente esclavista del siglo XIX y hasta un científico hombre: tales las caras que asumió la actriz estadounidense en "Cloud Atlas", la película de la que habla Hollywood por estos días.

La cinta marca el regreso de los hermanos Wachowski, responsables de la trilogía de culto "The Matrix". Una vuelta ambiciosa, según los críticos, en la que Andy y Lana –el nombre que asumió el otrora Larry, tras una operación de cambio de sexo- tejen una historia de seis escenarios y seis períodos históricos, entre los años 1850 y 2346.

Los cineastas, que llevan 30 años trabajando juntos y aquí sumaron al alemán Tom Tykwer como tercer director, adaptaron un best-seller del mismo título, publicado en 2004 por el británico David Mitchell: "Podría escribirse un libro más difícil de filmar, pero habría que hacer mucho esfuerzo", destacó The New York Times, en una suerte de elogio a la empresa de los Wachowski.

Sarandon, ganadora del Oscar por "Dead Man Walking" en 1996, se embarcó en la propuesta junto a un elenco de grandes nombres como Tom Hanks, Halle Berry, Hugh Grant y Hugo Weaving.

<italic>BBC Mundo conversó con la actriz para conocer el detrás de escena de una producción que, según dice ella, es "distinta a todo lo que había hecho antes".</italic>

¿Cómo fue hacer múltiples papeles en una misma historia?

Me divertí mucho. Los actores siempre estamos haciendo de personas distintas a nosotros mismos, en especial los actores de carácter que es lo que yo considero que soy.

Pero estar en una situación de repertorio de las que sólo se dan en el teatro fue muy inusual: a la mañana uno llegaba al tráiler de maquillaje y no sabía qué le esperaba. Allí nos esperaba un equipo muy creativo, todo el espacio estaba lleno de piernas y pelucas y prótesis y máscaras y había que poner y quitar tatuajes (su hechicera del futuro está cubierto de ellos). Fue un proceso muy lúdico, poco frecuente en una producción de gran escala como ésta.

La película es, a la vez, una historia y muchas historias, que incluso podrían haberse contado por separado. ¿Considera que es en extremo ambiciosa?

No me imagino una situación donde pueda repetirse esta dinámica de tantos actores haciendo tantos personajes pequeños en tres horas de película, es una empresa enorme. Todo el mundo fue muy corajudo para convertirse en muchas otras personas. Fue como un taller de actuación intensivo.

¿Cuál de sus cuatro personajes disfrutó más?

Por lo distinto que es a mí, tengo que decir que fue Suleiman, el hombre (un científico en una ciudad oriental del siglo que viene, donde la ingeniería genética está a la orden del día). No sé cuándo voy a tener otra oportunidad de hacer algo así. Tuve que usar lentes de contacto para ese personaje, algo a lo que yo realmente me había negado. No quería, no quería. Pero una vez que uno se pone esos lentes, se vuelve otro: el no tener tus ojos te vuelve irreconocible.

Ya había estado irreconocible en la película de fantasía "Encantada"…

Sí, creo que no era yo en mi rol de la Reina Narissa, pero allí tenía mis ojos. Y cuando me miraba en el espejo yo todavía me veía a mí misma: ésta fue la primera vez en que mi propia imagen era desorientadora.

¿Cómo fue trabajar con los Wachowski esta vez?

Son directores muy amorosos con sus actores. Siempre están bien preparados para lo que quieren hacer y tienen una visión, que es algo que como actor se agradece. Cuando hice con ellos "Speed Racer" (2008) fue distinto, era una película animada y no había mucho espacio para cambios. Ahora, la estructura de "Cloud Atlas" es tan radical, tan rupturista, que es difícil de comparar con cualquier otra cosa que haya hecho antes. Hugo (Weaving) ha trabajado con los Wachowski más que ninguno de los del elenco e incluso para él fue todo distinto.

¿A qué audiencia cree que llegará una cinta así de compleja y ambiciosa?

Susan Sarandon y Tom Hanks
Pie de foto, Sarandon espera que Hollywood sea más abierta a hacer nuevas películas, no sólo sagas.

No es fácil vender algo que no se ha hecho antes. Y la gente que financia las películas no siempre tiene una cuota generosa de imaginación (risas), así que es bueno que (los Wachowski) hayan perseverado. Yo sólo espero que funcione para que la estructura de Hollywood sea más abierta a hacer nuevas películas, no sólo sagas.

Recientemente usted ha trabajado en pequeñas producciones, como "Jeff, Who Lives at Home" o "Robot y Frank"...

Y acabo de hacer una todavía más pequeña, que se llama "Ping Pong Summer", ocurre en los años 80 y es como "Karate Kid" pero con tenis de mesa en lugar de artes marciales. Y yo soy el señor Miyagi (el maestro), en versión femenina.

¿Y prefiere producciones chicas?

Definitivamente, existe una libertad en las películas de bajo presupuesto que no se da en las grandes. Por empezar, porque no hay diez personas de un estudio mirando un monitor. Y si sale mal, nadie la va a ver y ya está, no tiene el escrutinio que tiene una producción millonaria.

Hizo también comedia hace poco, "Ese es mi hijo" con Adam Sandler. ¿Le acomoda el registro del humor?

Bueno, esa fue particularmente entretenida porque me tocó hacer de la versión mayor de mi propia hija (la actriz Eva Amurri Martino, con quien también apareció en la serie "Friends"). Ahora acabamos de hacer juntas una película de presupuesto ínfimo, basada en conversaciones entre madres e hijas por Skype. Veremos cómo funciona, porque de verdad que es un formato muy radical.

Lleva cinco películas estrenadas en 2012. ¿Qué le queda por hacer?

Me gusta mezclar un poco de todo, cambiar de género y de personajes y de formatos. Eso hace más difícil que la industria pueda ponerte un precio fijo: ven que puedes hacer de todo y te ofrecen de todo, grande o chico, comedia o drama. Eso me permite elegir.

Hablando de elegir, ¿cómo selecciona las causas sociales en las que se involucra constantemente?

Bueno, mis prioridades son mujeres, niños, vivienda… Si hay que encontrar una etiqueta, diría que son las personas que no tienen voz y están en situación de riesgo por problemas de los que nadie quiere hacerse cargo.

Quiero saber que el dinero va donde dicen que va, sea que trabajo con Hábitat para la Humanidad o para una organización que da albergue a niños exsoldados de Uganda: me involucro con aquellos en quienes confío que usarán la plata para los fines que deben ser, no para armar catálogos de fotos brillosas o montar oficinas de lujo.

"Cloud Atlas" sugiere la reencarnación, las múltiples vidas basadas en las bondades de las acciones pasadas: ¿es algo en lo que usted cree?

Yo creo que la manera en que uno maneja sus energías define cómo uno se crea a sí mismo. Todos los días hay que estar despierto y consciente de las implicaciones de los propios actos. Y a la vez, hay que permitir que la gente que se te cruza mueva tu vida en direcciones que uno jamás pudo prever.

Lo que me ha ido pasando ha sido mucho más interesante que lo que había planeado: en el fondo, estoy donde estoy porque todos los planes que hice en mi vida han fallado.