Foxconn vuelve a los titulares por escándalo con menores de edad

Foxconn, uno de las principales proveedores del conglomerado tecnológico Apple, vuelve a estar en medio de un escándalo tras admitir que empleó a adolescentes de 14 años de edad en sus fábricas en China.
El gigante tecnológico de Taiwán confirmó que algunos de los estudiantes que formaron parte de un programa de prácticas en una de sus plantas de producción en China no cumplían con la edad mínima permitida por la ley, de 16 años.
El escándalo es el más reciente que sacude a la compañía, que en los últimos años ha sido acusada de malas condiciones laborales en sus fábricas, hasta el punto que en una de ellas se produjo una serie de suicidios de sus empleados.
Foxconn, que también provee productos para otras compañías como Microsoft y Hewlett-Packard, reconoció en un comunicado que "la responsabilidad de estas violaciones recae en nuestra compañía y debemos disculparnos con cada uno de los estudiantes por nuestro rol en lo que ocurrió".
"Cualquier empleado de Foxconn que sea hallado, a través de nuestra investigación, responsable de estas violaciones será despedido inmediatamente", aseguró.
Presión externa
La compañía también reconoció que había abierto la investigación a raíz de las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en China y de las denuncia del grupo China Labor Watch sobre la presencia de menores de edad en las fábricas.
"La mayoría de los menores fueron enviados por las escuelas, pero Foxconn no revisó los documentos de identidad antes de aceptarlos", aclaró la organización defensora de los derechos laborales.
Pero hay otro problema que afecta a las empresas y es la falsificación de documentos, como explica Duncan Innes-Ker, editor para China de la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist.
"El mercado laboral para trabajadores sin muchas cualidades se ha reducido y ahora hay más incentivos para que las compañías relajen sus niveles de exigencia, así pueden tratar de llenar sus vacantes disponibles", considera Innes-Ker.

Sin restarle responsabilidad a las empresas, que al fin de cuentas son las encargadas de contratar a sus empleados, Innes-Ker dice que tal vez la mayor dificultad es la de "implementar una ley que en China ha sido borrosa durante muchos años".
La admisión de Foxconn confirma el interés de la misma compañía por mejorar su imagen, en especial ante las grandes compañías a las que provee sus productos.
"Foxconn fabrica productos para muchas empresas y no hay un vínculo que involucre a Apple con este caso en particular", comenta el periodista, "pero creo que es la misma Apple la que está presionando a Foxconn para que suba sus niveles de calidad ya que cada vez que surge una noticia sobre Foxconn es inevitable que el nombre de Apple esté relacionado".
La gigante taiwanesa emplea a cerca de 800.000 trabajadores en todo el mundo.









