¿Puede respirar Somalia tranquila?

Las fuerzas de paz internacionales de la Unión Africana comenzaron a recorrer la ciudad somalí de Kismayo, uno de los principales puertos del país africano, de donde el pasado viernes huyó el grupo al Shabab, el movimiento islamista que regía en la localidad desde hace más de cinco años.
"Anoche, tras más de cinco años, la administración islámica en Kismayo cerró sus oficinas", informó el sábado al Shabab a través de su cuenta de la red social Twitter.
Sin embargo, la retirada no parece que se vaya a reducir a esas pocas palabras, ni al Shabab parece dispuesto a ceder ante sus rivales. El grupo anunció que seguirá luchando por tener el control de la ciudad y lanzó una amenaza directa.
"Kismayo se transformará de una ciudad pacífica gobernada por la Sharia (ley islámica) en una zona de batalla entre los musulmanes y los invasores", subrayó el grupo.
Pero, ¿quiénes son los integrantes de al Shabab y qué está pasando en Somalia?
Grupo conectado con al Qaeda
Harakat al Shabaab al Mujahideen (Movimiento de Jóvenes Muyahidines), también conocido como al Shabab (Juventud), es un grupo de islamistas de línea dura que opera en Somalia y que en febrero de este año admitió tener vínculos con al Qaeda.
El movimiento se gestó a finales de 2006, a raíz de la derrota de la Unión de Cortes Islámicas (UCI) a manos del Gobierno Federal de Transición (GFT) y de su patrocinador, las Fuerzas Armadas de Etiopía, que invadieron Somalia en 2007.
Se estima que unos 3.000 o más de los miembros de la UCI que se escondieron tras ser expulsados del poder, comenzaron a formar la insurgencia armada y crearon células desde la capital Mogadiscio y en otros lugares.
Desde hace cinco años, al Shabab perpetra ataques contra el frágil gobierno somalí y contra sus aliados, ya sean fuerzas militares de otros países africanos, especialmente Etiopía y Kenia, u organizaciones de ayuda humanitaria que intentan aliviar la situación de pobreza del país.
En diciembre de 2008 se calculaba que su número de efectivos oscilaba entre 3.000 y 7.000 hombres. En julio de 2010, su jefe era Abu Zubeyr, y su subjefe era Ali Rage. Según Afriblog, el Comité Ejecutivo del grupo está compuesto por al menos 42 personas.
Al Shabab quiere imponer una estricta versión de la ley islámica -la Sharia- en Somalia, donde aún controla parte del sur y el centro del país, mientras que el frágil gobierno respaldado por Naciones Unidas sólo rige en algunas zonas de la capital, Mogadiscio.
Hay informes de campos de entrenamiento del terror en Somalia mientras se cree que yihadistas extranjeros han viajado al país para ayudar a al Shabab.
Por qué importa Kismayo
La importancia de la toma del bastión fundamentalista de Kismayo reside en su puerto, que generó grandes ingresos para los radicales con las exportaciones de carbón vegetal, entre otros bienes, y que también era punto de entrada de armamento para al Shabab.
El movimiento consiguió imponer su ley en Kismayo, que se convirtió en símbolo de una forma extrema de Sharia desde 2008 cuando lapidaron a una adolescente en público acusada de adulterio.
También se han dado casos de amputaciones de manos a ladrones y otras lapidaciones a mujeres.
Sin embargo, la huida de al Shabab de Kismayo y la llegada de las fuerzas internacionales no significa que el lugar se vaya a convertir inmediatamente en un remanso de paz.
Algunos residentes expresaron su preocupación por que la ciudad pueda caer en el caos, que se recrudezca la lucha entre distintos clanes, o que los militares internacionales utilicen la violencia contra la población local.
Inquietud por posibles alianzas
Hasta el momento, al Shabab se ha centrado en atacar intereses somalíes y de los países que colaboran con su incipiente gobierno.
En 2010, cuando el mundo tenía los ojos puestos en África por la celebración de la Copa de Mundo de fútbol en Sudáfrica, el grupo perpetró un atentado en Uganda causando la muerte de 76 personas.

El ejército ugandés participa en la fuerza de paz de la Unión Africana para Somalia con un importante contingente, y el ataque de hace dos años sirvió como recordatorio de los peligros que implica para cualquier país el enviar tropas a Somalia.
Ahora, tras el reconocimiento de al Shabab de su relación con al Qaeda, los expertos en seguridad estadounidenses han expresado el temor a que el grupo forme una suerte de coalición a tres con el movimiento de al Qaeda del Magreb islámico (que opera en el Magreb y Sahel africanos) y Boko Haram, activo en Nigeria.
Esta poderosa red tendría capacidad para atacar intereses estadounidenses y de otros países occidentales, y al Shabab saldría de la esfera somalí en la que de momento está contenida.
Por eso, el avance internacional sobre Kismayo se considera como un importante paso para tratar de controlar al grupo armado, que todavía domina la ciudad de Jowhar, unos 500 km al noreste de Kismayp, y una pequeña localidad portuaria, Barawe, a unos 230 km al norte de Kismayo, por la costa.
Habrá que esperar para ver si los eventos del fin de semana suponen un punto de inflexión en la dramática historia somalí de las últimas dos décadas o si es tan sólo un paréntesis antes de la próxima embestida.









